"Köpskam" o vergüenza de comprar: la nueva tendencia sueca inspirada en Greta Thunberg

Un cartel gigante en un shopping que muestra a los consumidores con muchas bolsas
Un cartel gigante en un shopping que muestra a los consumidores con muchas bolsas Fuente: Archivo
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24 de septiembre de 2019  • 11:26

ESTOCOLMO.- Minimalismo, líneas sencillas, texturas lisas y colores pálidos. El diseño nórdico, que es un boom en todo el mundo desde hace años, comienza a vivir por primera vez a la altura de su filosofía: "menos es más". Y no por decisión de las grandes marcas. Los consumidores suecos , que cada vez son más conscientes de los efectos del cambio climático , han decidido esta vez pasar factura a la industria de la moda por su contribución a la contaminación global.

La nueva tendencia, llamada "Köpskam" (que se traduce al español como vergüenza de comprar), es un movimiento inspirado por la joven activista Greta Thunberg , convertida en un ícono de la lucha contra el cambio climático y que estimula a los consumidores suecos a dejar de comprar ropa nueva.

Greta Thunberg, en la cumbre en Nueva York
Greta Thunberg, en la cumbre en Nueva York Fuente: AFP - Crédito: Kena Betancur

"No se puede ser seguidor de Greta Thunberg y al mismo tiempo comprar lo último en la industria de la moda", señala el periodista Fredrik Virtanen, que alertó sobre las excesivas cantidades que ha incinerado el gigante sueco de la moda H&M.

"En 2016, quemó 19 toneladas de ropa de remanentes en una central térmica de la ciudad de Västerås. Ese mismo año, H&M Dinamarca incineró 9,6 toneladas de prendas de vestir, el equivalente a 25.000 pares de vaqueros. ¿Cuántas toneladas se quemaron en Alemania? ¿Y en Estados Unidos?", cuestionó Virtanen.

Según Naciones Unidas , cerca del 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero vienen de parte de la industria de la moda, más que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales. Además, representa el 20% del desperdicio total de agua a nivel mundial. Utiliza aproximadamente 93 millones de metros cúbicos de agua al año . Esto es suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas.

Según los análisis de la consultora Euromonitor Internacional , si el sector de la moda siguiera creciendo al actual ritmo del 5% "ejercería una presión sin precedentes sobre los recursos planetarios" .

La concientización sobre esta realidad está provocando cambios en el comportamiento de algunos suecos, tanto a la hora de comprar, como en las redes sociales. Aquellos que solían presumir sus adquisiciones de última temporada deben cuidarse de no ostentar demasiado ya que comienza a ser mal visto en el país.

Unido a esta tendencia, también ha crecido la compra de ropa de segunda mano , tanto para uso propio como ajeno. La segunda mano ha dejado de estar mal vista al hacer regalos. En cambio, la idea de que las prendas tengan una segunda vida es cada vez más aceptada.

¿La moda sustentable?

En la pasada cumbre de agosto del G-7 en Biarritz, Francia, los representantes de las 32 firmas mundiales más importantes se reunieron con el objetivo de tomar medidas ante el desastre ecológico que provoca la industria de la moda.

Marcas como Adidas, Burberry, Chanel, H&M, Inditex, Nike, Prada, Puma, Ralph Lauren, entre otras, abordaron estrategias para "limitar el calentamiento global, restaurar la biodiversidad y proteger los océanos".

El frente de una tienda de Burberry
El frente de una tienda de Burberry Fuente: AFP

Inditex anunció que para 2020 eliminará el uso de bolsas de plástico . Y antes de 2025, prometen que el 100% de algodón, lino y poliéster que usen será orgánico, sostenible o reciclado.

De aquí a 2030, el pacto contempla que todas las firmas utilicen energías renovables, además de no arrojar productos químicos a ríos y océanos, y reducir las micro-fibras de materiales sintéticos, aunque su compromiso se reduce a seguirlo de forma voluntaria.

Vergüenza por volar

Apenas tres meses antes el nuevo término popularizado por los suecos era "flygskam" o "vergüenza por volar" , también inspirado por Thunberg.

La activista, de 16 años, dejó de tomar aviones para reducir su huella de carbono en el mundo. Así, el agosto pasado Thunberg cruzó el océano Atlántico en velero para llegar a la Cumbre de Acción sobre el Clima de la ONU , celebrada ayer en Nueva York.

El uso del tren, medio de transporte mucho menos nocivo para el medio ambiente, está mejor visto en contraste con la rapidez y contaminación que producen los aviones.

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