La oposición haitiana acusó al gobierno demontar un autogolpe

Con el propósito de atacar a opositores
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19 de diciembre de 2001  

PUERTO PRINCIPE.- La capital haitiana amaneció ayer con sus calles repletas de restos calcinados de barricadas, un día después un fallido intento de golpe de Estado que dejó ocho muertos y que la oposición atribuyó a un "montaje" del propio gobierno con el propósito de reprimir a sus opositores.

"Con el pretexto de un golpe de Estado, cuyos responsables y objetivos se desconocen, el poder Lavalas -el partido del presidente Jean Bertrand Aristide- ha aprovechado para tratar de amordazar a la oposición", denunció uno de los responsables del Congreso Nacional de los Movimientos Democráticos (Konakom, socialista), Micha Gaillard, al denunciar "un montaje".

Anteayer por la mañana, enardecidos manifestantes pro gubernamentales tomaron las calles y atentaron especialmente contra las sedes de los partidos de oposición, incendiando los locales de cuatro partidos políticos y saqueando las oficinas provisionales del Instituto Francés de Haití, un organismo cultural dependiente del gobierno de Francia.

Testigos señalaron que los grupos de manifestantes habían incendiado locales de la Convergencia Democrática, situados en el centro de la capital, las sedes de la Convención de la Unidad Democrática (KID, oposición) y la sede de un pequeño grupo opositor, el ALAH (Alianza para la Liberación y el Avance de Haití).

Ataques a la prensa

También las residencias de tres dirigentes de la oposición fueron incendiadas por los manifestantes.

Asimismo, la prensa y las radios también fueron blanco de intimidaciones, mientras que una quincena de periodistas fueron agredidos verbalmente o físicamente por miembros de organizaciones populares cercanas al poder.

Aunque Aristide condenó los actos de violencia y se presentó como un "mensajero de paz" pidiendo a sus partidarios respetar la libertad de prensa y de expresión, Serge Gilles, del Partido Nacionalista Progresista Revolucionario Haitiano (socialista), pidió el apoyo de "todos los demócratas para atravesar este momento difícil".

"No veo la relación entre un llamado golpe de Estado y la destrucción total de los locales y residencias de responsables de la oposición", declaró Gilles.

Vuelta a la normalidad

En tanto, Puerto Príncipe, la capital haitiana, retomaba ayer lentamente la normalidad después del intento de golpe que dejó ocho muertos, según un balance establecido por fuentes policiales y radios locales.

Dos policías y cinco civiles habrían sido asesinados, así como un miembro del sublevado comando armado que, según la policía, era un ciudadano de República Dominicana, fronteriza con Haití, de apellido Pérez.

Durante la noche del domingo al lunes, un grupo estimado en unos treinta hombres armados atacó el Palacio Nacional, sede de la presidencia en Puerto Príncipe, según la seguridad presidencial. A media jornada, el presidente Aristide aseguró que el golpe de Estado había fracasado.

La seguridad presidencial imputó el ataque al ex comisario de policía Guy Philippe, acusado el año último de haber intentado derrocar al ex presidente René Préval y que después se exilió luego en República Dominicana y Ecuador.

Ayer, versiones de prensa indicaron que Philippe declaró desde República Dominicana que no estaba involucrado en la intentona golpista. Sin embargo, la fuente haitiana dijo que no podía indicar su paradero en territorio dominicano, donde las autoridades repudiaron el supuesto intento de derrocar a Aristide.

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