La política global de EE.UU., bajo amenaza

El escándalo por el espionaje a mandatarios socava la confianza de los aliados y pone a Washington a la defensiva
Deb Riechmann
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27 de octubre de 2013  

WASHINGTON.- El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, aterrizó en la última semana en Roma y París para hablar de la paz en Medio Oriente, sobre Siria e Irán, pero lo esperaban con la indignación suscitada por la magnitud del espionaje de Estados Unidos en el extranjero.

El presidente Barack Obama ya tuvo que salir a defender el operativo de vigilancia norteamericano sobre los mandatarios de Rusia, México, Brasil, Francia y Alemania.

En lo inmediato, Obama y Kerry están intentando aplacar el enojo internacional por las revelaciones de información clasificada del ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), Edward Snowden. En el largo plazo, las revelaciones sobre las tácticas de la agencia amenazan con socavar la política exterior norteamericana en muchos aspectos.

Las revelaciones no sólo hacen preguntarse si hay algún lugar del mundo donde la NSA no esté espiando, sino que también alimentan la polémica sobre la legitimidad de espiar a los aliados. Aunque tal vez ese cuestionamiento ya sea irrelevante. El embajador británico en el Líbano, Tom Fletcher, tuiteó esta semana: "Yo trabajo sobre el supuesto de que seis o más países tienen pinchado mi teléfono. Es cada vez más raro que un diplomático diga algo importante o delicado por teléfono".

La conmoción por el espionaje podría ser un elemento de presión de los europeos en sus negociaciones con Estados Unidos en una gran variedad de temas, como el acuerdo de libre comercio, que reuniría a casi la mitad de la economía mundial.

"Si nos sentamos a negociar y sentimos que la gente con la que estamos negociando ya sabe de antemano todo lo que queremos, ¿cómo puede haber confianza?", se preguntó Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo.

Claude Moniquet, ex funcionario de contrainteligencia francesa y actual director del Centro Europeo de Seguridad e Inteligencia Estratégicas, dijo que el reciente escándalo de la NSA llegó en buen momento para que Europa "tenga más palanca, un elemento más de presión en estas negociaciones".

Para Henry Farrell y Martha Finnemore, de la Universidad George Washington, el daño causado por las revelaciones sobre la NSA podría "socavar la capacidad de Washington de actuar hipócritamente y salirse con la suya".

El peligro de estas revelaciones "no yace en la nueva información que exponen, sino en la confirmación documental de lo que Estados Unidos está haciendo y sus razones", escribieron los académicos. "Cuando esas acciones chocan con la retórica pública del gobierno, como suele suceder, a los aliados de Estados Unidos se les hace muy difícil tapar el proceder de Washington, y a los enemigos de Estados Unidos se les hace muy fácil justificar su propio comportamiento".

Farrell y Finnemore aseguran que las revelaciones obligaron a Washington a abandonar su "campaña de denuncia y señalamiento del ciberespionaje en China".

Las revelaciones también podrían limitar los esfuerzos de Washington para combatir el terrorismo, dice Kiron Skinner, directora del Centro de Relaciones y Políticas Internacionales de la Universidad Carnegie Mellon. La naturaleza indiscriminada de la vigilancia de la NSA choca de frente con la pretensión del gobierno de Obama de que el espionaje está destinado mayormente al combate contra el terrorismo, dice Skinner.

"Si Washington socava su propio liderazgo o el de sus aliados, la capacidad colectiva de Occidente para combatir el terrorismo se verá comprometida -dijo Skinner-. Los líderes aliados ya no tendrán ningún incentivo para poner a sus propios militares en riesgo si no pueden confiar en el liderazgo norteamericano."

El gobierno de Obama refutó esas preocupaciones al asegurar que Estados Unidos recoge información de inteligencia como la que reúnen todas las naciones, y que es necesario para proteger a Estados Unidos y sus aliados de las amenazas contra su seguridad.

Kerry discutió el tema en Europa con funcionarios franceses e italianos. La mayoría de los gobiernos no ha tomado represalias, pero algunos países están empezando a reaccionar. "Entre socios y aliados tiene que haber confianza", dijo la canciller alemana, Angela Merkel, cuyo celular habría sido intervenido por la NSA durante años. "Ahora, esa confianza hay que reconstruirla."

Decenas de centros

Estados Unidos tenía en 2010 unos 80 centros de espionaje en todo el mundo, 19 de ellos en Europa, comunes a la CIA y la NSA, informó ayer la versión electrónica de la revista alemana Der Spiegel sobre la base de documentos revelados por el ex agente Edward Snowden. Según el semanario, había dos centros en Alemania, además de otros en París, Praga y Ginebra.

Traducción de Jaime Arrambide

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