Johnson suspende el Parlamento para impedir el veto a un Brexit sin acuerdo

Fuente: LA NACION
Luisa Corradini
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29 de agosto de 2019  

PARÍS.- La reina Isabel II aceptó ayer la propuesta presentada por el primer ministro Boris Johnson de "suspender" el Parlamento británico hasta el 14 de octubre, una astuta maniobra destinada a bloquear cualquier intento de los diputados de oponerse a un Brexit sin acuerdo ( no deal) por vía legislativa.

La declaración de la soberana precisa que la actividad del cuerpo legislativo será suspendida "no antes del 9 de septiembre y no más tarde del 12 de octubre", para que pueda reanudarse el 14 de octubre. La reina debe presentarse ese día ante las dos cámaras del Parlamento de Westminster para pronunciar el tradicional discurso del trono. A través de ese mensaje, el gobierno británico expone su programa y los proyectos que aspira a aplicar en el país durante el año legislativo.

La decisión fue acogida con escepticismo por los mercados, como demostró la vertiginosa caída de la libra, que perdió inicialmente más de un 1% frente al dólar y al euro, aunque luego se recuperó levemente a 1,22 contra el dólar y 1,10 frente a la moneda común. La noticia también desplomó a las bolsas europeas con excepción del índice FTSE de Londres, único indicador europeo que cerró en positivo.

La iniciativa de Johnson imprimió una brutal aceleración al calendario político e impuso un ritmo vertiginoso a la etapa final del Brexit, cuando apenas faltan dos meses para el 31 de octubre, fecha prevista para la salida británica de la Unión Europea (UE).

La UE, que considera este episodio como un "problema interno" de Gran Bretaña, se abstuvo por el momento de reaccionar. En cambio, el presidente norteamericano, Donald Trump, de inmediato lanzó una salva de tuits para afirmar que Johnson era un gobernante "genial".

La medida fue fuertemente criticada incluso dentro del Partido Conservador, del propio Johnson. "Es un ultraje constitucional", se escandalizó el presidente conservador de la Cámara de los Comunes, John Bercow, al conocer la decisión. Philip Hammond, que fue ministro de Finanzas de la expremier Theresa May, se sumó a la condena de Bercow, al afirmar que la actitud de Johnson era "profundamente antidemocrática".

Por su parte, el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, así como la líder de los liberales demócratas, Jo Swinson, escribieron a Isabel II para decirle que la estrategia de Johnson no era "aceptable", ya que margina al Parlamento de una decisión crucial para la historia de Gran Bretaña y "avasalla" la democracia británica con el único fin de "forzar una salida sin acuerdo de la UE" el 31 de octubre.

Corbyn anticipó que, cuando se reanude fugazmente la actividad del Parlamento la próxima semana, tomará una iniciativa "para impedir lo que está haciendo" Johnson, y anunció que presentará "una moción de censura" para hacer caer al gobierno antes de que pueda concretar sus proyectos. Un voto destinado a colocar al primer ministro en minoría es la "hipótesis más probable", según un escenario del banco holandés ING.

El actual contexto deja escaso margen de maniobra a los parlamentarios para impedir un Brexit sin acuerdo, como está decidido a realizar el primer ministro a menos que consiga un nuevo acuerdo con la UE, cosa que parece extremadamente difícil.

Esa situación abre la perspectiva de una despiadada batalla política entre el primer ministro y sus aliados -partidarios de un Brexit a cualquier precio- contra un bloque formado por parlamentarios de diversos partidos hostiles a una salida desordenada.

En todo caso, la estrategia adoptada es altamente arriesgada para Johnson porque, según un sondeo del instituto YouGov, el 47% de la opinión pública rehúsa la hipótesis de un no deal por considerarla peligrosa. Solo el 27% está dispuesta a correr el riesgo de una salida sin acuerdo, que podría crear un caos gigantesco en Gran Bretaña y en el resto de Europa.

La semana próxima, la Cámara de los Comunes se reunirá del lunes al miércoles, luego suspenderá sus actividades a partir del 9 de septiembre y volverá a reunirse el 14 de octubre para el discurso del trono. "Los diputados tendrán tiempo de sobra" para debatir, argumentó el premier. No es totalmente cierto, pues la agenda -adoptada hace meses- determina que a los legisladores solo les quedan 15 y 16 de octubre, ya que el 17 habrá una cumbre europea en Bruselas. La última ventana de tiro disponible será del 21 al 24, y del 28 al 30; el 31 de octubre se concretará el Brexit con o sin acuerdo, a menos que ocurra un acontecimiento inesperado que interrumpa la cuenta regresiva.

La principal alternativa sería un nuevo pedido de prórroga del artículo 50, lo que provocaría un retraso del Brexit y desencadenaría probablemente la convocatoria de elecciones generales anticipadas, aunque nada permite asegurar que Johnson conservará la mayoría del Parlamento.

Su única alternativa para conservar el poder consistiría en aliarse con el flamante Partido del Brexit, creado hace pocos meses por el líder xenófobo, racista y anti-islamista Nigel Farage, alter ego de Johnson en la campaña por el voto a favor del leave (abandonar) en el referéndum de 2016. Una coalición de los tories conservadores con la extrema derecha racista crearía un terremoto que derrumbaría los últimos restos del sistema institucional británico que aún permanecen de pie.

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