La oposición, ante un dilema geográfico en su estrategia

Los planes para ganar la Casa Blanca pueden conspirar contra otros para conquistar el Senado
Paul Riccardi
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7 de septiembre de 2019  

DENVER.- Los esfuerzos de los demócratas por conquistar la Casa Blanca y el Senado en 2020 enfrentan un dilema geográfico: la estrategia para llegar a la presidencia puede conspirar contra las posibilidades de alcanzar la mayoría en la Cámara alta.

Recuperarán seguramente la Casa Blanca si salen victoriosos en un viejo terreno suyo: los estados del viejo cinturón industrial (llamado Rust Belt ) del nordeste, con una clase obrera blanca que ha abandonado de a poco sus filas. Pero para ganar el Senado deben salir airosos en lo que se considera que es el futuro del partido: sectores de profesionales que viven en los suburbios, los jóvenes y las minorías pueden darle los estados de Arizona, Colorado, Georgia y Carolina del Norte, donde necesitan arrebatar bancas a los republicanos para alcanzar la codiciada mayoría.

Ambos objetivos requieren distintas estrategias y avivan un dilema geográfico que preocupa a los demócratas desde hace tiempo. El partido se hizo fuerte en el oeste del país y en los estados del sur, pero no lo suficiente como para ignorar la batalla en el cinturón industrial del nordeste.

"Están varados entre el pasado y el futuro -comentó William Frey, demógrafo de la Brookings Institution de Washington-. Es un problema interesante".

En este contexto, la selección de candidatos al Senado es complicada. Las contiendas por el cuerpo legislativo y la presidencia están vinculadas y los aspirantes a una banca rara vez triunfan si el candidato a la presidencia pierde en su estado. Por ello, para alzarse con la presidencia y el Senado deben encontrar candidatos capaces de ganar esas dos contiendas.

"No hay duda de que el Sun Belt [el sur] será vital para los demócratas", sostuvo Simon Rosenberg, de NDN, una organización que afirma desde hace mucho que los cambios demográficos favorecerían a los demócratas en esa región. "Ganar estados como Arizona, Florida, Georgia y Carolina del Norte va a requerir una fórmula que se ajuste a sus preferencias" y no le apunte necesariamente el Rust Belt , como se le dice al cinturón industrial del nordeste.

Los dos partidos se preparan para una batalla intensa en el Rust Belt (Wisconsin, Michigan y Pensilvania), que facilitó la llegada de Trump a la presidencia en 2016 a pesar de haber perdido el voto popular. La demócrata Hillary Clinton descuidó esos estados en la recta final de la campaña, enfocándose mayormente en Arizona y Georgia, y lo pagó caro.

En un reflejo de la importancia que tiene el Rust Belt , los demócratas eligieron a Milwaukee (Wisconsin) como sede de su convención, en la que se coronará a su candidato a la Casa Blanca. El favorito en las encuestas, Joe Biden, tiene sus cuarteles generales en Filadelfia, y candidatos como Bernie Sanders y Amy Klobuchar les dan mucha importancia a los votantes del centro del país. Pero esos sitios no inciden en la puja por el control del Senado.

Los demócratas deben sumar cuatro bancas para alcanzar la mayoría, o tres bancas en caso de que conquisten la Casa Blanca y el vicepresidente emita el voto decisivo. Actualmente los republicanos tienen ventaja de 53-47. Si hay paridad de 50-50, el vicepresidente rompe la igualdad.

Las diferencias entre los distintos campos de batalla son marcadas. Los tres estados del Rust Belt en el centro de la campaña presidencial son un 76% blancos, según el censo. Pero solo el 49% de la población en Arizona, Georgia, Texas y Carolina del Norte es blanca. En esos estados hay cada vez más migrantes jóvenes y mejor educados que son atraídos por economías florecientes, mientras que en el Rust Belt hay una población de mayor edad en ciudades industriales venidas a menos.

A pesar de los progresos en el Sun Belt , a los demócratas les fue mucho mejor en el Rust Belt en las elecciones del año pasado.

Si la votación de 2016 dejó alguna enseñanza, es que los demócratas no pueden apostarlo todo a una estrategia. "Lo más fácil es ir por el Rust Belt primero", dijo Frey. "Hace falta un candidato muy especial para ganar ambas contiendas", añadió.

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