La gobernabilidad será el eje en la Cumbre del Grupo de Río

Se inicia hoy en Perú en medio de protestas y disturbios
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23 de mayo de 2003  

CUZCO.- Un Perú convulsionado, con calles tomadas por manifestaciones de protesta y un gobierno con dificultades para controlar la situación, será desde hoy la sede de la cumbre de mandatarios del Grupo de Río, el foro de concertación política más importante de América latina que analizará los problemas de gobernabilidad en la región, entre otros temas.

Las herramientas para hacer frente a situaciones de pobreza y a obstáculos para afianzar a los gobiernos democráticos serán sin duda los temas clave que tratarán los 13 presidentes asistentes y para ello contarán con los ejemplos del país anfitrión y de varias naciones latinoamericanas, amenazadas por crisis sociales y problemas desempleo.

El presidente peruano, Alejandro Toledo, con una popularidad de sólo el 14 por ciento y un rechazo a su gestión que alcanza al 81 por ciento de la población, según las últimas encuestas, se verá ante el desafío de defender los ejes de su gobierno en deliberaciones en las que se tratarán, además, los casos puntuales de otros países en problemas, como la Argentina, Bolivia, Colombia y Venezuela.

Los jefe de Estado de la Argentina, Paraguay, Costa Rica, Nicaragua, Uruguay y Paraguay no participarán del encuentro -sí lo harán Lula da Silva y Hugo Chávez-, aunque habrá representantes de sus gobiernos durante las conversaciones que terminarán mañana con la suscripción de una declaración.

En Cuzco, histórica capital del imperio inca, el Grupo de Río -la última denominación de una instancia que se originó durante la Guerra Fría para negociar la paz en los países centroamericanos- buscará afianzarse como el principal mecanismo regional de diálogo político y concertación, pero tendrá, según los analistas, que mostrar resultados más allá de la mera retórica.

A pocas horas de la llegada de los presidentes, simultánea a la realización, hoy, de una conferencia entre los cancilleres de los 19 países, la policía afirma tener garantizada la seguridad de la cumbre, pero las manifestaciones docentes -que exigen mejoras salariales y en las condiciones de trabajo- rodean la sede del evento y desvelan a los organizadores.

"Somos profesores, no delincuentes. Los visitantes pueden estar tranquilos", afirmó ayer el secretario general de la seccional Cuzco del Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación del Perú (Sutep), Florencio Jurado, al asegurar que no habrá medidas de boicot contra la cumbre.

Mientras se temía que la protesta provocara una interrupción o la toma del aeropuerto mientras arribaban las delegaciones, más de 2000 policías y agentes del departamento antiterrorista han tratado de tomar el control de la ciudad. La policía reprimió ayer con gases lacrimógenos a grupos que intentaban llegar a la plaza de armas de la ciudad. El enfrentamiento causó heridas a unos 20 profesores, mientras otras 12 personas fueron detenidas. El gobierno solicitó una tregua, pero los gremios desoyeron la propuesta y mantienen la huelga.

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