La táctica para impedir una catástrofe diplomática

Arshad Mohammed
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22 de septiembre de 2011  

NUEVA YORK.- Una posibilidad que podría impedir una catástrofe diplomática palestino-israelí esta semana en las Naciones Unidas está emergiendo, pero analistas y funcionarios dicen que concretarla mañana requerirá un sentido de la oportunidad y una actitud diplomática casi perfectos.

De acuerdo con esta táctica, el presidente palestino, Mahmoud Abbas, entregaría mañana una carta para solicitar membresía plena a la ONU, pero el Consejo de Seguridad de la institución postergaría con ese motivo cualquier acción, tal vez durante semanas.

El Cuarteto para Medio Oriente -la Unión Europea, Rusia, las Naciones Unidas y Estados Unidos- haría pública en ese momento una declaración refinadamente equilibrada, en la que le concedería a cada parte suficiente cobertura política como para que accedan a reanudar las conversaciones de paz, posiblemente en un término de semanas.

La idea es impedir la acción -como por ejemplo, que el Consejo de Seguridad vote sobre el Estado palestino, algo seguramente destinado a fallar, o que haya una votación en la Asamblea General, hecho que aislará y enfurecerá a Israel- que seguramente dificultará aún más la reanudación de las conversaciones de paz.

El problema es que la delicada coreografía necesaria podría arruinarse por una miríada de factores, desde la violencia hasta la imposibilidad de los diplomáticos de elaborar una declaración capaz de conducir a ambas partes a reanudar las conversaciones, interrumpidas hace casi un año.

"Es prácticamente la única posibilidad capaz de impedir una catástrofe", dijo Daniel Kurtzer, de la Universidad de Princeton, un ex embajador estadounidense en Israel y Egipto.

"En cualquier dinámica en la que haya muchas partes en movimiento, todas ellas deben moverse en armonía y en sincronía para que la posibilidad se concrete -agregó-. Esta tiene tantas partes móviles que uno tiene que pensar en las dificultades y en las actitudes que pueden arruinarla."

Los diplomáticos occidentales parecen resignados a la idea de que mañana Abbas le entregará al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, una carta para solicitar la membresía plena, un paso que prometió dar en un discurso pronunciado el 16 del actual en Ramallah y que le permitiría salvar las apariencias y salir bien parado.

Según las reglas de las Naciones Unidas, Ban debería presentar inmediatamente la solicitud a los integrantes del Consejo de Seguridad. El actual presidente del Consejo de Seguridad, el embajador libanés ante la ONU, Nawaf Salam, establecería entonces un comité para revisar y evaluar la postulación.

El procedimiento habitual es realizar esa revisión y evaluación en el término de 35 días. Eso daría más tiempo para conseguir que ambas partes reanuden las conversaciones, impediría una derrota palestina inmediata si el gobierno norteamericano veta la postulación y le evitaría a Washington la ira de sus aliados, enojados al ver que una vez más Estados Unidos respalda a Israel.

Sin embargo, los escollos abundan.Antes, la expectativa era que una declaración del Cuarteto evitaría la postulación, pero ahora un diplomático dijo que, en realidad, sería una suerte de "red de seguridad" destinada a contener cualquier daño diplomático y tal vez preparar el camino para reanudar las conversaciones de paz. El riesgo más obvio es que el Cuarteto no coincida con el contenido de la declaración, y ni hablar de la dificultad que habría para lograr que esa declaración resulte aceptable a israelíes y palestinos.

Otro potencial escollo es la opinión pública palestina. Es posible que los palestinos no queden satisfechos tan sólo con la solicitud de membresía plena presentada por Abbas ante el Consejo de Seguridad, donde sin dudas se enfrentará al veto de Estados Unidos, y tal vez exijan, de manera clamorosa, que la solicitud se discuta en la Asamblea General.

Una ventaja de procurar un ascenso en calidad de Estado no miembro es que sólo requeriría una mayoría simple de la Asamblea General, no la mayoría de dos tercios necesaria para ser Estado pleno.

Este estatus probablemente permitiría a los palestinos integrar el Tribunal Criminal Internacional y demandar a Israel por su bloqueo parcial de la Franja de Gaza, su construcción de colonias judías y por su guerra -desde diciembre de 2008 hasta enero de 2009- contra el grupo islámico Hamas, en Gaza. Por lo tanto, ese estatus concede a los palestinos algo que rara vez han tenido durante el conflicto: una influencia sobre Israel que no procede tan sólo de la amenaza de violencia.

Un gesto

Para Abbas, el hecho de llevar el tema ante el Consejo de Seguridad, aun cuando se demore allí, sirve para conservar cierto peso, porque mantiene la capacidad de recurrir en el futuro a la Asamblea General. Sin embargo, tal vez esa actitud no sea suficiente para el pueblo palestino.

"La idea de que ese gesto le permite a Abbas salvar las apariencias y conservar la dignidad en realidad resulta cuestionable, porque puede terminar resultando una capitulación demasiado transparente", dijo Daniel Levy, un analista del Centro para el Progreso Estadounidense.

Aun cuando la estrategia diplomática haya sido bien orquestada, otro peligro es que cualquiera pueda decir en su discurso algo que antagonice con el otro bando y arruinar todo.

Traducción de Mirta Rosenberg

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