José María Arancedo: "Es posible una apertura sobre el tema de los divorciados"

El arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, que participa del sínodo, habló de cambios "sin ruptura"
Elisabetta Piqué
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11 de octubre de 2014  

ROMA.-"Aunque hoy no me atrevería a decirlo, sí, podría haber una apertura en la cuestión de los divorciados vueltos a casar" al final del proceso, que durará más de un año y que comenzó con el sínodo extraordinario de obispos. Así lo afirmó ayer en una entrevista con LA NACION monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.

"La familia vive en la historia, en el mundo concreto, actual. Las preguntas de hoy de la familia son también las preguntas de la Iglesia, que tiene que escuchar, prestar atención y responder", dijo Arancedo, que es uno de los 191 padres sinodales de todo el mundo que, desde el lunes pasado, debaten en el Vaticano sobre los desafíos pastorales de la familia de hoy.

"Las respuestas de la Iglesia tienen que estar ciertamente en el plano de la inteligencia, de la verdad, de la justicia, pero nunca puede estar ausente la misericordia, la audacia de la misericordia. Ese es un tema que debemos marcar mucho", agregó.

El arzobispo de Sante Fe, que vive en la residencia de Santa Marta -el hogar de Jorge Bergoglio desde el 13 de marzo de 2013-, destacó el clima "cordial y de libertad" que reina en la asamblea de obispos. Allí también llama la atención la presencia constante de Francisco, que escucha, desde la mañana hasta la noche, todas las intervenciones.

-Ya se sabe que al final de este sínodo no va a haber decisiones, ésta es sólo una primera etapa y luego habrá un segundo sínodo. Pero muchos coinciden en que hay un clima de gran efervescencia, muy parecido al del Concilio Vaticano II (1962-65). ¿Puede este sínodo, como aquel Concilio, significar un antes y un después para la Iglesia Católica?

-Habrá que verlo. Sería importante que a partir de este sínodo la Iglesia, que no es un partido político que busca adherentes, presente la verdad, la belleza del matrimonio cristiano, con los valores que implica, como escuela de la vida, al mundo de hoy, que es un mundo que busca sentido.

-Hemos escuchado que la doctrina no cambia, pero que evoluciona...

-Como se dice en teología, la doctrina no cambia, pero progresa en el mismo sentido, y eso no es ruptura. En latín se dice "in eodem sensu", en el mismo sentido.

-En el sínodo hay dos líneas claras en cuanto a la cuestión de los divorciados vueltos a casar: una que no quiere saber nada con una readmisión a los sacramentos y otra que está abierta. Usted habló de "audacia de la misericordia", ¿la postura de los obispos argentinos también sigue esa visión, que es la misma de Francisco?

-Claro, estamos con Francisco. Francisco no es Bergoglio, Francisco es el Papa y la palabra de él es una palabra que nos confirma incluso en la fe. Él lo que quiere ahora es escuchar a todos. Pero el día que él decida, contará con el apoyo de toda la Iglesia.

-¿Cree que al final del segundo sínodo podría haber una apertura en la cuestión de los divorciados vueltos a casar, en sintonía con la solución planteada por el cardenal alemán Walter Kasper, que sugiere un camino penitencial y un discernimiento caso por caso?

-Aunque hoy no me atrevería a decirlo, sí podría haber una apertura. Podría haber, sí, un progreso en algunos aspectos doctrinales y disciplinares de la Iglesia, siempre puede haber. Pero el progreso es "in eodem sensu", en el mismo sentido, no es una ruptura.

-¿Qué es lo que hasta ahora más lo sorprendió de este sínodo, sobre todo comparándolo con sínodos anteriores a los que participó?

-Seguramente la libertad que se respira y la libertad de que cada uno da su opinión, que puede ser diversa de la de otro. Pero esto no significa resentimiento sino, al contrario, un gran respeto, un escucharse.

-¿Cómo lo ve a Francisco?

-Muy bien. Lo veo alegre. Está todo el día escuchando. Llega con nosotros a las 9, a las 12.30 nos vamos, a las 16 vuelve con nosotros caminando desde Santa Marta y se queda hasta las 19.30.

-Como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, cuando le tocó hablar ¿destacó alguna problemática especial de la familia argentina?

-Hablé del tema de la formación para la vida matrimonial, de la formación de los novios, el tema de los hijos, que están muy solos. Es triste que haya hijos huérfanos de padres vivos, y eso no sólo pasa en barrios pobres, sino en los de las clases altas, con padres y madres que hacen su vida. Y eso es fruto de un egoísmo según el cual pensás sólo en vos y si no se cambia ese pensamiento, la familia, que es un «nosotros», no puede subsistir. Cuando la familia fracasa, el mundo se empobrece.

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