La UE alcanza un frágil acuerdo migratorio que no despeja el escepticismo

Un nuevo naufragio en las costas libias dejó ayer decenas de desaparecidos y tres bebés muertos
Un nuevo naufragio en las costas libias dejó ayer decenas de desaparecidos y tres bebés muertos Fuente: AFP - Crédito: Mahmud Turkia
Pactaron crear "centros controlados" voluntarios para recibir refugiados, pero solo Grecia se ofreció; quieren instalar "plataformas de desembarco" en África
Luisa Corradini
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30 de junio de 2018  

PARÍS.- La explosión en el bloque tan temida por la canciller alemana, Angela Merkel, pudo ser evitada. Pero las soluciones adoptadas ayer por los 28 líderes de la Unión Europea (UE) reunidos durante las últimas 48 horas en Bruselas para contener la crisis migratoria serán extremadamente difíciles de aplicar.

Después de una noche entera de arduas negociaciones, los dirigentes europeos anunciaron, a primera hora de ayer, un compromiso político sobre la cuestión migratoria, que en las últimas semanas había llevado al bloque al borde de la dislocación.

Una propuesta del acuerdo fueron los llamados "centros controlados", instalados en territorio europeo, en los países de llegada de los migrantes. Estos administrarían la acogida "con el total apoyo de la UE", pero el texto afirma que su creación, así como la recepción de los migrantes, se hará "sobre una base voluntaria". Y, durante la cumbre, el único país que se propuso espontáneamente fue Grecia.

"La cooperación europea triunfó" sobre las tentaciones de repliegue nacional, se felicitó el presidente francés, Emmanuel Macron, que, junto con Merkel, batallaron hasta pasadas las 4 de la madrugada (hora local).

La solución pareció satisfacer a uno de los más reticentes, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, que había amenazado con no firmar las conclusiones de la cumbre si no obtenía la solidaridad que reclamaba. "Italia ha dejado de estar sola", señaló.

En su declaración final, los 28 reafirmaron su compromiso a favor de una política europea común para administrar los flujos migratorios. "Esa política reposa sobre una visión global, que combina controles reforzados en las fronteras de la UE , una acción exterior y un capítulo interno. Todo, en el respeto de nuestros principios y valores", dice el comunicado.

Las medidas propuestas para mejorar la situación migratoria y el asilo siguen siendo, sin embargo, confusas. Los europeos aceptaron "la posibilidad de crear plataformas de desembarco en terceros países bajo la autoridad del Alto Comisario de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur)".

La idea sería incitar a los guardacostas libios o tunecinos a llevar hacia esos centros a los migrantes interceptados en el mar. Una vez allí, quedarían bajo la protección de la ONU. El problema es que ningún país africano ha dado por el momento su acuerdo para recibir en su territorio esas infraestructuras. Como siempre sucede, todo será ahora cuestión de negociación y, sobre todo, de acuerdo financiero.

Esa propuesta se sumaría a los llamados "centros controlados", instalados en territorio europeo, en los países de llegada de los migrantes. Estos administrarían la acogida y efectuarían una primera selección "rápida y en absoluta seguridad" entre quienes tienen o no derecho al asilo. Los primeros serían repartidos "según el principio de solidaridad".

Las organizaciones humanitarias que se ocupan de rescates en el Mediterráneo recibieron con decepción el resultado de las negociaciones en Bruselas. "La UE abdicó de afrontar su responsabilidad de salvar vidas en el mar", dijo el coordinador de Médicos Sin Fronteras (MSF) a bordo del barco humanitario Aquarius, Aloys Vimard.

En cambio, para el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, cuyo país se niega obstinadamente a recibir un solo refugiado, se trata de "un muy buen acuerdo".

"Hay declaraciones de relocalización [repartición de solicitantes del refugio] en forma voluntaria y están basadas en el consenso", explicó.

"Fue reconocida la solidaridad que todos debemos a los países de primera entrada", señaló, por su parte, Macron.

En realidad, todo el desafío de esta cumbre en Bruselas residía en lograr calmar las tensiones políticas y responder a las exigencias de por lo menos dos países del bloque.

Por un lado, Italia, decidida a dejar de cargar sola con el peso de la llegada de navíos repletos de migrantes. Su ministro del Interior, el populista Matteo Salvini, había hecho de ese combate su estrategia electoral. "No puedo confiar en las palabras, veamos qué hechos concretos hay porque, hasta ahora, siempre fue un 'viva Europa, viva Europa', pero después paga Italia", dijo el dirigente.

Por el otro, Alemania, en plena crisis política. Merkel rápidamente debe dar pruebas de su capacidad para controlar los llamados "flujos secundarios" de refugiados. Es decir, enviando a los migrantes a aquellos países donde presentaron su primera solicitud de asilo.

En ese terreno, la cumbre parece haber tenido éxito. El gobierno italiano podrá ufanarse de haber sido escuchado, aun cuando las modalidades retenidas por sus socios deberán ahora traducirse en los hechos.

Por su parte, Merkel también obtuvo satisfacción, al menos en el papel. Los países miembros de Schengen -espacio europeo de libre circulación de personas y mercancías- son invitados a tomar las medidas administrativas necesarias para evitar el llamado "shopping del asilo".

En otras palabras, los migrantes que fracasan en obtener el refugio en un país del bloque, y viajan a Alemania para intentarlo una segunda vez, podrán ser enviados al primer país con mayor facilidad.

Las claves de la negociación en Bruselas

  • Los dirigentes europeos acordaron la creación de "centros controlados" para recibir a los migrantes rescatados en el Mediterráneo y evaluar su derecho a asilo; de todas formas, Francia, Italia y España ya dijeron que no abrirán estos centros en su territorio
  • Se comprometieron a crear "plataformas de desembarco" fuera de Europa, probablemente en el norte de África, para los migrantes rescatados en el Mediterráneo; sin embargo, hasta ahora ningún país de esa parte del continente se ofreció a abrirlas
  • Los líderes de la UE acordaron luchar contra los "movimientos secundarios", en referencia al traslado de migrantes dentro del bloque
  • Le otorgarán más recursos a la agencia europea de fronteras (Frontex), más apoyo a los guardacostas libios y más fondos destinados a los refugiados en Turquía

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