La impecable imagen de Suecia, manchada por los escándalos

Al caso de Skanska se suman varios más
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14 de mayo de 2007  

ESTOCOLMO.- En el Norte, donde el aire es fresco; el tráfico, ordenado, y el gobierno, eficiente, no hay lugar para la corrupción. ¿O sí?

En los últimos meses ha salido a la luz una ola de supuestos escándalos de corrupción que involucran a importantes empresas suecas y que ensombrecen la impecable imagen que tiene Suecia tanto dentro del país como en el exterior.

El nuevo funcionario de la lucha anticorrupción del país, Christer van der Kwast, investigará esta semana las acusaciones de que Saab ofreció enormes "comisiones" secretas para promover la venta de su jet de combate Gripen a la República Checa y a Austria.

Al mismo tiempo, la empresa constructora sueca Skanska se ha convertido en el núcleo de un creciente escándalo en la Argentina, que amenaza con complicar al gobierno del presidente Néstor Kirchner.

En 2005, varias empresas suecas, entre ellas Volvo, Atlas Copco y Scania, fueron sometidas a investigaciones en Estados Unidos, acusadas de haber pagado sobornos al régimen de Saddam Hussein en el marco del programa Petróleo por Alimentos implementado por las Naciones Unidas, que permitía a Irak vender crudo para comprar bienes.

La mayoría de los analistas opinan que parte del problema radica en que Suecia tiene una fuerte industria exportadora y que muchos ejecutivos aplican en el exterior estándares diferentes de los que aplican internamente.

"Una defensa común es alegar que las coimas son una necesidad en el extranjero. Que lisa y llanamente es la manera de hacer negocios", dijo Daniel Wasterfors, un sociólogo que ha estudiado la conducta de los hombres de negocios suecos en Europa del Este. "Al traspasar la frontera ya no se sienten inhibidos."

En general, Suecia ha mantenido una actitud de "eso no puede ocurrir aquí", incluso a pesar de que las acusaciones de sobornos han aparecido en los titulares de otros países europeos, involucrando a gigantes globales como Siemens, de Alemania, y Total, de Francia.

En el índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, Suecia aparece siempre entre los países que parecen tener menos problemas: en 2006 ocupó el sexto puesto.

"Siempre se ha creído que aquí la corrupción no es un problema", dijo Van der Kwast, fiscal y primer director de la recientemente creada Unidad Nacional contra la Corrupción en Suecia. "Ahora eso está cambiando."

La semana pasada, Van der Kwast se reunió en La Haya con fiscales de Gran Bretaña, Suiza, la República Checa y Austria para coordinar sus investigaciones sobre Saab y el gigante británico de defensa BAE. Las dos empresas están acusadas de haber ofrecido a intermediarios 150 millones de dólares para promover la venta del avión Gripen, fabricado por Saab y comercializado en una operación conjunta con BAE, en la República Checa y Austria.

Durante una entrevista en su oficina de Estocolmo, Van der Kwast dijo también que estaba siguiendo muy de cerca el caso Skanska, aunque aún no había abierto una investigación. La filial en la Argentina de esta empresa es sospechosa de haber pagado varios millones de dólares en coimas para asegurarse la concesión de la ampliación de un gasoducto.

"Si hay algo que no nos gusta es la corrupción", dijo Peter Gimbe, un vocero de la empresa. "Pero está claro que algo ha ocurrido y debemos concentrarnos en que esto no vuelva a pasar."

La corrupción no se limita a las empresas suecas que operan en el extranjero, como han dejado en claro una cantidad de escándalos internos.

El más publicitado involucró al monopolio de bebidas alcohólicas Systembolaget, propiedad del Estado, que ofreció sobornos a los gerentes de comercios de todo el país a cambio de que promocionaran ciertos productos.

Críticas

A pesar de esos casos, según Van der Kwast, aún no se percibe adecuadamente que la corrupción constituye un verdadero problema en Suecia.

En su último informe, de 2005, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) criticó a Suecia en el área de sobornos corporativos a funcionarios extranjeros. "Las empresas rara vez se muestran responsables en Suecia", señaló el informe.

Según Van der Kwast, es necesario advertir que países ricos como Suecia son parte del problema y que también deben ser parte de la solución para lograr que la corrupción no se convierta en un problema aún más serio en un mundo cada vez más globalizado. "Escuchamos que se dice que la corrupción es algo que pasa en Africa, en América del Sur, en Asia, pero hacen falta dos partes para que haya corrupción", dijo.

Traducción: Mirta Rosenberg

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