Kerry llegó de sorpresa a Irak y pidió un gobierno de unidad

Prometió a Al-Maliki que EE.UU. dará apoyo militar, pero lo instó a integrar a sunnitas y kurdos en su gabinete
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24 de junio de 2014  

BAGDAD.- Con el fin de frenar el avance de los jihadistas en Irak, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, prometió ayer en Bagdad el apoyo de Washington en la lucha contra los islamistas, al tiempo que reiteró la necesidad de que se forme un gobierno de unidad que represente a todos los iraquíes.

En una visita sorpresa a la capital iraquí, Kerry analizó con el primer ministro del país, Nouri al-Maliki, el control de algunas provincias por parte de los jihadistas del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL) y la conformación del nuevo gobierno surgido tras las elecciones legislativas del 30 de abril pasado.

En una conferencia de prensa posterior al encuentro, el jefe de la diplomacia norteamericana urgió a la creación de un nuevo gabinete que abarque todas las fuerzas iraquíes, y prometió el apoyo militar de su país para luchar contra el terrorismo jihadista.

"Los líderes iraquíes deben moverse rápido y formar un gobierno para tener el respaldo de la comunidad internacional [...]. Cuando los chiitas, los sunnitas y los kurdos participen en la conformación del gobierno, Irak será más fuerte y seguro", dijo Kerry. Y pidió que se respete la fecha del 1° de julio para que el Parlamento iraquí elija a su presidente y posteriormente al jefe del gobierno, a lo que, según Kerry, se comprometió Al-Maliki, que representa a la mayoría chiita.

El secretario de Estado norteamericano subrayó que el apoyo de la Casa Blanca a Irak se basará en la cooperación en inteligencia, la formación militar conjunta, la dotación de armas y equipos de combate y el envío de consejeros militares para el ejército. "El apoyo será intenso y sostenido y si los líderes de Irak toman los pasos necesarios para reunificar al país, será efectivo", agregó Kerry.

Por su parte, Al-Maliki advirtió tras la reunión de la amenaza que supone el conflicto en su país para la paz regional y mundial, y pidió a la comunidad internacional que tome en serio la crisis.

Después de que la coalición chiita Estado de Derecho, liderada por Al-Maliki, ganara las últimas elecciones legislativas, el actual primer ministro está enfrentando numerosos obstáculos para recabar el apoyo que necesita para lograr un tercer mandato consecutivo.

Durante su visita relámpago, Kerry se entrevistó también con el presidente del Parlamento, el sunnita Osama al-Nuyaifi; el destacado clérigo chiita Emar al-Hakim y el ministro de Asuntos Exteriores, Hoshiyar Zebari.

"Irak enfrenta una amenaza existencial y sus líderes tienen que derrotar esa amenaza con la urgencia increíble que demanda. El futuro de Irak depende de las decisiones que se tomen en este momento", señaló el alto funcionario norteamericano.

Kerry inició anteayer una gira por Medio Oriente y Europa para abordar principalmente la situación en Irak, escenario de una ofensiva del EIIL y los insurgentes sunnitas contra el gobierno de Al-Maliki.

Bagdad ha pedido a Washington que lance bombardeos aéreos contra los insurgentes, pero hasta el momento Estados Unidos se ha limitado a desplegar a 300 asesores militares, insistiendo en que no reiniciará sus operaciones de combate en Irak y que la solución al conflicto no pasa por una vía exclusivamente militar.

Washington retiró sus tropas de Irak a finales de 2011 tras casi una década de ocupación. Desde entonces, se esforzó en ayudar al gobierno de Al-Maliki para contener el desafío de Al-Qaeda y otros grupos jihadistas, como el EIIL.

Ofensiva

Sobre el terreno, los jihadistas continuaron ayer su ofensiva en Irak, iniciada hace dos semanas. El EIIL reivindicó ayer haber tomado el puesto fronterizo de Trebil, en el límite con Jordania. De confirmarse, los insurgentes estarían asegurándose el control de la frontera occidental. En el Oeste, los milicianos islamistas ya izaron su bandera negra en Al-Qaim y Al-Waleed, dos de los tres pasos fronterizos con Siria. El tercero, Rabia, en el Norte, está en manos de los peshmergas kurdos.

Para los insurgentes, controlar la frontera con Siria es un paso más hacia su objetivo de borrar del mapa las líneas divisorias modernas y establecer un califato islamista en amplias zonas de Siria e Irak.

Entrenados en la lucha contra el régimen de Bashar al-Assad, los jihadistas han logrado además desde el inicio de su ofensiva requisar gran cantidad de armamento del ejército iraquí, cuyas unidades huyeron en desbandada ante el empuje de los insurgentes.

La justicia del EIIL: cientos de decapitados

Cientos de soldados iraquíes fueron decapitados o ahorcados por los rebeldes jihadistas desde el comienzo de la ofensiva del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), denunció ayer el gobierno de Nouri al-Maliki.

Según el vocero de las fuerzas armadas iraquíes, el general Qassim Atta, "cientos de soldados han sido decapitados o colgados" en diversas regiones del país. Atta no proporcionó la identidad de las víctimas y tampoco especificó las fechas de las presuntas matanzas.

En los últimos días se divulgaron noticias similares a partir de imágenes difundidas por los propios milicianos del EIIL. No quedó claro si la denuncia de ayer del gobierno iraquí se refiere a esos crímenes o si han sumado otros.

Frente al terror de los jihadistas, la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) informó ayer que fueron hallados los cadáveres de 30 personas ejecutadas por las fuerzas iraquíes en la zona de Al-Qaim, en la frontera entre Irak y Siria.

Agencias AP, AFP, EFE y Reuters

Del editor: cómo sigue. El gobierno de unidad puede darle más legitimidad internacional, pero tal vez sea demasiado tarde para frenar la oleada extremista.

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