Lagos cambia tras el avance derechista

Prometió acelerar mejoras sociales
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18 de diciembre de 2001  

SANTIAGO, Chile.- En una rápida reacción al avance derechista y a la seria amenaza de la llegada al poder de la derecha con su líder Joaquín Lavín, el presidente chileno, Ricardo Lagos, anunció ayer que en el nuevo rumbo que le dará a su gestión pondrá el acento en la solución de los problemas sociales que afectan a los chilenos.

Lagos afirmó que "debemos apurar el tranco" y señaló que enfatizará su apoyo a los más pobres, escuchando sus demandas y proporcionándoles acceso a la educación, la salud y la justicia.

El mandatario acusó el golpe asestado por el fuerte avance de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el sector más recalcitrante de la derecha chilena que no obstante su desapego de la controversial figura del ex dictador Augusto Pinochet se mantiene fiel a su legado. Pero Lagos evitó reconocerlo al señalar que gana el que obtiene más votos. Afirmó, en cambio, que "el pueblo nos ha dado un respaldo", dijo.

El discurso oficialista procuró disminuir el triunfo derechista y destacar que, a pesar de las condiciones económicas adversas, la coalición mantuvo el mismo nivel de votación que tuvo Lagos en 1999.

Las cifras finales de la elección para renovar el Congreso mostraron que el conglomerado oficialista de cuatro partidos de centroizquierda obtuvo el 47,9% de los votos válidamente emitidos, bajando tres puntos en relación con las anteriores elecciones parlamentarias. En el Senado iguala su representación con la derecha, pero en la Cámara de Diputados perdió unas siete bancas.

La Cámara baja quedó conformada por 63 diputados oficialistas y 57 derechistas, mayoría que sólo le permitirá aprobar leyes de quórum simple, pero no le alcanzará para las reformas constitucionales. Igual cosa ocurre en el Senado.

En tanto, la oposición derechista creció del 37% al 44,27% y la UDI quedó con un 25,19%, desplazando como primera fuerza a la Democracia Cristiana, que alcanzó el 18,92%. Por su parte, la Democracia Cristiana de los ex presidentes Patricio Aylwin y Eduardo Frei bajó su representación parlamentaria en dos senadores y 14 diputados.

La UDI cosechó un lento, pero persistente trabajo en los sectores populares. El fuerte crecimiento lo logró al capitalizar muy hábilmente el descontento por el alto nivel de desempleo que afecta al país y que alcanza el 9,7%. Aunque el fenómeno es atribuido a la crisis internacional, el paciente trabajo de la UDI en los sectores populares le permitió hace un año elegir alcaldes en suburbios populares, que estaban dominados por el oficialismo.

La imagen del cambio

Por otro lado, la UDI, con su líder Joaquín Lavín, ha buscado proyectarse como la imagen del cambio. Lavín y su partido ultraderechista han usado un discurso calificado como populista por sus detractores, pero que ha logrado penetrar en los sectores más pobres.

Mientras el fuerte avance de la UDI fortalece y asienta la figura de Lavín como el próximo abanderado presidencial derechista, la caída demócrata cristiana parece afectar las pretensiones de Eduardo Frei de volver al poder.

"La Alianza (derechista), con este 44%, ha dado un paso gigante para hacer cambio de gobierno el 2005", expresó un eufórico Lavín.

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