La llegada de la OTAN, una salida para la paz

Por Thomas Friedman De The New York Times
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27 de agosto de 2001  

NUEVA YORK.- El conflicto en Medio Oriente se ha tornado tan violento y depresivo que uno se pregunta cómo ambos bandos podrán encontrar una salida. Necesitamos una idea nueva. Yo quisiera proponer una... Pero primero me gustaría dar cierta idea de lo que ocurre.

Si se escucha a la izquierda israelí, la única forma de salir del estancamiento es celebrar más negociaciones con Yasser Arafat. Yo creía en el proceso de paz de Oslo porque ese acuerdo era una prueba valiosa de que Israel podía producir un socio palestino para una paz segura.

Fue también una prueba de que los líderes israelíes, desde Yitzhak Rabin y Benjamin Netanyahu hasta Ariel Sharon, sentían que era lo suficientemente importante para que todos participaran en intercambios de tierra por paz, porque cada uno de ellos sabía que no había una solución militar y que la paz a largo plazo tenía que incluir la cesión de tierras a los palestinos a cambio de que Arafat proporcionara seguridad.

Pero, en determinado momento, la prueba fracasó. Y la cumbre de Camp David fue el símbolo de eso. Arafat no estaba dispuesto a mirar a su pueblo a los ojos y decirle que 95% de los territorios era todo lo que iban a obtener. Lo cual es la razón por la que no creo en el argumento de la izquierda de que más negociaciones con Arafat serán lo que finalmente logre algún resultado.

Eso es correcto, dice la derecha israelí, así que lo que necesitamos ahora es más presión militar. Ahora es el momento para aplastar a Arafat. Pero la idea de que llegará un momento en que la presión militar sobre los palestinos los obligará a conceder su derrota y aceptar algún miniestado en Cisjordania es otra total fantasía. Cinco millones de judíos no pueden mantener una solución militar contra cinco millones de palestinos y 95 millones de árabes.

En pocas palabras, Oslo fue una prueba que fracasó y fue abortado antes de que fuera demasiado tarde. Así pues: ¿qué hacer? Permanecer en Cisjordania y en Gaza destruirá lentamente a Israel desde adentro, pero retirarse y construir un muro en torno de Israel podría destruir a Israel desde el exterior. La única solución quizá sea que Israel y Estados Unidos inviten a la OTAN a ocupar Cisjordania y Gaza y que se establezca un Estado palestino -sin ejército- operado por la alianza atlántica, al estilo de Kosovo y Bosnia. Israel no puede permanecer en los territorios ocupados y seguir siendo una democracia judía, pero tampoco puede retirarse, construir un muro a su alrededor y dejar una entidad palestina sin control. Ni, para el caso, puede Israel confiar en Arafat para que las administre. Lo que se necesita es que Israel entregue esas áreas a la OTAN.

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