La nueva generación de príncipes hace temblar a las coronas europeas

Rechazan honores y responsabilidades
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18 de mayo de 2003  

LONDRES.- Son jóvenes, atractivos, ricos en desmesura y disfrutan de una vida de privilegio, pero una inquietud los está transformando en rebeldes: ¿qué ha quedado de la mítica cualidad de la sangre azul en la era del ADN?

La ausencia de una respuesta satisfactoria amenaza con convertir a la nueva generación de la alta nobleza en las "malas semillas" capaces de acabar con lo que ni Robespierre ni Lenin lograron desterrar del Viejo Continente: la monarquía europea.

El caso más notable es el del apuestísimo príncipe William, segundo en línea al trono, que el próximo 21 de junio alcanzará la mayoría de edad. Se sabe que la reina está furiosa porque el muchacho se niega a asumir compromisos oficiales tal como lo hizo su padre tan pronto cumplió los 21 años, ocasión en la que obtuvo el título de príncipe de Gales.

Parece que William prefiere continuar con sus estudios de historia del arte en la universidad escocesa de St. Andrews -donde se rehúsa a que se lo llame "príncipe"- y hasta ha dicho que planea escaparse a vivir por un año en los Estados Unidos.

Su padre le ha organizado una fiesta espectacular en el castillo de Windsor, pero sus amigos aseguran que pasará el cumpleaños tomando cervezas y diciéndole a cuanta morena de ojos azules se le cruce lo que alguien le ha escuchado repetir en varias discotecas: " Hi , soy William, el futuro rey, ¿querés hacer la horizontal?"

Los súbditos, mientras tanto, tendrán que conformarse con verlo en estampillas y monedas conmemorativas. Irónicamente, una de las cuatro fotografías escogidas como inspiración fue tomada por Brendan Beirne, uno de los "paparazzi" que más solía acechar a su madre, Lady Di.

La imagen fue aprobada por el palacio de St. James, pero esto está lejos de ser una señal de la buena relación del joven con la prensa. William odia a los reporteros gráficos y se niega a aceptar los sinsabores de ser una celebridad, el único papel que le deja la monarquía ante la ausencia de un cargo de carácter constitucional.

La situación es peor para su hermano, Harry, el "heredero suplente" de 17 años. El futuro de cortar cintas y estrechar manos tampoco lo apasiona. El sólo adora las rubias de piernas largas, el rugby y las fiestas donde el vodka circula libremente.

Hace un año tuvo que pasar por una clínica de rehabilitación luego que se descubriera que consumía marihuana. Una reacción quizás a la ola de falsos rumores que sostenían que su padre no era el príncipe Carlos sino el ex amante de su madre, el oficial James Hewitt.

Al igual que William, Harry fue a Eton y aspira a estudiar historia del arte, pero su abuelo, el duque de Edimburgo, quiere ver su díscolo espíritu domado por alguna de las ramas de las fuerzas armadas.

Nobleza monegasca

Si la disconformidad impera en la nobleza de un poderoso reino como el británico, qué puede esperarse en la de un pequeño principado como el de Mónaco.

Uno de los jóvenes más fotografiados del mundo es Andrea Casiraghi, 18 años, hijo mayor de la princesa Carolina y de su segundo esposo, Stefano Casiraghi, muerto en un trágico accidente de lancha.

Su nombre figuró en la nómina de las 50 personas más hermosas del mundo publicada recientemente por la revista People junto a su hermana un año menor, Charlotte, mejor conocida como la "Lolita de la Riviera".

Andrea no tiene título nobiliario pero puede terminar con el cetro en la mano. Su abuelo, el príncipe Rainiero, de 79 años, cambió recientemente las leyes monegascas de sucesión para hacer a Carolina y todos sus descendientes herederos del trono en caso de que el ya pelado príncipe Alberto, de 44 años, no deje descendencia.

Crear prole es un deber esencial en la monarquía. La incertidumbre en España radica en ese frente. El príncipe Felipe está lejos de ser un rebelde, pero la juventud pronto se le convertirá en recuerdo.

Cumplió 35 años en enero último sin dar el más mínimo indicio de querer establecer un hogar que preserve el linaje Borbón. "Soy consciente de mi responsabilidad con respecto a la corona, a la sociedad, el público español y, por lo tanto, del significado de mi matrimonio. Pero no abandonaré mi intención de casarme por amor", advirtió Felipe hace poco, en una rara entrevista.

Nadie puede criticarlo por probar. El problema es que siempre lo hace con rubias plebeyas: de las modelos Isabel Sartorious y Eva Sannum, pasando por la checa camarera Alice Krejzlová, hasta, se asegura, la actriz norteamericana Gwyneth Paltrow.

La protagonista de "Shakespeare enamorado", que habla fluido español gracias a una temporada de intercambio estudiantil en Talavera de la Reina cuando era adolescente, aspiraría a seguir los pasos de Grace Kelly. El problema es que a Felipe parece no calzarle el discreto traje de Rainiero.

Súbditos alarmados

En la Zarzuela temen que termine siguiendo el camino de su primo lejano noruego Haakon Magnus, quien dejó a sus liberales súbditos atónitos al contraer enlace con Mette-Marit Tjessem Hoiby, una ex drogadicta y madre soltera con la cual había convivido durante dos años.

El joven heredero habría sacado inspiración de su hermana mayor, la princesa Marta Luisa, casada con Ari Behn, un presentador de televisión que ganó fama por aparecer en una película rodeado por prostitutas que consumían cocaína.

Los noruegos, que en un primer momento aceptaron con simpatía la moderna historia de amor de Haakon y Mette-Marit, están ahora alarmados por los hábitos consumistas de la futura reina. Se asegura que en apenas un año la otrora plebeya cargó en la cuenta de la familia real una factura de 120.000 dólares por atuendos adquiridos en las casas de moda más caras de Londres.

¿Pero se puede esperar hoy otra cosa de una princesa si su única función en la vida es ser una celebridad? Uno de los tutores de Haakon en la Universidad de Oslo, el profesor Trond Norby, estima que no.

"Estos jóvenes no pueden vivir todo el tiempo dentro de sus castillos -opinó-. Tampoco pueden llevar la vida del último emperador. Tan pronto ponen un pie afuera, la prensa les cae encima. A la larga, el sistema los destruirá o ellos destruirán al sistema."

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