Las armas del futuro, en la guerra contra Irak

Se las utiliza para inmovilizar al rival
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24 de noviembre de 2002  

WASHINGTON.- La actual superioridad de la tecnología bélica estadounidense quedaría expuesta en toda su dimensión en una eventual guerra contra Irak, según los expertos.

Entre las nuevas armas que el Pentágono podría utilizar se cuentan aquellas que emiten altas dosis de microondas, capaces de destruir las comunicaciones del enemigo. Potencialmente, ese tipo de armas puede anular la memoria de las computadoras y los circuitos electrónicos de los equipos militares, dijo Loren Thompson, especialista del Instituto de Investigación de Lexington.

Los ataques incluirían "bombas de apagón", que, con la detonación, liberan miles de fibras sintéticas que se fijan en los cables causando cortocircuitos. Asimismo, la E-Bomb es otra de las modernas armas que se utilizarían. Produce una explosión que neutraliza equipos electrónicos con un potente pulso electromagnético.

"Esas armas no son mortales, sino que fueron concebidas para destruir la capacidad del enemigo" de actuar de manera lógica, explicó Thompson.

Estas nuevas tecnologías facilitan, además, asignar un objetivo a un avión en vuelo, permitiendo reducir el tiempo de reacción hacia un blanco enemigo o un lugar determinado en el campo de batalla. Durante la Guerra del Golfo, las listas de los objetivos por atacar eran comunicadas a los pilotos de aviones antes de su despegue.

"No será una campaña clásica. Será una campaña compleja y extremadamente rápida, en la que muchas cosas se producirán simultáneamente", dijo Thompson.

Desde 1991, los militares estadounidenses introdujeron tecnología de punta en sus armas, lo que permitió reducir el tamaño de las fuerzas de combate, aumentar su movilidad y ganar en eficacia. En vez de los cinco meses que fueron necesarios para concentrar en Arabia Saudita medio millón de tropas para reconquistar Kuwait en 1991, los militares aseguran que hoy no precisan más que unas pocas semanas para desplegar la mitad de los efectivos y conquistar un objetivo más grande.

Los estrategos prevén un conflicto más breve que la Guerra del Golfo, que duró 41 días. La nueva campaña consistiría en lanzar simultáneamente acciones aéreas e intervenciones en tierra, en el norte, el sur y el oeste de Irak a fin de que el régimen de Saddam caiga por sí mismo. Al actuar rápidamente, se busca también evitar que Hussein recurra a las armas químicas y biológicas.

Según los expertos, el control de Bagdad se alcanzará mediante bombas de precisión lanzadas desde aviones B-2, una suerte de avión espía sin piloto y técnicas numéricas que darán a los comandantes una visión precisa del campo de batalla.

La exactitud de las bombas guiadas por satélite ha incrementado mucho la capacidad aérea de los Estados Unidos. Los bombarderos B- 2 pueden tener un papel primordial en el control de Bagdad y su capacidad de cargar bombas es ampliamente superior a la de los aviones furtivos F-117 utilizados en la anterior Guerra del Golfo, en 1991.

El Pentágono también llevaría la guerra al terreno cibernético. Según Andrew Krepinevich, director de un centro de evaluación estratégica, los estadounidenses atacarán las redes informáticas iraquíes para llenarlas de informaciones falsas.

La "guerra de la información será en esta (eventual) guerra lo que fueron los aviones furtivos y las armas de precisión en la anterior", dijo. "No podremos saber la magnitud de su utilización sino después de muchos años porque eso será mantenido en secreto", aseguró.

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