La estadía del rey de Arabia Saudita pone patas para arriba a la Costa Azul

La presencia del monarca en la pequeña localidad de Vallauris genera división entre los vecinos tras el cierre de una playa pública frente a su fastuosa mansión
La presencia del monarca en la pequeña localidad de Vallauris genera división entre los vecinos tras el cierre de una playa pública frente a su fastuosa mansión
Luisa Corradini
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27 de julio de 2015  

PARÍS.- Los 27.000 habitantes de la ciudad de Vallauris, uno de los balnearios más aristocráticos de la Costa Azul, están enfrentados como perros y gatos por las desgracias y beneficios que puede aportarles la presencia del rey Salmán de Arabia Saudita.

El escándalo estalló después que las autoridades decidieron cerrar la playa pública de La Mirandole, ubicada frente a la fastuosa propiedad del monarca de 79 años, donde se aloja desde que llegó a Francia anteayer.

La medida, adoptada por razones de seguridad, continuará vigente durante las tres semanas que el rey permanecerá en Francia, acompañado por un séquito de 1000 personas formado por parte de su familia, funcionarios del gobierno y los miembros más importantes de la corte, conforme a la tradición saudita.

Su llegada tuvo características espectaculares porque los dos Boeings que transportaron al monarca y su comitiva aterrizaron en Niza en medio de un impresionante dispositivo de seguridad. Salmán y su séquito se desplazaron en varios vehículos blindados hasta su residencia en Vallauris, ubicada al borde del mar en el golfo Juan, donde se encuentran las mansiones más lujosas de la Costa Azul.

La mayor parte de la comitiva fue distribuida en diversas propiedades arrendadas en la zona y principalmente en los grandes hoteles de lujo de Cannes, como el Carlton o el Martinez. La embajada de Arabia Saudita, que desde hace un par de meses mantiene un equipo de diplomáticos en el lugar para resolver todos los problemas logísticos de la visita, reservó al parecer 400 suites y habitaciones de gran lujo en los principales hoteles del paseo de la Croisette, que bordea el mar en Cannes. También retuvieron otras 40 habitaciones en los mejores hoteles de Antibes.

Aunque Vallauris tiene apenas 27.000 habitantes, 110.000 personas de la región firmaron la petición contra la "privatización" de la playa lanzada por internet por el consejero de la ciudad, Jean-Noël Falcou, y el alcalde centrista Michelle Salucki.

Las primeras reacciones precedieron la llegada del monarca, con una serie de importantes trabajos de renovación -sin la correspondiente autorización del consejo municipal- que comprendían una plataforma de cemento sobre la arena, una reja para bloquear el acceso a la playa, así como una pasarela metálica para facilitar los desplazamientos sobre el escarpado sendero del litoral. Esa construcción fue interrumpida por decisión judicial.

En cambio, el rey Salmán fue autorizado a instalar una escalera y un ascensor para permitir el acceso a la playa.

La mansión inicialmente conocida como Château de l'Horizon (Castillo del Horizonte) construida en 1932 para la actriz Maxine Elliott, tiene una historia rutilante. Allí se celebró la boda del príncipe Ali Khan con la actriz Rita Hayworth en 1949 y la fiesta se hizo en torno de la piscina perfumada con agua de colonia, sobre la cual flotaban las iniciales de los esposos formadas con flores. Winston Churchill fue su huésped más ilustre. Allí veraneó casi todos los años entre 1934 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, en 1940.

La propiedad -que tiene un centenar de dependencias distribuidas en cuatro niveles y posee un puerto privado y un parque arbolado- fue comprada en 1979 por el príncipe heredero Fahd, que recién accedió al trono tres años después. Desde entonces pertenece a la monarquía saudita.

La presencia del monarca en esa zona obliga a movilizar un importante dispositivo policial que incluye patrullas móviles y varios barcos anclados en la bahía para impedir cualquier infiltración desde el mar.

Pero la visita no place a todos los residentes de ese rincón francés absolutamente opulento. Mientras una parte de los residentes es francamente hostil, otra considera que se trata de oportunidad excepcional en materia comercial. Las calles de Cannes ya han sido invadidas por los sauditas, atraídos por los negocios de lujo de la Croisette.

Las empresas de alquiler de limusinas con chofer triplicaron su flota de vehículos y contrataron nuevos choferes, incluyendo personal femenino para manejar los autos que utilizan las mujeres del monarca. Las florerías de la zona reconocieron que, como no se sabía cuándo iba a llegar Salmán, desde hace una semana están entregando entre 10.000 y 15.000 flores diarias para decorar el interior del castillo.

El gobierno francés multiplicó los esfuerzos para calmar a los rebeldes y complacer todas las demandas de la delegación. Francia tiene unos 20 proyectos pendientes en Arabia Saudita, entre ellos, la venta de aviones Rafale, transportes y centrales de energía nuclear.

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