Kim busca el apoyo de Putin para mejorar la relación con EE.UU.

Kim, ayer, a su llegada a Vladivostok
Kim, ayer, a su llegada a Vladivostok Fuente: AP - Crédito: Igor Novikov
Viajó a Vladivostok, donde hoy tendrá una cumbre con el líder ruso; "espero que la visita sea útil", dijo el norcoreano
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25 de abril de 2019  

VLADIVOSTOK.- En momentos en que las relaciones entre Corea del Norte y Estados Unidos se encuentran bloqueadas, el líder norcoreano Kim Jong-un llegó ayer a Vladivostok, en el extremo oriente ruso, en busca del apoyo del presidente Vladimir Putin en sus negociaciones con Washington .

"Espero que esta visita sea exitosa y útil", dijo Kim a la televisión rusa, y explicó que quería hablar con Putin de "la manera concreta de resolver la situación en la península coreana".

La que tendrán hoy será la primera reunión cumbre entre los dos líderes, y además la primera entrevista de Kim con un jefe de Estado extranjero desde que estuvo en Vietnam en febrero, donde celebró un fallido segundo encuentro con Donald Trump.

El famoso tren verde del líder norcoreano llegó en las primeras horas de la mañana de ayer a la ciudad de Vladivostok, donde varios hombres con traje se apresuraron a limpiar la puerta antes de que el vagón se detuviera.

Kim, vestido de negro y con un sombrero, caminó en la alfombra roja que le habían preparado en el andén. Tras una breve ceremonia militar, el líder se fue en una limusina negra protegida por guardaespaldas al son de "Katiusha", conocida canción popular rusa, que tocaba una orquesta militar.

En la isla Russki, frente a la ciudad portuaria de Vladivostok, donde se celebrará la cumbre, se izaron banderas rusas y norcoreanas.

Según el Kremlin, la cumbre empezará con una reunión entre Kim y Putin y luego habrá otra "en formato ampliado", aunque se desconocen los detalles. No está previsto un comunicado común ni la firma de acuerdos.

Ayer, el vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que los diálogos sobre el programa nuclear norcoreano a seis bandas -iniciados en 2003 con la participación de las dos Coreas, China, Japón, Rusia y Estados Unidos- siguen siendo la mejor opción para hallar soluciones, pero que, aun así, merece la pena explorar otras alternativas.

"En la actualidad, no existe ningún otro mecanismo internacional efectivo", declaró Peskov a los periodistas. "Por otro lado [...], todos los esfuerzos merecen respaldo si realmente persiguen el objetivo de la desnuclearización y resolver los problemas de las dos Coreas".

Tras años de tensiones por el programa balístico y nuclear norcoreano, Kim se reunió desde marzo de 2018 en cuatro oportunidades con el presidente chino, Xi Jinping; en tres ocasiones con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, y dos con Trump.

En la cumbre de Hanoi, el líder de Corea del Norte intentó obtener una disminución de las sanciones internacionales que buscan forzarlo a renunciar a sus armas atómicas. Pero las reuniones terminaron antes de lo previsto por los profundos desacuerdos con Washington, sobre todo en cuanto a las concesiones que Pyongyang debería hacer.

La semana pasada, signo del mal momento de las relaciones entre ambos, Corea del Norte pidió al secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, que no participe en las negociaciones sobre la desnuclearización.

La posición de Moscú

Moscú es partidario de un diálogo con Pyongyang sobre la base de una hoja de ruta definida por China y Rusia, que ya pidió levantar las sanciones internacionales. Pero Estados Unidos acusa a ambas potencias de ayudar a Pyongyang a evadir las sanciones.

Pekín dijo que la cumbre de hoy entre dos "vecinos amistosos de China" contribuirá "a la paz y a la estabilidad en la península [coreana] y en la región".

Kim conoce el alto valor simbólico de la reunión con Putin.

"Si puede demostrar que las grandes potencias aún los respaldan, esto les dará un poder de negociación adicional para hablar con Estados Unidos y China", opinó Alexey Muraviev, profesor asociado en la Universidad Curtin en Perth, Australia, citado por la cadena británica BBC.

Putin, en tanto, ve la cumbre como una oportunidad de volver a poner a Moscú en el centro de un tema crucial en la agenda geopolítica global: la desnuclearización de la península coreana.

Las relaciones entre Corea del Norte y Rusia se remontan a la época soviética, cuando la URSS colocó en el poder a Kim Il-sung, el abuelo de Kim Jong-un y fundador de la República Popular de Corea (RPDC), y le dio un apoyo crucial durante la Guerra Fría.

Sin embargo, los vínculos fueron inestables en varios períodos porque Kim Il-sung se dedicó a sacar provecho de la rivalidad entre Rusia y China en la época.

Desde el colapso de la Cortina de Hierro, la relación decayó y los lazos ideológicos debilitados terminaron con ese tratamiento y apoyo especial, pero el gradual alejamiento ruso de Occidente desde principios de la década de 2000 los acercó nuevamente.

Tras su primera elección, Putin quiso normalizar las relaciones y desde 2000 se reunió tres veces con Kim Jong-il, padre del líder actual. Luego se convirtió incluso en el primer dirigente ruso en ir a Corea del Norte.

El último encuentro de alto nivel tuvo lugar en 2011, cuando Kim Jong-il dijo al entonces presidente ruso Dmitri Medvedev que estaba dispuesto a renunciar a los ensayos nucleares. Pero el norcoreano falleció tres meses más tarde.

Desde entonces, Kim Jong-un ha llevado a cabo cuatro ensayos nucleares, uno probablemente con una bomba de hidrógeno en 2017. También ordenó el lanzamiento de misiles transcontinentales capaces de llegar al territorio continental estadounidense.

Agencias AFP y AP

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