La Fed baja la tasa ante la incertidumbre de la expansión económica global

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, recibió duras críticas de Donald Trump, que pretendía un recorte más ambicioso de la tassa de interés
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, recibió duras críticas de Donald Trump, que pretendía un recorte más ambicioso de la tassa de interés Fuente: AFP
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19 de septiembre de 2019  • 16:23

WASHINGTON.- La Reserva Federal de Estados Unidos bajó ayer su tasa de referencia por segunda vez en el año, en un cuarto de punto, una medida destinada a mantener la larga expansión económica que, sin embargo, provocó la airada reacción del presidente Donald Trump, que esperaba un recorte mucho más pronunciado y que calificó de cobardes a sus miembros.

Jay Powell y la Reserva Federal vuelven a fracasar! ¡Nada de agallas, nada de sentido, nada de visión! ¡Un terrible comunicador!", dijo Trump en su cuenta de Twitter, en un nuevo ataque al presidente del organismo y a su junta directiva, a quienes calificó en estos últimos meses de traidores, enemigos e incluso "idiotas".

El magnate esperaba una baja más agresiva que mantuviera aceitado el boom del que goza el país desde hace más de una década, pero que deja ver nubarrones precisamente cuando busca la reelección, en noviembre del año próximo, montado en la solidez de los índices claves.

La Fed describió un escenario moderado de la economía, donde citó el dinamismo del mercado de empleo y el crecimiento moderado que le sigue. Subrayó además el "fuerte ritmo" de aumento de los gastos de los consumidores.

Según la institución que fija la política monetaria norteamericana, sin embargo, las buenas noticias no pueden ocultar los nubarrones en el horizonte: en un comunicado, señaló que su decisión de recortar la tasa de un rango de 1,75% a 2% respondió a los riesgos en el mundo y la debilidad de la inversión y las exportaciones.

Si bien la economía de Estados Unidos continúa creciendo a una tasa "moderada" y el mercado laboral "sigue sólido", indicó la institución, resolvió recortar las tasas "a la luz de las implicaciones de los desarrollos globales para el panorama económico, así como las inexistentes presiones inflacionarias".

Con el crecimiento continuo y la fuerte contratación como "los resultados más probables", mencionó sin embargo "incertidumbres" sobre las perspectivas y se comprometió a "actuar según corresponda" para mantener la expansión.

De todos modos, hubo pocos cambios en las proyecciones para la economía. Las previsiones apuntan a un crecimiento del 2,2% y una tasa de desempleo del 3,7% hasta 2020. La Fed prevé además que la inflación sea del 1,5% este año y del 1,9% en 2020.

La economía parece sostenible en su undécimo año de crecimiento, con un mercado laboral aún sólido y un gasto de los consumidores constante.

Sin embargo, la Fed está tratando de contrarrestar algunas amenazas, como la incertidumbre causada por la guerra comercial de Trump con China, el menor crecimiento mundial y la caída de la industria manufacturera estadounidense. La Reserva Federal advirtió en su declaración que "la inversión fija de las empresas y las exportaciones se han debilitado".

Disidencia

La acción de la Fed fue aprobada en una votación de 7-3, con dos funcionarios a favor de mantener las tasas de interés sin cambios y uno a favor de un recorte mayor, de medio punto. Ese fue el mayor número de disidentes de la Fed en tres años.

Aun así la medida molestó a Trump, quien insiste en que el banco central reduzca las tasas de interés más agresivamente. El mandatario volvió a exasperarse como lo hizo en julio pasado, cuando la Fed redujo por primera vez la tasa de interés en más de una década. Ahora volvió a quedar lejos de las expectativas del magnate.

La tasa de interés de referencia influye en muchos préstamos al consumidor y a las empresas.

Asimismo, las tasas federales de Estados Unidos (entre 2% y 2,25%) están muy por encima de la eurozona y Japón, de cero e incluso negativas, por lo que Trump pide constantemente ese mismo nivel para que el dólar y las exportaciones sigan siendo competitivas.

Pero Powell subrayó en una conferencia de prensa posterior al comunicado oficial que la Fed no es propensa a recurrir a tasas negativas.

"No pienso que preveamos usar tasas negativas. No pienso que eso esté en el tope de nuestra lista", declaró, y destacó que la Fed estaba preparada para actuar en forma "agresiva si es necesario".

Los mercados daban por descontado que Powell anunciaría una reducción de los tipo de interés, aunque luego surgieron dudas, cuando esa certeza se desmoronó después de los ataques durante el fin de semana contra instalaciones petroleras en Arabia Saudita, que dispararon los precios del petróleo.

Un empeoramiento de la situación podría conducir a que el precio del crudo siga trepando, aunque hasta ahora este efecto no tuvo un impacto significativo en la economía estadounidense.

Las tensiones comerciales y los aranceles siguen siendo una espada de Damocles para las empresas estadounidenses y sus inversiones, aunque recientemente se generó una ola de optimismo moderado por las conversaciones de alto nivel entre Pekín y Washington en octubre.

Agencias AFP, AP y Reuters

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