La heredera que conmocionó a Holanda

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18 de mayo de 2003  

LONDRES (Para LA NACION).- Nunca un escándalo puso tanto en peligro el futuro de la monarquía holandesa como el desatado por las revelaciones de la joven princesa Margarita de Borbón-Parma, sobrina de la reina Beatriz y prima política de la argentina Máxima Zorreguieta.

Al igual que Lady Di del otro lado del Canal de la Mancha, Margarita utilizó el poder de las cámaras para denunciar graves intrigas en la corte, en su caso no sólo en su contra sino también de su marido Edwin de Roy van Zuydewijn. En un gesto totalmente inédito, la pareja acaba de iniciar una acción legal contra la familia real y el ex premier Wim Kok asegurando que ambos orquestaron una campaña de difamación para castigarlos por haber contraído matrimonio sin la bendición de la "tiránica" reina.

El palacio, aseguran, apeló a los servicios secretos para desparramar rumores de homosexualidad, sida y falsificación de títulos universitarios por parte de Roy van Zuydewijn, todos los cuales contribuirían a destruir su carrera de empresario.

La joven princesa exigirá ante los estrados una compensación de 65 millones de euros. Pero la venganza ya la saboreó al no dejar en público títere con cabeza. En 1999 aseguró al programa de TV "Nova" que la reina Beatriz y el príncipe Guillermo Alejandro (a quien describió como un ignorante que cree que "Voltaire es una provincia de Francia") no se hablaron durante meses porque la soberana no aprobaba el casamiento del heredero con Máxima.

Durante su fiesta de cumpleaños, en enero de 2000, Beatriz se habría embriagado. El segundo de sus hijos, el príncipe Johan Friso, se divierte burlándose del pueblo. Desde hace 20 años, el príncipe Bernardo, el padre de Beatriz, mantendría una relación amorosa con su secretaria. Margarita embarró hasta a su padre, Carlos Hugo, quien, sostuvo, tiene un hijo ilegítimo con una gobernanta.

El actual premier Jan-Peter Balkenede admitió ante el Parlamento que el esposo de la princesa fue investigado por los servicios pero sostuvo que esto es "rutina" en el caso de aspirantes a sumarse a la familia real. Aun así, el Parlamento lo obligó a enviarle una carta de disculpas a la pareja.

El escándalo habría sido en gran medida responsable de las demoras en las negociaciones para la formación de un nuevo gobierno que sólo acabaron anteayer, casi seis meses después de las últimas elecciones generales.

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