La violencia aleja una solución política a la crisis

Farshid Motahari Agencia DPA
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29 de diciembre de 2009  

TEHERAN.- Los sangrientos enfrentamientos de las últimas horas entre la policía y los manifestantes opositores al gobierno en Irán han revelado el aumento y la radicalización de las protestas que convocan a miles de jóvenes reformistas.

Aunque la intervención de las fuerzas de seguridad puede traducirse en éxitos en el corto plazo, ha quedado demostrado que los manifestantes no sólo regresan una y otra vez a las calles, sino que se defienden y enfrentan la violencia policial. De acuerdo con un informe de la policía iraní, el domingo también resultaron heridos a manos de los manifestantes una decena de policías iraníes.

Las imágenes de manifestantes furiosos que arremetían contra los policías y prendían fuego a vehículos policiales circulan actualmente por Internet. "La situación realmente está adquiriendo nuevas dimensiones que podrían tener consecuencias muy peligrosas", comentó un analista político de Teherán, con la condición de anonimato.

Muchos especialistas consideran que las muertes de por lo menos una docena de manifestantes durante la festividad de la Ashura se traducirán en la intensificación de la ola de protestas. "Incluso el sha respetaba la Ashura y no empleaba la violencia", dijo el clérigo moderado Mehdi Karroubi, que se había postulado como candidato presidencial en las últimas elecciones frente el conservador Mahmoud Ahmadinejad.

Las detenciones de disidentes, entre ellos colaboradores del ex presidente Mohammed Khatami, y las duras penas de prisión a las que se enfrentan tampoco le han servido demasiado al gobierno. "Tratar y castigar a ex miembros del gobierno como disidentes los convierte en héroes a los ojos de los demás", sostuvo un activista reformista. "Hasta hace poco se tenía por disidentes a los monárquicos y liberales seculares; ahora, un gran ayatollah, dos ex presidentes, un ministro y presidente parlamentario son nuestros principales disidentes", prosiguió.

El cuarteto en la oposición lo integran hoy los dos ex presidentes Khatami y Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, el ex primer ministro Mir Hossein Moussavi y Karroubi, ex presidente del Parlamento. El mentor religioso de la oposición fue el gran ayatollah Hossein Ali Montazeri, que murió la semana pasada tras 20 años de arresto domiciliario.

Pero no es sólo la oposición la que considera que Ahmadinejad y su gobierno deben actuar. También sectores conservadores exigen una solución política. "Eso es más fácil decir que hacer, porque la crisis sólo llegaría a su fin con la renuncia de Ahmadinejad", opinó un periodista iraní. Y esto es algo que, aparentemente, está muy lejos de las intenciones del mandatario.

"La oposición y sus protestas no repercuten sobre la unidad del país; el gobierno es hoy diez veces más fuerte que hace un año", sostuvo Ahmadinejad. Sin embargo, el panorama tras esta semana es distinto: miles de opositores inundan las calles diariamente, coreando "¡Muerte al dictador!".

Aunque la prensa extranjera no está autorizada a informar sobre las protestas, el movimiento verde de Moussavi ha puesto en marcha varias páginas web como alternativa.

"Cada uno de los verdes debe convertirse en medio de información", dijo Sahra Rahnavard, esposa de Moussavi. De este modo, los relatos de testigos oculares son valorados por estas páginas web y empleados como noticias. También se utilizan videos amateurs captados por celulares.

"Aunque no puedo verificar estas informaciones, y no siempre son verdaderas, tampoco dispongo de otra cosa", comentó un corresponsal extranjero en Teherán. "Si no nos dejan trabajar en condiciones normales, tenemos que utilizar informaciones de la oposición y esperar hasta que sean confirmadas o desmentidas por fuentes oficiales", agregó.

Durante el fin de semana, fueron detenidos más de 300 manifestantes. La televisión estatal informó de "elementos utilizados por los enemigos del país", en referencia a Occidente, para derrocar al establishment islámico. La agencia oficial de noticias IRNA tachó a Khatami, Karroubi y Moussavi de "triángulo de la agitación". Hace tiempo que el régimen intenta contener con la ley a los líderes opositores, a los que Ahmadinejad tildó de "agentes extranjeros".

"Estos tres deberían tener cuidado de no acabar pronto en el contenedor de desechos de la Historia", advirtió Ali Reza Jabari, un alto general de la Guardia Revolucionaria.

Los analistas, en tanto, ya no descartan la detención de más líderes de la oposición, aunque creen que esa ofensiva sólo a impulsará aún más las protestas.

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