La Argentina ve como una señal positiva la visita de Lula a Tabaré

Para el Gobierno, se consolida el bloque
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28 de febrero de 2007  

El gobierno argentino interpretó como una señal positiva para la consolidación del Mercosur la visita a Uruguay que realizó anteayer el presidente de Brasil, Lula da Silva, reunión en la que estuvo ausente Néstor Kirchner.

"El encuentro es la prueba más cabal de que se puede construir un Mercosur sólido y unido más allá de las eventuales y circunstanciales diferencias bilaterales que puedan existir entre algunos socios", evaluó ante LA NACION el subsecretario de Integración Económica Latinoamericana de la Cancillería, Eduardo Sigal.

Además, altas fuentes del Gobierno dijeron a LA NACION que las propuestas globales elevadas por Lula al mandatario uruguayo Tabaré Vázquez habían sido conversadas con la administración argentina días antes de la cumbre, con lo que, si bien Kirchner no participó de la reunión, la Casa Rosada había dado su respaldo a los gestos de entendimiento esbozados por los dos mandatarios.

Una delegación de ocho funcionarios brasileños encabezada por el subsecretario para América Latina de la cancillería de Lula, Jorge Touney, se reunió con el jefe de Gabinete del Palacio San Martín, Agustín Colombo Sierra, el jueves último. Allí conversaron sobre la agenda de temas que el mandatario brasileño llevaría a su encuentro con Vázquez en Montevideo.

"Se repasaron los temas que se conversarían en la reunión con Tabaré y se hizo una puesta a punto de las propuestas que surgirían allí", dijo a LA NACION uno de los participantes del cónclave. La fuente reveló que allí la Argentina negoció bajar de la mesa de propuestas una iniciativa que Lula pretendía llevarle a Vázquez como muestra de la anunciada buena voluntad para corregir asimetrías con los socios menores del bloque. Se trata de la flexibilización de las reglas de origen, una medida que Brasil promovía como un gesto concreto e inmediato para favorecer el desarrollo de la industria uruguaya y paraguaya con facilidades impositivas para la importación de bienes. Por esta iniciativa se pretendía otorgar a los países más chicos del bloque la posibilidad de incorporar productos de terceros países pagando sólo el arancel externo común del Mercosur.

"Para Brasil eso permitiría facilitar en el corto plazo el proceso de industrialización de los países chicos, pero para nosotros iba a resultar perjudicial para nuestras industrias, por ejemplo porque provocaría una enorme proliferación de autopartes", afirmó el funcionario.

Cerca de Kirchner evaluaban ayer que si bien Lula habló de la necesidad de que cualquier miembro del Mercosur pudiera discutir acuerdos comerciales bilaterales con otros países, no dio una aprobación concreta a que Uruguay negocie un tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos. De hecho, en la Casa Rosada evalúan que ese acuerdo es, por el momento, inviable. "El TLC es más una utopía política que un hecho de la realidad. El Congreso norteamericano todavía no ratificó los TLC de Colombia y de Perú... el de Uruguay no tendría ni tiempo de iniciarlo en esta visita de Bush", dijo un encumbrado funcionario de Kirchner.

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