La Casa Rosada espera una pronta reunión de Francisco con Cristina

Hay gestiones, aunque no es seguro que ocurra en la visita que ella hará para participar de la entronización; según fuentes del kirchnerismo, la Presidenta pidió silenciar denuncias
Mariano De Vedia
(0)
16 de marzo de 2013  

ROMA.- El clima frío que acompañó las primeras acciones del papa Francisco en la capital viva de la Iglesia va siendo menos riguroso. Al mismo tiempo, la presencia argentina va tomando color, con vistas al primer Angelus que mañana al mediodía rezará el Pontífice en el balcón del Palacio Apostólico, ante la Plaza San Pedro, y la misa de apertura de su pontificado, que reunirá el martes a fieles y jefes de Estado de todo el mundo.

El deshielo alcanza, particularmente, a la relación del gobierno argentino con el papa Bergoglio, luego de que la presidenta Cristina Kirchner revirtiera el trato frío y distante con que recibió la histórica noticia del primer papa argentino.

El acercamiento que intenta el Gobierno, luego de varios años de ignorar a Bergoglio, se orienta a lograr una reunión entre el papa argentino y Cristina Kirchner, más allá de los saludos protocolares. Sin embargo, no necesariamente ese encuentro se concretará en esta visita. Podría ser una meta para el mediano plazo, con una agenda de temas internacionales, más que de política nacional, según pudo saber LA NACION.

En ese escenario, hoy llegará a esta ciudad el canciller Héctor Timerman para avanzar en la preparación de acciones que hagan visible la presencia argentina y el apoyo del Gobierno a la asunción de Bergoglio. Atrás quedaron las fuertes críticas de sectores oficialistas, que acusaron a Francisco de haber sido cómplice del gobierno militar, lo que motivó una contundente respuesta del sacerdote jesuita Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, que denunció "una campaña difamatoria".

"La Presidenta los silenció enseguida", aclaró a LA NACION una fuente que comulga con el oficialismo, con el propósito de minimizar la inicial ofensiva kirchnerista.

El Gobierno volvió sobre sus pasos y elogió al nuevo papa, a tal punto que se incluyó en la delegación oficial que viajará a Roma al presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo. También integrará la comitiva el sacerdote Carlos Accaputo, director del área de Pastoral Social de la Iglesia porteña y estrecho colaborador de Bergoglio en la Arquidiócesis de Buenos Aires. Ayer fueron sumados a la delegación que acompañará a Cristina Kirchner el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Ignacio de Mendiguren; el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, y el intendente de Florencio Varela y titular de la Federación Argentina de Municipios (FAM), Julio Pereyra.

Más allá de la delegación oficial, varios obispos, sacerdotes y grupos católicos llegarán a Roma por su cuenta este fin de semana para no perderse la asunción de Bergoglio.

Las instrucciones de la Presidenta para compensar con voces positivas el mal paso dado por quienes quisieron debilitar al Papa, que cautiva al mundo desde hace tres días por su identificación con los pobres, se interpretan en sectores oficiales como un paso para no quedar descolocados ante futuras acciones de Bergoglio.

"Va a tomar decisiones y no creo que sean tibias", comentaban ayer en Roma fuentes cercanas al Gobierno, al prever que al nuevo jefe de la Iglesia no le temblará el pulso para emprender reformas internas de envergadura. "Está contagiando al mundo católico de la conciencia de esas reformas y, luego, actuará seguramente en consecuencia", observan en el Gobierno.

Timerman llegará hoy a esta ciudad, empapelada con carteles que muestran la foto de Bergoglio y la leyenda "Bienvenido, Francisco", para avanzar en la definición de la agenda de Cristina Kirchner, que podría llegara mañana mismo y se marchará el martes por la noche. Permanecerá entre 24 y 48 horas en Roma y, en sintonía con la Cancillería, el embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero, ya comenzó a trabajar en las actividades que desarrollará la Presidenta.

La última visita de Cristina Kirchner al Vaticano fue el 28 de noviembre de 2009, cuando fue recibido por Benedicto XVI, junto con la entonces mandataria de Chile, Michelle Bachelet, para celebrar los 30 años de la mediación de Juan Pablo II que puso fin al conflicto entre la Argentina y el país trasandino.

Hoy arribará, además, el secretario de Culto, Guillermo Olivieri, que tiene buena relación con muchos obispos, fruto de la continuidad en sus funciones. Fue nombrado por Néstor Kirchner y ocupa el cargo desde hace diez años. La delegación oficial procura mostrar un escenario conciliador e incluye, entre otros, al presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, y al diputado radical Ricardo Alfonsín, entre otros.

Quien no viajará a la asunción de Bergoglio es el dirigente ruralista Gerónimo Venegas, que milita en el sindicalismo opositor y adhirió públicamente al pedido del papa Francisco para que no se trasladen a Roma tantas delegaciones y donen el importe correspondiente al viaje a los pobres. El gremialista se comprometió a hacer un aporte a la parroquia San Juan María Vianney, del barrio de Agronomía, a la que su gremio donó hace pocas semanas una imagen del Cristo Campesino.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.