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La región arrincona a Maduro y reconoce a Guaidó como presidente

En una multitudinaria protesta, el líder opositor juró como mandatario "encargado" y fue apoyado por EE.UU. y varios gobiernos latinoamericanos; el mandatario chavista llamó a resistir la presión internacional; 13 muertos en disturbios
En una multitudinaria protesta, el líder opositor juró como mandatario "encargado" y fue apoyado por EE.UU. y varios gobiernos latinoamericanos; el mandatario chavista llamó a resistir la presión internacional; 13 muertos en disturbios Fuente: Reuters
Daniel Lozano
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24 de enero de 2019  

CARACAS.- El desafío contra Nicolás Maduro se dejó sentir ayer por los cuatro costados de Venezuela , una demostración de fuerza con mareas humanas en las calles. El hito histórico del 23 de enero, conmemoración del día en que cayó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, forzó finalmente la juramentación como "presidente encargado" de Juan Guaidó , jefe del Parlamento, que fue reconocido por Estados Unidos y varios gobiernos de la región, entre ellos el de la Argentina.

Agotado el tiempo de la ambigüedad estratégica, el nuevo líder de la oposición no tenía otra salida, a pesar de que reconoció que tendrá "consecuencias" para él.

"Hoy, 23 de enero de 2019, en mi condición de presidente de la Asamblea Nacional, juro ante Dios todopoderoso, Venezuela y colegas diputados asumir formalmente las competencias del Ejecutivo nacional como presidente encargado de Venezuela para lograr elecciones libres", recitó el político que ha dado la vuelta al mapa político del país en un enero frenético. Su frase y su decisión abren una puerta desconocida en el laberinto construido por la Revolución Bolivariana durante dos décadas de poder cuasi absoluto.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social informó anoche que los disturbios en las últimas 48 horas dejaron por lo menos 13 muertos.

El norteamericano Donald Trump fue el primero en reaccionar para reconocer a Guaidó como presidente interino, algo que ya había adelantado el vicepresidente, Mike Pence, en sus conversaciones privadas con los representantes del nuevo Parlamento. Washington insistió en que usará todo su poder económico y diplomático para "restaurar la democracia en Venezuela". Entre ellas, las sanciones petroleras, que parecen inminentes.

La decisión de Washington provocó la respuesta del gobierno bolivariano, que rompió las escasas relaciones diplomáticas. "¡Fuera, se van de Venezuela, basta de intervencionismo! Aquí hay dignidad", clamó Maduro. Con rapidez, el "presidente encargado" devolvió la jugada con su primera decisión de peso: exhortar a todos los países a que mantengan a sus representantes diplomáticos en Caracas.

La osadía del líder opositor fue correspondida tras su juramentación. El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y bestia negra del chavismo, Luis Almagro, adelantó su "reconocimiento" para Guaidó, a la vez que ordenó el frenazo del proceso iniciado por el gobierno bolivariano en 2017 para dejar el organismo. El Parlamento nombró anteayer a un respetado constitucionalista, Gustavo Tarre Briceño, como su representante ante la OEA.

La decisión, demandada por la mayoría de los gobiernos de la región, fue apoyada casi de inmediato. Canadá reconoció a Guaidó como "nuevo presidente de Venezuela" y Colombia, como ya había adelantado su presidente, Iván Duque, hizo lo mismo minutos después. La Argentina -a través de tuits de Mauricio Macri-, Brasil, Perú, Ecuador y Costa Rica tampoco faltaron a la cita histórica. El Grupo de Lima apoyó el inicio de la transición con el objetivo de convocar unas elecciones libres, algo que no sucedió el año pasado, según su criterio.

"El pueblo de Venezuela pidió masivamente democracia y la posibilidad de determinar libremente su propio destino. Estas voces no pueden ser ignoradas. La Unión Europea apoya plenamente a la AN y pide respeto por sus integrantes, incluido Guaidó", anunció Federica Mogherini, la canciller europea.

"Hoy más que nunca necesitamos organización y reconocernos entre nosotros. Hoy logramos nuestro objetivo. ¡Vamos bien, Venezuela!", señaló Guaidó más tarde en sus redes sociales, mientras los canales del país profundizaban su apagón informativo, impuesto desde el Palacio de Miraflores. El jefe del Parlamento vive escondido desde hace días, en una especie de semiclandestinidad que tan bien conocen los dirigentes del partido Voluntad Popular.

Guaidó sabe que está en el ojo del huracán, que ayer subió a categoría 5. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) advirtió que había remitido a la Fiscalía las actuaciones de los parlamentarios por "usurpación" de las funciones presidenciales. El TSJ también instó a la Asamblea Constituyente, órgano revolucionario que ha asumido a la fuerza las funciones del Parlamento, para que la Asamblea legítima sea declarada ilegal.

Las presiones internacionales y la pulseada con el gobierno condujeron a Guaidó a tamaña decisión, que eleva aún más la magnitud del desafío inédito: Maduro contra el presidente "encargado". El primero, con el apoyo de la revolución, de la cúpula militar, de las fuerzas represivas y de inteligencia, y de sus aliados Cuba, Rusia, Turquía y China. Y el segundo, con el respaldo popular y la presión internacional, que en las próximas horas se elevará a cotas desconocidas.

En la otra pulseada, la de la calle, la goleada fue épica. Ríos humanos avanzaron en Caracas por cauces que habían quedado secos tras las protestas de 2017. Abraham y Andrea llegaron desde el durísimo barrio popular del Cementerio con un cartel pegado a las espaldas de ella: "¡Fuera Maduro, libertad!"

"Esta vez no nos vamos a rendir", coincidieron los dos. La gran novedad de la nueva ola de protestas es que las clases más populares de los barrios del oeste de la capital se unieron al clamor nacional. En Catia, anteanoche, un joven de 16 años murió de un balazo disparado por fuerzas gubernamentales.

La represión continuó durante todo el día y sumó más muertos, al menos dos en Táchira y tres provocadas por los saqueos en Bolívar. Ante el silencio de las televisiones, las redes sociales recogían testimonios de enfrentamientos muy fuertes, incluso de la huida forzada de una unidad de la Guardia Nacional, vencida por el empuje de los ciudadanos de Puerto Ayacucho, en Amazonas.

En cambio, la concentración chavista se movió sin ningún obstáculo, animada por comidas y bebidas gratuitas. Una convocatoria reforzada por "anabolizantes", a la que empleados públicos estaban obligados a asistir y en la que ómnibus trasladaban a los simpatizantes chavistas desde ministerios y organismos públicos hasta los lugares elegidos.

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