La lucha feminista marca el debate electoral en España

Fuente: Archivo
Los derechos de la mujer entraron de lleno en la agenda de los partidos de cara a los comicios generales del 28 de abril
Silvia Pisani
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10 de marzo de 2019  

MADRID.- Cuando faltan solo seis semanas para las elecciones generales del 28 de abril, la puja por ganar el gobierno en España incorporó los derechos de la mujer como arma arrojadiza de campaña y al voto femenino como potencial fuerza decisiva en el resultado de los comicios.

"Uno de los datos llamativos de este momento preelectoral constituye que este debate por los derechos de la mujer, que están reconocidos en la sociedad, pase a tener semejante incidencia", dijo a LA NACION Lourdes García Alcorta, politóloga del Centro de Estudios Europeos, con sede en esta ciudad.

La huelga parcial en todo el país y el éxito anteayer de las manifestaciones reivindicativas por la celebración del Día Internacional de la Mujer sacaron a plena luz una confrontación de posiciones en la materia que, hasta entonces, parecía asordinada.

A pesar de que la reivindicación de los derechos de igualdad es un clamor transversal, que en España trasciende generaciones, clases sociales e ideologías, los partidos no vacilaron en convertirla en un recurso para descalificar a potenciales adversarios.

Se trata de un giro significativo en el debate central. "Si hasta hace una semana todo parecía girar en torno de la crisis separatista catalana, hoy eso ha sido desplazado en los titulares por la lucha feminista", observó García Alcorta. En principio, la coincidencia es que ese reacomodamiento de agenda favorece al socialismo en el poder, mientras que la oposición de derecha aparece más incómoda y desgastada en la discusión.

Con su gabinete paritario, el gobierno de Pedro Sánchez se adueñó del discurso reivindicativo, con lo que reorientó la campaña en cuestiones sociales, con el feminismo a la cabeza y bien lejos de la irresuelta crisis catalana. "Queremos una España feminista. Porque solo desde el feminismo acabaremos con la violencia machista y lograremos la igualdad real", dijo Sánchez.

Desconcierto

Por el contrario, el derechista Partido Popular (PP) quedó descolocado, al negarse a participar en las marchas por considerar "discriminatorio" el manifiesto con que fueron convocadas.

"No estamos de acuerdo con un feminismo radical que solo te admite si eres de izquierda", explicó su joven líder, Pablo Casado.

No fue un día fácil para el hombre al frente del partido que detenta la mayor cantidad de bancas en el Congreso pero que viene desgastado por sucesivos casos de corrupción. Tan complicada fue la jornada que debió cambiar el programa de un acto partidario en la localidad valenciana de Castellón, para no arriesgarse a que una manifestación feminista lo echara a perder.

"¡Casado, yo te hubiera abortado!", fue uno de los duros estribillos que se escucharon en su contra. Para muchos analistas, su crítica posición podría costarle miles de votos, sobre todo, de mujeres.

"Están cometiendo el peor error imaginable y esto será castigado en las urnas", evaluó Benjamín Prada, un analista que suele ser afín a posiciones conservadoras. "No hace falta ser de izquierda para defender la igualdad de derechos de la mujer. Hubiera bastado estar en la plaza con cartel propio. Pero lo que no podían hacer era no presentarse".

Al parecer, el PP no encontró el modo de conciliar un clamor de igualdad compartido mayoritariamente por la sociedad con el discurso de su aliado de derecha radical de VOX, que hizo bandera del rechazo al "discurso del feminismo militante", al que catalogan sin ambages de "feminazi".

"El problema que tiene el PP es que no se puede ser socio de una fuerza antifeminista y, al mismo tiempo, defender los derechos de la mujer", dijo García Alcorta. A través de las redes VOX suele descalificar a las organizaciones feministas, a las que tilda de "fanáticas, histéricas y cansadoras" con su "culpabilización obsesiva" del hombre.

Entre la militancia feminista de la izquierda y el incómodo rechazo de la derecha, el liberal Ciudadanos encontró su camino con un "feminismo liberal", que proclama los derechos de la mujer con mayor naturalidad. Su bandera es Inés Arrimadas, una de las figuras mejor calificadas en el escenario político español.

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