La muerte de Morsi durante su juicio pone en alerta en Egipto

Morsi, en 2015, durante su proceso en El Cairo
Morsi, en 2015, durante su proceso en El Cairo Fuente: LA NACION
El líder islamista se desvaneció tras una audiencia; temen la reacción de los Hermanos Musulmanes en el entierro
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18 de junio de 2019  

EL CAIRO.- El islamista Mohammed Morsi, primer presidente elegido democráticamente en Egipto en 2012 y perteneciente al movimiento de los Hermanos Musulmanes, murió ayer tras una audiencia en un tribunal en El Cairo seis años después de su destitución.

Tras su muerte, el Ministerio del Interior declaró el estado de emergencia, especialmente en la provincia natal de Morsi, Sharqiya, en el Delta del Nilo, donde se espera que sea el entierro. Allí los Hermanos Musulmanes convocaron a un "funeral multitudinario". En un comunicado, el movimiento habló de un "asesinato premeditado" porque mientras estaba en prisión "se le negaron las visitas médicas y apenas había información sobre su estado de salud".

Según fuentes de seguridad y judiciales, el expresidente, detenido desde 2013, se desplomó tras haber hablado ante el tribunal y fue trasladado a un hospital, donde murió.

"El tribunal le acordó el derecho de hablar durante cinco minutos. Cayó al suelo en el banquillo de los acusados y fue llevado rápidamente al hospital", según un comunicado de la fiscalía.

"Llegó al hospital exactamente a las 16.50 y no tenía heridas visibles en el cuerpo", agregó la fiscalía.

Morsi, un ingeniero de 67 años procedente de una familia de agricultores, fue el primer presidente egipcio elegido democráticamente por un corto mandato, entre 2012 y 2013, antes de ser separado del cargo por los militares.

El líder islamista fue encarcelado tras su destitución y juzgado luego por varios casos, entre ellos, uno de espionaje para Irán, Qatar y grupos militantes como Hamas, en Gaza. También fue acusado de fomentar actos de terrorismo. Uno de sus abogados, Abdelmoneim Abdel Maksud, declaró: "No pudimos verlo en el tribunal a raíz del vidrio blindado [del recinto] insonorizado. Pero otros detenidos nos dijeron que ya no tenía pulso".

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aliado del expresidente islamista, le rindió homenaje calificándolo de "mártir" y culpó a los "tiranos" en el poder en Egipto por su muerte. "La historia no olvidará a aquellos tiranos que lo llevaron a la muerte encarcelándolo y amenazando con ejecutarlo", señaló Erdogan en un discurso en la televisión en Estambul.

El Partido de la Libertad y la Justicia, brazo político de los Hermanos Musulmanes, también acusó a las autoridades egipcias de "lento asesinato", denunciando las "malas condiciones" de detención de Morsi.

En 2012, Morsi se había presentado como el garante de los ideales democráticos de la revuelta de 2011 lanzada por la juventud liberal y laica, a la cual se habían sumado los Hermanos Musulmanes, según algunos por oportunismo. Apodado "la rueda de auxilio", reemplazante de último momento de la primera elección de los Hermanos Musulmanes, el empresario Jairat Al-Shater, ganó la elección por estrecho margen frente al cacique del régimen de Hosni Mubarak.

La forma de ser simple y afable de Morsi, casado y padre de cinco hijos, había ayudado a un cierto estado de gracia durante los primeros meses de su presidencia.

Pero luego se ganó rápidamente el enojo de una gran parte de la población, que lo acusaba de ser una "marioneta" de los Hermanos, ayudándolos a acaparar el poder, al tiempo que era incapaz de restablecer la seguridad o relanzar una economía muy golpeada. "Era percibido como la marioneta de los Hermanos, de los cuales ubicó a integrantes en puestos de la administración, lo que irritó a la burocracia de arriba y a la población", estima el politólogo Mustafá Kamel Al-Sayid.

Las crisis se sucedieron y un año después de su elección, el 30 de junio de 2013, millones de egipcios salieron a las calles para reclamar su renuncia. Su enemigo, el exjefe del Ejército general Abdel Fatá Al-Sissi aprovechó esta situación para justificar la destitución de Morsi tres días más tarde y lanzar una sangrienta represión contra sus partidarios. Las fuerzas de seguridad mataron en pocos meses a más de 1400 manifestantes que respaldaban a Morsi. Cientos fueron condenados a muerte, en procesos expeditivos en masa.

Agencias AFP y ANSA

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