La crisis del euro deja sin dormir a los operadores de Wall Street

Cada vez son más los que tienen que despertarse a la madrugada para seguir las noticias de Europa
Eric Dash
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12 de diciembre de 2011  

NUEVA YORK.- Mientras la crisis de la deuda europea sacude a los mercados, los operadores financieros norteamericanos se han visto forzados a despertarse en medio de la noche para aprovechar las primeras horas de negocios en las plazas de Londres, Fráncfort y París.

Atrás quedaron los días cuando los operadores aparecían a trabajar poco antes de la apertura de la Bolsa de Valores de Nueva York, a las 9.30 de la mañana. Ahora, Wall Street tiene una campana de largada extraoficial: el reloj despertador que suena a las 2.30 AM.

"Tenemos un nuevo credo: carpe noctem , aprovecha la noche", dijo Douglas A. Kass, un administrador de fondos que pone todos los días su reloj despertador exactamente a esa hora para leer los titulares que llegan desde Europa.

La semana pasada, las cavilaciones de la canciller alemana, Angela Merkel, y los demás líderes europeos tuvieron a los mercados al borde del abismo. "Uno se siente casi obligado a levantarse para ver qué está pasando", agregó.

El nido de los búhos noctámbulos está cada vez más poblado. Altos ejecutivos de la Pacific Investment Management Company, un gigante de las administradoras de bonos, se despierta a la 1 AM en el sur de California para chequear en sus BlackBerrys las novedades de sus colegas de Europa.

"Uno se pone ansioso", dijo Christian Stracke, director global de investigación de crédito de Pimco.

Michael Mayo, un veterano analista de la Bolsa, dijo que para poder estar al tanto del último rescate del FMI o del voto del parlamento esloveno se ha visto obligado a trabajar en horario nocturno tan seguido que, por momentos, se siente un quiosco abierto las 24 horas.

"¡Quién hubiera dicho que tendríamos que controlar el rendimiento de la deuda soberana de Italia para saber cuánto rendirían los papeles de Morgan Stanley!", señaló.

Los agentes de Bolsa que no se despabilan tienen mucho que perder en esta historia.

Por eso, Craig Gorman, socio de First New York Securities, realiza cotidianamente un monitoreo de sus inversiones a la mitad de la noche. Enciende CNBC y su terminal de Bloomberg de seis pantallas que tiene a los pies de su cama. "Con la tele y los seis monitores encendidos, se ilumina todo el cuarto", dijo. "Mi mujer no está muy contenta."

¿La otra desventaja? Es difícil volver a dormirse cuando la adrenalina de los negocios empieza a fluir. De todos modos, Gorman dice que vale la pena: "Si uno miro los reportes recién en la mañana, no tiene la misma percepción de la psicología de los mercados".

Las organizaciones de noticias y las empresas que operan en la Bolsa de Valores también verifican un aumento de la actividad por la madrugada. Bloomberg informa que hubo un aumento de por lo menos el 30% respecto del año anterior en el uso de sus aplicaciones móviles, que les permiten a los clientes ingresar a distancia en las terminales de operaciones que tienen en sus oficinas.

Los picos más altos de usuarios conectados se han registrado mucho más temprano que la apertura de la Bolsa de Nueva York, entre las 5 y las 7 de la mañana, cuando los operadores se despiertan y viajan a sus oficinas, así como entre la medianoche y las 3 de la madrugada, cuando aflojan los negocios en Asia y abren los mercados europeos.

Wall Street siempre ha sido tierra de madrugadores, y no será ni la primera ni la última vez que allí cunda la obsesión por las finanzas. A fines de la década de 1970 y en los 80, a los operadores los obsesionaba el flujo de dinero; hacia fines de la década de 1990, se obsesionaron con el vertiginoso ascenso del número de visitas de las compañías .com. El año pasado, los actuaron como ingenieros de escritorio expertos en perforaciones submarinas mientras monitoreaban las imágenes del derrame de petróleo en el Golfo de México.

Ya sea que el acuerdo del viernes en Europa logre o no imponer la disciplina fiscal para estabilizar los mercados, algunos sugieren que el actual frenesí noctámbulo prenuncia un cambio duradero en una industria que supo acuñar el término "horario bancario".

"Ahora algunos se están dando cuenta de que pueden convertirse en operadores globales", dijo J.J. Kinahan, de TD Ameritrade.

Son muchas las fuerzas que operan en este sentido. La convergencia de tecnología móvil e información financiera permite que los inversores intercambien novedades, dónde sea y cuándo sea.

Cualquier asomo de complicaciones en Europa puede mandar los mercados a pique y hacerle perder a un inversor el margen duramente ganado después de hacer un seguimiento minucioso de una empresa en particular.

"Los precios de los activos están interconectados de una manera inaudita", dijo Dean Curnutt, presidente de Macro Risk Advisors, otro madrugador.

Por esa misma razón, Brad Alford, oficial en jefe de inversiones de Alpha Capital, de Atlanta, se da vuelta en la cama antes de que despunte el sol, agarra su iPad, y les echa un ojo -a veces los dos- a los datos suministrados por Bloomberg. Por la misma razón, Kass se arrastra hasta su escritorio junto a la piscina en Palm Beach, para enviar mails a sus colegas de fondos hedge para contarles cuál es el país en problemas ese día. "Hay muchos conciliábulos a esas horas", señaló.

Y es también el motivo por el que Al Moniz, gerente de fondos de bonos de Fore Research and Management, de Nueva York, se viene levantando a las 2 AM varias veces al mes. "Lo más probable es que la cosa empeore", dijo. "No hay un final a la vista."

Traducción de Jaime Arrambide

Por: Eric Dash

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