La libra se desploma y crece el temor por el impacto de un Brexit duro

Johnson vistió ayer una granja avícola en Gales
Johnson vistió ayer una granja avícola en Gales Fuente: Reuters - Crédito: Adrian Dennis
De gira por Escocia, Gales e Irlanda del Norte, Johnson enfrenta una fuerte resistencia a una salida sin acuerdo
Luisa Corradini
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31 de julio de 2019  

PARÍS.- Llegó en medio de abucheos y tuvo que irse por la puerta de atrás. La visita de Boris Johnson a Bute House, la residencia de la primera ministra escocesa, se realizó en un clima de extrema tensión. Proeuropea convencida, Nicola Sturgeon recibió al nuevo jefe del gobierno británico en forma glacial. Al mismo tiempo, la libra esterlina seguía su descenso hacia los infiernos, alcanzando su más bajo nivel frente al dólar en dos años, y los analistas advertían sobre los riesgos de un "estallido" de Gran Bretaña.

En ese incontrolable descenso que la llevó a perder 2,5% en los últimos cuatro días, y 4% desde fines de junio, la moneda británica cayó ayer 0,36%, pasando de 1,22 a 1,21 libras por dólar, lo que profundizó la alarma de los medios económicos del país. La oposición política acusa a Johnson de dañar en forma permanente las finanzas del país con su amenaza de un Brexit sin acuerdo. Incluso numerosos representantes del Partido Conservador del primer ministro admiten su ansiedad ante la posibilidad de que la libra siga cayendo durante el verano a medida que se multiplican las amenazas de Johnson.

Hablando durante una visita a una granja en Gales, Johnson dijo ayer que "es la UE" quien debe aceptar un nuevo compromiso de Brexit y evitar que Gran Bretaña deje el bloque sin acuerdo.

"Si no pueden aceptar un compromiso, entonces es evidente que debemos prepararnos para un no deal. Y lo haremos", dijo.

Poco antes, los agricultores galeses habían lanzado una durísima advertencia al nuevo primer ministro sobre las consecuencias "absolutamente catastróficas" de una salida sin acuerdo de la UE.

"Quiero que Johnson deje de jugar a la ruleta rusa con la industria", dijo Helen Roberts, dirigente de la Asociación Nacional de Ganado Ovino.

En la primera escala de una gira de tres días por Escocia, Gales e Irlanda del Norte -las otras tres naciones que constituyen el Reino Unido junto con Inglaterra-, el flamante primer ministro pudo verificar lo fuerte que es su déficit de credibilidad.

En el interior del reino, las fuerzas centrífugas provocadas por el Brexit son enormes. En Escocia, donde el 62% votó por permanecer en la Unión Europea (UE) en 2016, Sturgeon pide desde hace años un segundo referéndum sobre la independencia, después del primero en 2014. En Irlanda del Norte, que votó 56% para quedarse en la UE, se multiplican los llamados a la unión con la República de Irlanda, miembro del bloque. Solo Gales, que apoyó el Brexit con un 52%, parece escapar al fervor independentista.

En caso de salida de la UE sin acuerdo, solución contemplada seriamente por el nuevo primer ministro, esas tensiones aumentarán: "Johnson podría descubrir rápidamente que, después de salir de una unión [la UE], tendrá que pasar la mayor parte de su tiempo tratando de salvar otra [la del Reino Unido]", anota un informe del círculo de reflexión Institute for Government publicado anteayer.

Si bien el áspero tratamiento que le dispensó Sturgeon a Johnson era previsible, la situación parece aún más tensa en Ulster (Irlanda del Norte), escenario de un mortífero conflicto que dejó 3500 muertos entre 1969 y 1998. Los republicanos mayoritariamente católicos, casi la mitad de la población, desean históricamente la unificación. El acuerdo de Viernes Santo de 1998, que permitió el fin de la lucha armada, prevé la organización de un referéndum sobre la cuestión si resultara "probable" que una mayoría estuviese a favor de esa unión.

Hasta el Brexit, esa opción fue solo teórica pues las fuerzas de republicanos y unionistas protestantes (que quieren quedarse en el Reino Unido) se anulaban. Pero el primer ministro irlandés, Leo Vadakar, dijo que un Brexit sin acuerdo podría hacer estallar ese equilibrio.

Ninguna de esas advertencias ni la estrepitosa caída de la libra esterlina parecen hacer mella en la determinación de Johnson de sacar a su país de la UE a más tardar el 31 de octubre.

Ayer, el gobierno repitió que no habrá ningún encuentro con Bruselas a menos que la UE acepte negociar un nuevo acuerdo de salida. Los europeos, por el momento, siguen haciendo oídos sordos. Mimetizado en un Donald Trump de Gran Bretaña, pero sin el poder de presión de Estados Unidos, Boris Johnson tiene exactamente 92 días para hallar una solución.

Mercados en baja

4% caída de la libra

Es el acumulado de la baja desde fines de junio; la preocupación generada por un posible Brexit sin acuerdo con la UE presionó a la libra esterlina hacia su mínimo de dos años, y ayer llegó a cotizar a 1,21 por dólar, tras una caída de 0,36%

0, 52% bajó la Bolsa

La Bolsa de Valores de Londres cerró ayer con una caída del 0,52%, ante el marcado retroceso de multinacionales energéticas y aéreas; el índice principal, el FTSE-100, cayó 39,84 puntos

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