La derecha, al alcance de un trofeo esquivo

Hace medio siglo que no gana las elecciones
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11 de diciembre de 2009  

SANTIAGO, Chile (De un enviado especial).- Sebastián Piñera ya se siente ganador. Los sondeos lo respaldan y su multitudinario cierre de ayer en la emblemática Alameda de esta capital no hizo más que alentar sus expectativas. Pero deberá ser consciente de que aún faltan dos pasos decisivos para llegar a la presidencia, un trofeo que ha esquivado a la derecha democrática chilena por más de medio siglo.

El último candidato de derecha en ganar elecciones fue Arturo Alessandri, en 1958. Después vinieron el gobierno demócrata cristiano de Eduardo Frei Montalva, la derrocada administración socialista de Salvador Allende, la dictadura de Augusto Pinochet y los cuatro gobiernos de la Concertación.

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La derecha ha pagado por el legado de Pinochet desde entonces. Quien más cerca estuvo de ganar fue Joaquín Lavín, en 1999. Piñera, en tanto, ya conoció el sabor de la derrota en las últimas elecciones, cuando perdió en el ballottage frente a Michelle Bachelet, pese a que en primera vuelta la actual presidenta había recibido menos votos que los dos candidatos de derecha.

Sin embargo, no son pocos los nuevos factores que contribuyen a que en las elecciones de pasado mañana la derecha pueda ganar. El eje autoritarismo-democracia que marcó a todas las elecciones desde el fin del régimen se ha vuelto más difuso.

La Concertación sufrió el desgaste natural de 20 años en el poder y Piñera no aparece como un representante de la derecha más radical: es el primer candidato de derecha que votó por el No a Pinochet, su padre era demócrata cristiano y en su campaña ha dado muestras de apertura. Por ejemplo, al incluir a homosexuales en sus publicidades, en un país donde el divorcio fue legalizado hace apenas cinco años. En otras palabras, no parece haber demasiada distancia ideológica entre Piñera y Eduardo Frei, que se ubica en el espectro más conservador de la Concertación.

Piñera cuenta también con la experiencia de tener ya una campaña electoral a cuestas que, según él, le ha ayudado a corregir errores.

"Siempre recuerdo esa canción de Edith Piaf en que dice «no me arrepiento de nada». La canción es muy bonita, pero la afirmación no es inteligente -decía Piñera a LA NACION meses atrás, en una visita a Buenos Aires-. Esa campaña, en primer lugar, la iniciamos demasiado tarde, a pocos meses de la elección. Segundo, mi sector no iba unido en una candidatura única sino que iba dividido en dos candidaturas, y por eso tuvo un plazo muy breve para unir fuerzas y enfrentar la segunda vuelta."

Además, logró integrar en su Coalición por el Cambio a sectores que en el pasado estuvieron con la Concertación, como el partido Chile Primero.

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