La fuga de fieles, el desafío de la Iglesia

El avance de varias expresiones religiosas en la región desvela a las autoridades eclesiásticas; la pobreza y la desigualdad, otros retos
Mariano De Vedia
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25 de marzo de 2012  

Tierra de contrastes y profundas desigualdades, la América latina que en estos días recibe al Papa presenta un escenario diverso, marcado por la pobreza, el crecimiento de la violencia, con las caras de la inseguridad y el narcotráfico, los problemas ambientales y la sucesión de gobiernos populistas, muchos de ellos con sesgos autoritarios, que impiden consolidar una democracia sólida.

Son retos distintos a los que Benedicto XVI enfrenta en Europa, donde la Iglesia pierde fieles por el avance del secularismo. América latina no escapa a la fuga de fieles, que se da en menor medida y por el surgimiento de otras expresiones religiosas. Pero los esfuerzos por sostener la fe exigen también un arduo desafío.

Se trata de un diagnóstico fresco, trazado la semana última en una reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) celebrada en Bogotá, pocos días antes del viaje del Papa a México y Cuba. Los secretarios generales de las conferencias episcopales de los 22 países de la región plantearon los caminos pastorales que debe transitar la Iglesia para atender los problemas acuciantes de un continente abrumado por las diferencias y las urgencias sociales.

La pobreza y la violencia dejan profundas heridas en el tejido social y con ellas conviven los casi 90 millones de católicos en México, la primera escala del viaje papal. En Cuba, se espera que Benedicto XVI fije su atención en el respeto a la libertad religiosa, a 14 años de la histórica visita de Juan Pablo II. El Papa llegará mañana a la isla, luego de la condena que su secretario de Estado, cardenal Eduardo Bertone, hizo al bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos, al que calificó de "injusto y éticamente inaceptable".

En América latina vive la mayor cantidad de católicos del mundo: más de 500 millones de personas. Se trata, además, del continente más desigual. No sólo viven más de 174 millones de pobres, sino que sus calles esconden -y paradójicamente muestran- la mayor brecha entre ricos y pobres.

"Nuestro desafío es cómo puede contribuir la Iglesia a que disminuya la brecha y se revierta la desigual distribución de la riqueza", dijo a LA NACION el secretario general del Episcopado argentino y obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Enrique Eguía Seguí.

Su visión es compartida por el presidente de la Comisión de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano. "No somos el continente más pobre, pero sí el de mayor inequidad. Esto genera tensiones sociales y brechas cada vez más profundas, en una región que en la última década ha tenido crecimiento económico, pero no avanzó en una distribución de la riqueza más equitativa", apuntó Lozano.

Los obispos latinoamericanos son conscientes del crecimiento de la inseguridad y el narcotráfico, vinculados especialmente con la juventud. Y visualizan también una creciente preocupación por el debate acerca de la ecología, el progreso y el medio ambiente, reflejado hoy en los conflictos por las explotaciones mineras y el uso del agua, de los que nuestro país no es ajeno.

"También es un desafío la búsqueda de una gobernabilidad seria, desde una democracia real y no sólo proclamada", advirtió Eguía Seguí. Aunque no da nombres, la reflexión remite al surgimiento de gobiernos populistas con signos de autoritarismo, propios de los países bolivarianos.

"Un supermercado de la fe"

A diferencia, tal vez, de lo que ocurre en Europa, donde el secularismo impacta en una creciente pérdida de fieles, en América latina se registran fenómenos muy peculiares, como resultado del crecimiento de otras expresiones religiosas.

"Hoy el problema para la Iglesia en América latina no es la deserción de la fe, sino que la gente vive una fe mezclada. La piedad popular produce una movilidad. La gente no deja la Iglesia, pero se acerca a San La Muerte, al tarot, a las sectas", explicó el obispo Eguía Seguí. En un fenómeno propio de la cultura contemporánea, los fieles "se detienen delante de un supermercado de la fe y elige la religión que le conviene, según el momento que está atravesando".

Por otro lado, la Iglesia deposita expectativas en el crecimiento de la cantidad de hispanos en Estados Unidos, que genera un resurgimiento de la fe católica y sorprende a los propios obispos.

Para Carlos Custer, ex embajador argentino en la Santa Sede, si hay una disminución de fieles, no es significativa en la región. Reclamó, sin embargo, un mayor compromiso de los laicos. "Hay que hacer un esfuerzo por desclericalizar la Iglesia. Vivimos todavía en una Iglesia muy clerical. Es responsabilidad de la jerarquía, pero también de los propios laicos, que no saben asumir sus responsabilidades."

Al propio Benedicto XVI le llegaron críticas de que su pontificado tiene una mirada excesivamente puesta en Europa, desplazando quizás, las necesidades de América latina. "La preocupación europea es tan grande que deja esa imagen. Pero el Papa es consciente de ello y dejó en claro que el llamado a la nueva evangelización se apoya en la experiencia y la tradición de la Iglesia latinoamericana", explicó Eguía Seguí.

José María Poirier-Lalanne, director de la revista Criterio , sostiene que el viaje a México y a Cuba refuerza "el afecto e interés del Papa por la región". Pero advierte que "en el ejercicio del gobierno central de la Iglesia, América latina no es prioridad". Se basa, por ejemplo, en el origen de los principales colaboradores del Pontífice y en los últimos nombramientos de cardenales, mayormente europeos.

Monseñor Lozano, sin embargo, precisa que la Iglesia tiene una importante gimnasia de diálogo, a través de los sínodos de obispos, las visitas de los episcopados a Roma y otras instancias que garantizan un diálogo permanente de América latina con la Santa Sede.

La radiografía

28,5%

De los católicos viven en la región


Más de un cuarto de los 1196 millones de católicos que hay en todo el mundo viven en esta región.

1 cada 7200

La tasa de sacerdotes / habitantes


En México, ésa es la tasa de curas por habitantes, mientras que el indicador para pastores evangélicos es de 1 cada 230 habitantes.

60%

De los cubanos es católico


El Papa llegará mañana al país con menos adeptos a la religión en América latina.

  • En el Vaticano. Sólo dos latinoamericanos rigen congregaciones de la Santa Sede: el cardenal argentino Leonardo Sandri y el brasileño Joao Braz de Aviv.
  • Brasil, en caída. Si el número de católicos sigue cayendo, en 20 años puede dejar de ser el país con más fieles.
  • La migración religiosa. En Guatemala, los católicos disminuyeron del 84,3 al 56,9% sólo entre 2000 y 2006, mientras que el porcentaje de evangelistas saltó de 12,7 a 30,7%. América Central es la cara más visible de la migración entre religiones.
  • Leve reducción. De 2009 a 2010, la cantidad de católicos en el mundo aumentó un 1,3%, mientras que en América latina se evidenció una leve reducción, según las últimas estadísticas de la Santa Sede.
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