La estrella de Trudeau se apaga rápidamente a siete meses de las elecciones

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau Fuente: AFP
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5 de marzo de 2019  • 20:36

TORONTO.- Fue apenas en julio de 2017 que la edición norteamericana de la revista Rolling Stone colocó al primer ministro de Canadá , Justin Trudeau , en su portada con un título que se preguntaba "¿Por qué no será nuestro presidente?". Las posturas progresistas del canadiense, en el poder desde 2015, lo fueron convirtiendo en una estrella mundial, en las antípodas de su vecino del sur, Donald Trump .

Trudeau, en la portada de Rolling Stone
Trudeau, en la portada de Rolling Stone Fuente: Archivo

Hoy, a siete meses de las elecciones generales, Trudeau es protagonista de un escándalo de corrupción que está hundiendo su popularidad, mientras el 41% de los canadienses considera que "actuó mal" en el resonado caso de la empresa constructora SNC-Lavalin, según una encuesta reciente.

La crisis política del gobierno se agravó ayer con la segunda dimisión de una ministra del gabinete, en protesta por las supuestas presiones ejercidas por Trudeau para favorecer a SNC-Lavalin, la mayor constructora del país.

La hasta ahora ministra del Tesoro, Jane Philpott, una de las personas más respetadas del Ejecutivo, anunció de forma inesperada su dimisión y ahondó así la grave crisis que sacude al gabinete de Trudeau desde mediados de enero.

En su carta de despedida, Philpott dejó claro que perdió la confianza en Trudeau y su gobierno.

"Desgraciadamente, la evidencia de esfuerzos por políticos y funcionarios para presionar a la ministra de Justicia para que interviniera en el caso criminal de SNC-Lavalin, y la evidencia del contenido de esos esfuerzos, me provocaron graves preocupaciones", indicó.

La carta, dirigida al primer ministro pero que en ningún momento lo menciona, hace referencia a la también ya exministra de Justicia y Fiscal General, Jody Wilson-Raybould, que el 14 de enero fue reemplazada de manera sorpresiva por Trudeau.

Un artículo aparecido poco después en el influyente periódico canadiense The Globe and Mail señaló que durante meses Wilson-Raybould había sido presionada por la oficina del Primer Ministro para que diese un trato de favor a SNC-Lavalin en un caso de corrupción.

Trudeau quería que la Fiscalía ofreciese a la constructora un acuerdo de enjuiciamiento diferido para evitar los tribunales y que a SNC-Lavalin no se le pudiera prohibir participar en contratos públicos por haber pagado sobornos al gobierno del asesinado Muhamar Khadafy para conseguir contratos en Libia.

La directora de la Fiscalía se había negado a ofrecer el acuerdo y Wilson-Raybould, tras evaluar el caso, respaldó a su subordinada en contra de los deseos del primer ministro.

Trudeau sostiene que todas las conversaciones que tuvo con Wilson-Raybould se enmarcaron dentro de la legalidad y fueron apropiadas y que su único objetivo era proteger empleos, ya que miles de puestos de trabajo estaban en riesgo si la empresa iba a juicio.

SNC-Lavalin, una empresa con 50.000 empleados en todo el mundo, tiene sede en Quebec, una provincia "péndulo" en términos de política al ser vista como una de las claves para el Partido Liberal (de Trudeau) para ganar las elecciones.

Cuando los liberales ganan Quebec, suelen conseguir la mayoría de las bancas en el Parlamento. Cuando pierden en esta provincia, la caída electoral suele ser grande.

La pregunta clave en esta crisis es lo que todo esto supondrá para Trudeau y las próximas elecciones de octubre.

El líder de la oposición conservadora, Andrew Scheer, ya pidió la renuncia del primer ministro al creer que ya no es "una autoridad moral". Según analistas, es improbable que eso ocurra.

Sin embargo, en opinión de la destacada columnista en asuntos políticos canadiense Chantal Heber y otros expertos , sí es probable que los liberales lleguen a las elecciones de octubre con el caso SNC-Lavalin "aún sobre sus cabezas".

Agencia AP

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