La Corte brasileña liberó a Lino Oviedo

La Justicia rechazó un pedido de extradición; allegados al ex general dicen que disputará la presidencia Los magistrados brasileños consideraron que detrás del reclamo paraguayo había una persecución política Si decide volver a su país, el ex golpista quedaría detenido de inmediato
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18 de diciembre de 2001  

SAN PABLO.- Dos años y nueve meses después de haber huido de Paraguay acusado de un intento de golpe de Estado y de haber planeado la muerte del vicepresidente Luis María Argaña, el ex general Lino Oviedo es nuevamente un hombre libre.

Contrariando las sugerencias del Poder Ejecutivo brasileño y del Comité Nacional de Refugiados, la Corte Suprema de Justicia del Brasil decidió por unanimidad negar el pedido de extradición de Oviedo presentado por el gobierno paraguayo. Junto con el fallo fue emitida la orden de liberación del ex general, que, según sus seguidores, ya se aprestaba a lanzar su candidatura a la presidencia paraguaya.

La Corte Suprema consideró que hay contra Oviedo una persecución política, ya que otros acusados del asesinato de Argaña se encuentran libres por falta de pruebas. La defensa de Oviedo, que, según trascendió, habría sorprendido a la Corte por la solidez de sus argumentos, llegó a utilizar como pruebas las declaraciones de ministros paraguayos que prometían exhibir a Oviedo preso en una jaula.

El procurador general, Geraldo Brindeiro, había apoyado el pedido de extradición, al considerar que "no está demostrada la naturaleza política de los crímenes cometidos, aparentemente infracciones a la ley penal común". Pocos meses atrás, el Comité Nacional para Refugiados, integrado por siete miembros del gobierno, por Cáritas y por la ONU, había considerado por unanimidad que el paraguayo "no es perseguido político en su país", y que los crímenes que se le adjudican lo excluyen de la posibilidad de recibir refugio en Brasil.

La decisión de la Suprema Corte, contraria a todas las opiniones que hasta hoy habían surgido sobre el caso, es inapelable. La liberación se convierte nuevamente en un factor de desestabilización en la región, ya que son conocidas las intenciones del ex general de volver a Paraguay.

Hasta llegar a este desenlace, Oviedo vivió una aventura digna de una road movie . Acusado de magnicidio y de crímenes comunes, huyó rumbo a la Argentina en marzo de 1999, donde obtuvo asilo. Más tarde, previendo que la victoria de Fernando de la Rúa podría derivar en su extradición al Paraguay, Oviedo huyó de la Argentina. En junio de 2000 fue encontrado por la policía brasileña en Foz de Iguazú. Sus documentos -falsos- lo identificaban como Emilio Franco Villareal. Con bigotes y peluca, se había instalado en un departamento frente a las cataratas. Estaba armado con un revólver .38 y tenía 10 líneas telefónicas instaladas desde las que continuaba fomentando un golpe en su país.

Hasta la orden de liberación de ayer, Oviedo se mantuvo detenido en Brasilia. En una celda con traficantes en una época, aislado en otra, y en prisión domiciliaria en la mansión de un amigo en los últimos tiempos.

Con la orden de liberación en su poder, Oviedo debía dejar la policía federal anoche o esta mañana a más tardar.

"Si vuelve, irá preso"

"Si vuelve, será capturado y preso para que cumpla la condena de 10 años que tiene por el intento de golpe de Estado contra Juan Carlos Wasmosy", explicó a LA NACION el embajador paraguayo ante Brasil, Luis González.

Si vuelve, Oviedo también deberá responder a las acusaciones de planear la muerte del vicepresidente Luis María Argaña y de siete jóvenes que participaban de una manifestación en contra del gobierno de Raúl Cubas.

Explicando la imposibilidad de hacer conjeturas sobre el caso, por ser un mero representante diplomático, González accedió sin embargo a emitir dos opiniones clave. La primera: "La decisión brasileña me sorprendió". La segunda, cuando admitió que Oviedo "parece aún tener motivaciones políticas", y no estaría dispuesto a quedarse en silencio, como lo hacen hoy en Brasil el dictador paraguayo Adolfo Stroessner y el ex presidente oviedista Raúl Cubas Grau.

No habían pasado más que minutos de las declaraciones de González cuando surgió la información de que Carlos Galeano Ferrone, vocero de Oviedo, anunciaba en las radios que el ex general volvería a Paraguay.

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