La pulseada por la ayuda humanitaria en Venezuela suma a Rusia

Voluntarios de la oposición asisten a gente enferma en Caracas
Voluntarios de la oposición asisten a gente enferma en Caracas Fuente: AFP - Crédito: Yuri Cortez
Mientras la oposición organiza el operativo del sábado, Maduro anunció la llegada de 300 toneladas de asistencia de Moscú
Daniel Lozano
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20 de febrero de 2019  

CARACAS.- Rusia también se sumó a la pulseada que mantienen en torno a la ayuda humanitaria el gobierno chavista y el Parlamento -dominado por la oposición-, cuyo día D es el próximo sábado. "El miércoles [por hoy] llegan 300 toneladas de ayuda y asistencia humanitaria de Rusia, medicinas de alto costo", sorprendió Nicolás Maduro al país.

El chavismo mantiene que Venezuela no sufre ninguna crisis humanitaria y que se trata de un "show" de la oposición y de una guerra mediática montada por los medios extranjeros.

El gobierno bolivariano también afirma que el desabastecimiento agudo de los fármacos (más del 85% de las medicinas que se piden no se encuentran) es producto del supuesto bloqueo de Estados Unidos. "Eso sí, la [ayuda] la pagamos con dignidad, de Rusia, de China, de Turquía, del mundo entero y con la ONU. Le hemos dicho a la ONU: 'Bueno sí, está bien, esta es la lista de fármacos que necesitamos, estos son los principales activos que requerimos'. Pero eso sí, les pagaremos a todos los que nos den, porque no somos mendigos de nadie", añadió Maduro.

Juan Guaidó , presidente encargado, conformó una coalición internacional con la intención de abrir un canal humanitario para la entrega de las toneladas de ayuda que se concentran en tres centros de acopio ya conocidos (Cúcuta, en Colombia; Roraima, en Brasil, y Curaçao), a la espera de otros dos por determinar. Gran parte de la ayuda procede de Estados Unidos. En el primer envío del sábado se preparan medicamentos urgentes y alimentos especiales para 250.000 enfermos graves, atendidos en hospitales sin recursos.

Los ojos del mundo estarán depositados viernes y sábado próximos en la frontera con Colombia, donde se celebrará el megaconcierto "Venezuela Aid Live", que dirige el magnate británico Richard Branson y que ya cuenta con un poderoso listado de artistas binacionales e internacionales. Dos presidentes (el chileno, Sebastián Piñera, y el colombiano, Iván Duque) también anunciaron su presencia.

A escasos kilómetros del evento, en el puente Simón Bolívar, la revolución contraprogramó el concierto "Para la guerra nada", con el que pretenden enviar sus "mensajes de amor" al mundo. La gran paradoja de esta convocatoria es que se celebra exactamente en el mismo lugar por donde buena parte de cuatro millones de venezolanos huyeron de la mayor crisis económica y social que se recuerda en el continente.

"Lo de anunciar un concierto paralelo no solo es una expresión de infantilismo político: es otra prueba más de que el gobierno perdió el paso. El ritmo del país lo lleva la oposición", confirma el escritor Alberto Barrera Tyszka, coautor de "Hugo Chávez sin uniforme".

Y no solo el ritmo, también las esperanzas de una sociedad que en su gran mayoría sufre el desastre sanitario del país. "Pedir y recibir la ayuda de este tipo no es ninguna traición a la patria, sino un deber moral a favor de la dignidad de las personas que no tienen medicamentos, alimentos y otros insumos necesarios", protestó monseñor Mario Moronta, obispo de la fronteriza San Cristóbal, que no dudó en señalar a los militares: "A muchos laicos, sacerdotes e instituciones de esta región acuden silenciosamente un sinnúmero de oficiales de las Fuerzas Armadas, de los altos cargos del gobierno, para que les consigamos en Cúcuta medicinas para ellos o sus familiares".

Quieran o no, los militares están en el ojo del huracán. Todo el mundo espera su decisión, ya sea la obediencia a las órdenes presidenciales o lo que reclaman el Parlamento y la mayoría del país, según las encuestas. Una encrucijada que ayer Guaidó aprovechó para poner en marcha un "operativo" digital inédito hasta ahora: enviar un mensaje directo a los principales oficiales de las fronteras venezolanas para conminarles a desobedecer a Maduro.

Para aumentar la presión, el jefe del Parlamento publicó en sus redes sociales el nombre y la foto de estos militares. "General de División Alberto Mirtiliano Bermúdez. El 23-F debe elegir entre servir a Maduro o servir a la patria. Permita la entrada de ayuda humanitaria". El mensaje personalizado al mando de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) aparece junto a su foto. "Vamos a escribirle... desde el corazón, con argumentos, sin violencia, sin insultos, nuestras razones para que acompañe nuestro movimiento", especificó Guaidó en cada mensaje, junto a la etiqueta #SoldadoEscucha.

De momento, el presidente encargado (reconocido por 50 países, tras sumarse ayer Japón) se dirigió a diez mandos: un mayor general, un almirante, un general, tres generales de brigada, un general de división, un vicealmirante y dos tenientes coroneles, entre ellos, el comandante del puesto de la Guardia Nacional Bolivariana de San Antonio del Táchira, el teniente coronel Franklin Rivero. A pocos metros de su cuartel general se celebrará pasado mañana el "contraconcierto" programado por el chavismo.

La iniciativa de Guaidó tomó forma un día después de que Donald Trump, en un discurso dirigido a emigrantes venezolanos en Miami, advirtiera a los militares que perderán todo lo que tienen si continúan con su apoyo a Maduro.

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