La insurgencia, un mosaico de facciones e intereses diversos

El principal factor que los aglutina es su odio hacia EE.UU.
El principal factor que los aglutina es su odio hacia EE.UU.
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28 de septiembre de 2005  

BAGDAD.- Diversos grupos fueron atraídos a las filas de la insurgencia en Irak, con poco en común entre ellos más allá del objetivo de atacar a Estados Unidos y a sus aliados.

No hay mayores precisiones en cuanto al número de rebeldes: las estimaciones oscilan entre los 30.000 y los 200.000 combatientes, según cifras citadas por la inteligencia iraquí este año.

Al-Qaeda es el grupo insurgente cuya actividad desestabilizadora ha tenido más efectividad. Ha sido acusado de perpetrar muchos de los atentados y decapitaciones más sangrientos del país. Su gran impacto se debe en parte a una campaña mediática que explota la exposición -además del anonimato- que ofrecen Internet y los canales de televisión.

Se cree que el jefe local del grupo es el jordano Abu Musab al-Zarqawi, aunque varios analistas se cuestionan si este hombre es capaz de dirigir por sí solo todas las acciones de violencia que se le atribuyen. Como comandante de un campo de entrenamiento en Afganistán, se dice que Al-Zarqawi se veía a sí mismo como rival directo del líder de Al-Qaeda, Osama ben Laden.

Al-Zarqawi hizo su debut en Irak como el presunto jefe del grupo Tawhid y Jihad, atribuyéndose el crédito por las decapitaciones de rehenes extranjeros. A fines de 2004, el jefe terrorista asoció su red a la de Osama ben Laden y la rebautizó como Al-Qaeda en Irak.

El sello de esta organización incluye ataques simultáneos con explosivos y el secuestro y posterior asesinato de rehenes extranjeros. Entre estos últimos estarían el ciudadano norteamericano Nick Berg y el contratista británico Kenneth Bigley.

Las bombas han tenido blancos variados: desde personal militar norteamericano hasta las fuerzas de seguridad iraquíes, ridiculizados como apóstatas en mensajes atribuidos a Al-Zarqawi.

Incentivar las luchas sectarias es parte fundamental en la estrategia de Al-Qaeda en Irak, de acuerdo con una carta atribuida a Al-Zarqawi que fue hecha pública por militares estadounidenses en 2004. Fuentes del gobierno iraquí y de Estados Unidos aseguran que Al-Qaeda ha reclutado a combatientes extranjeros para conducir sus operaciones en Irak y que sumarían cerca del 10 por ciento -unos 3000 combatientes- del total de insurgentes (la mayoría proviene de Argelia, Siria, Yemen, Sudán y Arabia Saudita).

Otros grupo insurgente es el dirigido por el clérigo radical chiita Moqtada Al-Sadr; las milicias Al Mahdi, que han estado involucradas en diversos enfrentamientos con fuerzas estadounidenses.

Los reclutas son en su mayor parte jóvenes provenientes del sur de Irak y de los barrios chiitas de Bagdad, principalmente de Sadr City (nombrado en honor al padre de Al-Sadr, un venerado clérigo asesinado por hombres de Saddam Hussein).

Uno de los choques más importantes ocurrió en agosto de 2004, cuando las tropas del clérigo se atrincheraron en la mezquita del imán Ali (que no podía ser bombardeada por las fuerzas de Estados Unidos), en la ciudad santa de Najaf.

Aliados de Saddam

En tanto, muchos de los aliados de Saddam han estado brindando recursos e información a insurgentes sunnitas, según la inteligencia norteamericana. Hace pocas semanas, un tribunal iraquí condenó a un sobrino del ex dictador por financiar a rebeldes.

Las fuerzas de Estados Unidos enfrentan la mayor resistencia en el centro de Irak -por ejemplo, en Fallujah-, una zona con una fuerte tradición de servicio militar durante la era Saddam.

Por último, Ansar al-Islam es un grupo radical sunnita con base en el norte montañoso de Irak. Sus combatientes son reclutas kurdos que se oponen a la Unión Patriótica de Kurdistán, un partido respaldado por Estados Unidos.

El grupo sufrió un duro revés en 2003, al perder muchas de sus bases en la campaña de bombardeos norteamericana. El líder del grupo, el mullah Krekar, lleva varios años de arresto domiciliario en Noruega.

Estados Unidos ha acusado a Ansar al-Islam de estar vinculado a Al-Qaeda.

Agencias AP y Reuters

Blair, firme

  • BRIGHTON, Inglaterra (AP).- El primer ministro Tony Blair reiteró ayer que Gran Bretaña no se retiraría de Irak. "La manera de impedir que mueran los inocentes -dijo- no es replegarse, retirarse, y dejar a esa gente a merced de los fanáticos religiosos o de los remanentes de Saddam, sino defender su derecho de decidir qué gobierno desean, de la misma manera democrática que lo hacemos los británicos."
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