La indefinición sobre el gabinete de Lula ya inquieta al mercado

El presidente electo pidió "paciencia"
(0)
29 de noviembre de 2002  

SAN PABLO.- A medida que se acerca la asunción de Luiz Inacio Lula Da Silva a la presidencia de Brasil la danza de sillas para definir los nombres de sus ministros se vuelve cada vez más frenética. Hasta el momento no hay siquiera un nombre confirmado para el gabinete, y eso comienza a generar nuevamente nerviosismo en el mercado financiero. Ayer, el vocero de Lula, André Singer, dijo que el presidente le pidió que solicitara "paciencia".

En reservado, LA NACION pudo saber que no fueron pocos los nombres del mercado financiero y de la banca brasileña que rechazaron el ofrecimiento para ocupar la presidencia del Banco Central, por ejemplo. Ese cargo es hoy el eje de todas las preocupaciones, ya que el perfil del elegido será la mayor señal del tipo de política económica del nuevo gobierno.

Los puestos clave

El nombre de Joao Sayad, por ejemplo, es de los que más suenan en el cargo. Ex banquero y actual secretario de Finanzas de la Intendencia de San Pablo, se lo considera "muy del PT" y lejos de la especialidad en macroeconomía que el cargo supuestamente demandaría. Pero sería lo mejor que Lula tendría para ofrecer actualmente.

El Ministerio de Hacienda, en tanto, ya estaría asignado para Antonio Palocci, el jefe del equipo de transición. Se trata de un petista pragmático, considerado casi de derecha dentro del partido. Pero la constatación de que, independientemente del cargo, quienes van a mandar en el gobierno serán Palocci y José Dirceu, considerado el "hombre fuerte" del futuro gobierno, llevó a algunos nombres estelares del establishment financiero a decirle que no a Lula. No quieren ser meros "títeres", destinados apenas a transmitir credibilidad.

El nombre del ministro de Relaciones Exteriores parecería estar definido: sería Celso Amorim, actual embajador en el Reino Unido. Diplomático de carrera, con fuerte prestigio dentro de Itamaraty, Amorim es también un viejo defensor de la figura de Lula. El diplomático, de excelentes relaciones con Fernando Henrique Cardoso, llegó sorpresivamente anteayer a Brasil para reunirse con Lula. "No puedo decir que eso no va a ocurrir (ser nombrado canciller). Sería una gran honra para mí", admitió Amorim, que ya fue canciller durante el gobierno de Itamar Franco. Este último recibiría de Lula, a cambio del apoyo prestado en la campaña, una embajada en Europa.

El resto de los cargos está en la etapa final de negociación con los partidos aliados. El Partido Popular Socialista, de Ciro Gomes, ya tendría un ministerio asignado. El Partido Socialista Brasileño, de Anthony Garotinho, que salió tercero en la disputa presidencial, también recibiría cargo en el nuevo gobierno. Y, lógicamente, también el Partido del Movimiento Democrático Brasileño, un partido de centro con fuerte poder en el Congreso, que tomaría inicialmente una postura de aliado.

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.