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Islam

La joven británica que se unió a EI y ahora quiere volver a dar a luz en su país

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14 de febrero de 2019  • 16:40

LONDRES.- Shamima Begum es una de las tres adolescentes que en febrero de 2015 huyeron de su escuela en Bethnal Green, en las afueras de Londres , para viajar a Siria y unirse a Estado Islámico (EI), en un momento en que el reclutamiento del grupo jihadista había llevado a varios adolescentes a unirse al califato.

Las tres jóvenes, que en ese entonces tenían entre 15 y 16 años, fueron a encontrarse con otra estudiante de la misma escuela que se había unido al grupo unos meses antes. Al llegar a Raqqa, la que era la capital del califato de EI, las tres amigas se casaron con combatientes del grupo extremista.

Tercer embarazo

Ahora, con 19 años y embarazada de nueves meses, Begum dice que no se arrepiente de haber huido a Siria, pero afirma que quiere "volver a casa" para el nacimiento de su bebé.

Begum fue encontrada en un campamento de 39.000 refugiados al norte de Siria por el diario británico The Times, donde fue entrevistada. La joven había huido dos semanas antes de Baghuz, al este del país, el último reducto del califato, después de que su marido se rindiera a los miembros de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), sin que se supiera de su suerte.

"Al final no pude aguantar más", dijo Begum, quien teme por la salud de su hijo, tras la muerte de sus dos primeros hijos.

En los últimos meses, durante el derrumbe del califato, había perdido a sus dos hijos de corta edad. Uno de ellos, un niño de ocho meses, falleció por desnutrición, mientras que la niña de año y medio, murió un mes más tarde. En el hospital de Hajin, la ciudad donde se hallaba en el aquel momento y donde están enterrados ambos, "no había medicinas ni suficiente personal".

"Ahora todo lo que quiero hacer es volver a casa en Gran Bretaña", dijo la joven, de 19 años, quien teme que su tercer hijo se enferme en el campamento en donde está ahora.

Entre bombas y decapitados: la vida de Begum en el EI

Al llegar a Siria, Shamima Begum se quedó en una casa junto con otras novias recién llegadas y pidió casarse con un combatiente de "habla inglesa de entre 20 y 25 años". Diez días después se casó con un holandés de 27 años convertido al Islam y estuvo junto a él todo este tiempo.

Al ser consultada sobre su vida en el califato, Begum aseguró que llevaba "una vida normal, como la que muestran los videos de propaganda".

"De vez en cuando hay bombas y esas cosas. Pero aparte de eso ...", señaló la joven británica.

Además, Begum contó que no se arrepintió de haberse unido al grupo jihadista y que no se alarmó la primera vez que vio la decapitación de una víctima de los extremistas. "Cuando vi por primera vez una cabeza cortada, no me desconcertó en absoluto. Era un combatiente capturado en el campo de batalla, un enemigo del islam. Sólo pensé en qué le habría hecho a una mujer musulmana si hubiera podido", dijo sobre las ejecuciones.

"No me arrepiento de haber venido", aseguró Begum y reiteró su deseo de regresar.

Sus compañeras

La huida de Shamima Begum junto con las otras dos estudiantes conmocionó a Gran Bretaña. La entonces adolescente vivía en el barrio londinense de Bethnal Green cuando abandonó su país junto con Amira Abase, también de 15 años, y Kadiza Sultana, que entonces tenía 16.

En febrero de 2015, las tres chicas viajaron desde el aeropuerto londinense de Gatwick con destino a Turquía después de decirle a sus padres que salían de casa para dar un paseo. Las jóvenes británicas robaron algunas joyas familiares para pagar los pasajes.

De inmediato, los familiares de las tres jóvenes -que no habían terminado el colegio- intentaron por todos los medios comunicarse con ellas y evitar que llegaran a Siria o Irak para apoyar a EI.

"Ustedes son fuertes, inteligentes, hermosas y estamos esperando que tomen la decisión correcta", dijo la familia en una declaración emitida por la policía. "Por favor, regresen a casa".

Días después de su fuga Scotland Yard reconoció que las tres menores habían sido interrogadas con anterioridad, después de que otra compañera del mismo colegio realizara el mismo viaje para unirse al Estado Islámico.

Kadiza Sultana (izquierda), Shamima Begum (centro) y Amira Abase (derecha), captadas por una cámara de seguridad del aeropuerto londinense de Gatwick en 2015
Kadiza Sultana (izquierda), Shamima Begum (centro) y Amira Abase (derecha), captadas por una cámara de seguridad del aeropuerto londinense de Gatwick en 2015

Una vez en Turquía, las adolescentes cruzaron la frontera a Siria y, tras llegar a la ciudad de Raqqa, permanecieron juntas en la casa donde esperaban casarse con radicales islámicos.

En la entrevista, Begum confirmó que Sultana murió en 2016 en territorio sirio en un ataque aéreo; mientras que a las otras dos las vio hace dos semanas, antes de huir al campamento de refugiados al norte del país.

"Son fuertes, yo respeto su decisión. Se avergonzarían de mí si sobreviven a la batalla y supieran que me marche", dijo la joven sobre sus compañeras.

El futuro de Begum

El secretario de Estado de Seguridad británico, Ben Wallace, dijo que es "preocupante" que Begum no exprese remordimientos y advirtió que deberá afrontar las consecuencias.

"Cualquier ciudadano británico que haya dejado el país y se haya apoyado de acciones terroristas en Siria, debe estar preparado si regresa al país para ser interrogado, investigado y posiblemente acusado formalmente ante la justicia", recordó Wallace.

La última decisión sobre si Begum sería o no investigada por la posible comisión de delitos, en el caso de que regresara al Reino Unido, recaería en el ministro del Interior, Sajid Javid, previa consulta de los servicios de inteligencia del MI5 y MI6. En 2015, el jefe de Scotland Yard, Bernard Hogan-Howe, aseguró que ni la joven ni sus otras amigas huidas se enfrentarían a acusaciones criminales si no hubiera pruebas claras de que hubieran delinquido.

Otra posibilidad es que Begum pueda acceder a un programa del gobierno diseñado para desradicalizar a los arrepentidos y ayudarlos a integrarse a la sociedad.

En última instancia, la joven -que asegura no ser "la misma estudiante tonta que huyó hace cuatro años"- sabe que la espera una recepción hostil.

"Sé lo que todos en mi casa piensan de mí, ya que he leído todo lo que se escribió sobre mí en Internet", -señaló- "pero solo quiero volver a casa para tener a mi hijo. Haré todo lo que sea necesario para poder volver a casa y vivir en silencio con mi hijo ".

Según cifras del gobierno, unos 900 británicos huyeron del país para unirse al Estado Islámico y se cree que el 20% de ellos ha muerto mientras que el 50% de los sobrevivientes ha regresado.

Agencia AP

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