La economía europea se enfrenta a uno de sus peores fantasmas

Se convertiría en una potencia menor
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22 de mayo de 2003  

PARIS.- Europa se encamina hacia la mazmorra de la historia como fuerza económica, según un estudio francés que prevé un escenario tenebroso para el Viejo Continente.

"La ampliación de la Unión Europea no bastará para garantizar un plano de igualdad con Estados Unidos. La UE gravitará menos en la globalización y es previsible un lento pero inexorable desplazamiento hacia la rampa de salida de la historia", señala el estudio.

Para 2050, según esta perspectiva, la participación de Europa en la economía mundial será sólo del 12%, en comparación con el 22% actual, en tanto que el euro será una moneda de segunda clase. Estados Unidos conservará su "hegemonía tecnológica" y el crecimiento de China, junto con el de Taiwan, representará casi la cuarta parte de la economía mundial.

Dentro de casi media centuria, según el estudio, una UE de 30 Estados miembros tendrá un índice de crecimiento del 1,1% y el Nafta, del 2,3%, en tanto que el crecimiento de China más Taiwan será del 2,6 por ciento.

Esta visión de las futuras miserias de Europa está proyectada en un nuevo informe denominado "El comercio mundial en el siglo XXI", elaborado por el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).

El informe es interesante porque ese organismo no se ocupa habitualmente de elaborar perspectivas tenebrosas respecto de Francia ni de la UE.

Su tono además encuadra en una tesis, promovida en el diario Le Monde, que estima que la actual declinación del dólar no refleja la debilidad norteamericana, sino una situación en la cual "el poder de un país, en circunstancias de baja inflación y bajo crecimiento, está reflejado en su capacidad para depreciar en lugar de incrementar el valor de su moneda".

Claro que el informe del IFRI contiene aspectos en los que a Europa le va mejor. Pero dependen de modificaciones excepcionales en las actuales tendencias políticas, sociales y económicas. En cambio, la proyección básica del informe está calculada sobre la base de una continuación de la actual curva de la economía y el comercio.

Dos problemas básicos

Para el IFRI, Europa tiene dos problemas básicos. El primero es su decreciente población. Desde 2000 hasta 2050, el instituto proyecta una disminución de la población activa de la UE de 331 millones a 243 millones, en tanto que las poblaciones activas de China-Taiwan y del sudeste de Asia aumentarán y la del Nafta se incrementará de 269 millones de 355 millones.

El segundo problema está relacionado con el progreso tecnológico y la acumulación de capital. En esas áreas, según el escenario de referencia, Estados Unidos "seguirá absorbiendo gran parte del ahorro mundial", mientras que Europa dependerá "del ahorro y de la inversión interna" para la acumulación de capital.

¿Qué podría hacer el Viejo Continente? Si las cosas siguen como hasta ahora, "la declinación de Europa se confirmará y la Unión Europea de 30 miembros se convertirá en una potencia económica de segunda categoría".

Pero en un más favorable segundo escenario, el IFRI proyecta la creación de un área de "desarrollo integrado" que incluye a Europa, Rusia, y la costa sur del Mediterráneo.

Paralelamente, y de un modo un tanto contradictorio, la inmigración hacia Europa es promovida al ritmo de por lo menos 30 millones de personas para 2020. Luego, en lo que podría llamarse un estallido de optimismo, el informe se refiere a mejoradas condiciones económicas en los países socios árabes y -pese a que permanecen bajo regímenes "firmes"- su introducción de una "auténtica" libertad de expresión y una mayor emancipación de la mujer.

En su escenario más alentador y ambicioso para Europa, el informe proyecta la creación de un "espacio de coprosperidad" con los países de la órbita rusa y los situados a lo largo del Mediterráneo, que incluiría una coordinación macroeconómica a nivel de los gobiernos y bancos centrales.

El IFRI presenta además un menos milagroso pero políticamente más realista segundo escenario para la coprosperidad si nada se hace para incrementar los niveles de crecimiento de la propia población europea y la inmigración hacia la UE.

El espacio de coprosperidad está sustentado en algunas hipótesis extraordinarias: que Rusia y los países árabes del Mediterráneo podrían fusionarse fluidamente con la UE o, habida cuenta de cierta aceleración de su desarrollo, que Estados Unidos, China y el resto de Asia no serían rivales imponentes para Europa respecto de guiar o auspiciar el crecimiento de Rusia y de los países árabes del Mediterráneo.

Sin embargo, en las dos proyecciones favorables del IFRI, la participación de Europa en el comercio mundial disminuye. A modo de conclusión, el informe señaló que el factor esencial en la respuesta de la UE ante su perspectiva de declinación consiste en una iniciativa que incluya un proyecto político capaz de generar un sentido de participación y responsabilidad en cada uno de sus ciudadanos.

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