La gran apuesta de Bolsonaro para reanimar la economía avanza en el Congreso

Alberto Armendáriz
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7 de agosto de 2019  • 10:35

RIO DE JANEIRO.- El proyecto de reforma previsional impulsado por el gobierno de Jair Bolsonaro, considerado esencial para reanimar la economía de Brasil, dio anoche un nuevo paso hacia adelante al ser aprobado en un segundo turno por la Cámara de Diputados, donde obtuvo 370 votos a favor y 124 en contra.

Ahora, la propuesta de enmienda constitucional pasará al Senado, donde también necesitará ser ratificada en dos votaciones para su sanción final.

Ya en julio, Bolsonaro se había anotado una victoria significativa con la aprobación de la reforma en un primer turno con 379 diputados a favor y 131 en contra; aunque en la sesión de anoche se perdieron algunos votos, el nuevo resultado dejó en claro que el respaldo parlamentario es sólido y no se aguardan mayores dificultades en el Senado.

Luego de que hoy la Cámara de Diputados termine de definir algunos detalles, la iniciativa será enviada a la comisión de Constitución y Justicia del Senado y una vez que ésta de su parecer, en 20 días, empezará el debate en el plenario de la Cámara alta, que después realizará las dos votaciones necesarias para su aprobación . Si hubiera alguna modificación del texto, el proyecto volverá a Diputados donde se requerirá que de nuevo sea votado en dos turnos.

Diseñada por el equipo neoliberal del ministro de Economía, Paulo Guedes, la reforma previsional tiene como objetivo poner fin al creciente déficit fiscal de Brasil y recuperar la confianza de los inversores en el crecimiento sostenible de su economía, que con la recesión de 2015-2016 perdió 7% del Producto Interno Bruto y en los dos últimos años se ha expandido a un ritmo mediocre de 1%; para este año, las proyecciones indican incluso un crecimiento de tan solo 0,8%. El proyecto establece una edad mínima de jubilación de 65 años para los hombres y de 62 para las mujeres tanto en el sector público como en el privado, condición que actualmente no existe. Además, agrega que para cobrar el beneficio en su totalidad, debe haberse realizado aportes durante 40 años en el caso de los hombres y de 35 para las mujeres, aunque ya a partir de los 20 y 15 años de servicio respectivamente se podría cobrar una jubilación parcial.

La reforma es la gran apuesta del gobierno de Bolsonaro para empezar a sanear la economía. Originalmente, el ahorro que ese estimaba era de unos 270.000 millones de dólares en diez años, pero tras las modificaciones del proyecto se redujo a 235.000 millones de dólares; uno de los puntos que salió del proyecto era la incorporación de un sistema de capitalización individual al régimen actual de reparto general.

El debate en la Cámara de Diputados fue muy agitado, pero el gobierno contó con el apoyo clave del presidente de la asamblea, Rodrigo Maia, del derechista partido Demócratas (DEM), aliado al oficialista y novato Partido Social Liberal (PSL), que se reveló como muy desarticulado para impulsar por sí mismo la iniciativa. Las peleas internas en el PSL y las interferencias del propio Bolsonaro, que criticó la forma de actuar de la "vieja política", amenazaron en varios momentos con hacer descarrilar el proyecto, pero Maia logró llevarlo adelante.

"El gobierno ahora está más cercano. Esa cercanía, cuando conseguimos dialogar y los diputados traen sus demanda, ayuda", señaló el titular de la Cámara anoche.

Por su parte, el presidente del Senado, Davi Alcolumbre -también del DEM-, señaló que espera que la aprobación final de la reforma se consiga para finales de septiembre.

La polémica de su hijo embajador

Así, todas las miradas estarán puestas en las próximas semanas en el Senado, no solo por el debate sobre la reforma previsional sino también por la posible aprobación del diputado Eduardo Bolsonaro -uno de los tres hijos del presidente- como embajador en Estados Unidos. El mandatario lanzó la polémica propuesta un mes atrás, pero aún no ha hecho su nominación oficial, aunque el gobierno de Donald Trump recibió con satisfacción la idea, que serviría para reforzar el alineamiento directo entre las actuales administraciones de Brasil y Estados Unidos.

Como cualquier otra designación de embajadores, para que Eduardo Bolsonaro, presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, sea nombrado representante diplomático en Washington, primero tendrá que pasar por una interpelación en la comisión de Relaciones Exteriores del Senado y luego someterse a una votación en el plenario, donde necesitará del respaldo de una mayoría simple de los senadores presentes.

Para garantizarse los votos suficientes, el mandatario ya hizo algunos gestos a los senadores, e incluso apuntó que estaría dispuesto a ceder a Alcolumbre la designación de dos personas para las vacantes que existen en el Consejo Administrativo de Defensa Económica (Cade). Desde la oposición ya se criticó estos movimientos como una compra de votos.

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