Las ciudades latinoamericanas, las más amables del mundo

Según un estudio, los habitantes de Río y San José de Costa Rica son los más atentos
(0)
10 de mayo de 2003  

¿Qué motiva a las personas a ser solidarias con los demás? ¿Por qué unos se toman el tiempo de ayudar a un ciego a cruzar la calle mientras otros siguen de largo? Las respuestas a estos interrogantes trató de encontrarlas un estudio realizado en 23 ciudades del mundo, que dejó en la cima del ranking de amabilidad a América latina.

Río de Janeiro y San José de Costa Rica encabezaron la lista, mientras Ciudad de México y San Salvador quedaron en noveno y undécimo lugar, respectivamente. Es decir que de las primeras once, cuatro ciudades son latinoamericanas. En el otro extremo, Nueva York y Kuala Lumpur resultaron las dos ciudades menos atentas.

"La cultura es lo más importante para entender la actitud de las personas. Depende de si se valora o no ayudar a los demás, y va más allá de si el país es rico o pobre", explicó Robert Levine, director del proyecto, en diálogo telefónico con LA NACION.

Sin embargo, hay otros factores, como la densidad de población o la situación económica, que probaron tener incidencia en los resultados.

Levine también comenzó a investigar en otras ciudades, pero problemas que surgieron sobre la marcha lo obligaron a abandonar los estudios. Una de ellas fue Buenos Aires, donde se contactó con un investigador local que entregó datos que no resultaron confiables para Levine, profesor de psicología de la Universidad Estatal de California (CSU), que realizó sus experimentos en 36 ciudades de los Estados Unidos y en otras 23 de todo el globo, durante seis años.

La investigación se basó en cinco simples experiencias: ayudar a un ciego a cruzar la calle; alcanzarle a un peatón la lapicera que se le acaba de caer; levantar la revista que se le cayó a un hombre con una pierna lastimada; depositar en un buzón una carta extraviada, y buscar cambio para una moneda de 25 centavos.

Todos los experimentos se repitieron en cada ciudad, pero en algunos casos no se pudo establecer un paralelismo para la misma situación en diferentes países. El experimento de la carta y el del cambio fueron los más problemáticos. En uno de los pocos casos que llegaron a relevarse en Buenos Aires, al pedirle cambio de una moneda a un transeúnte, éste respondió que el dinero que tenía en sus bolsillos ni siquiera le alcanzaba.

El estudio evidenció enormes diferencias. Por ejemplo, en el experimento del ciego cruzando la calle, hubo cinco ciudades en las que se registró un 100% de amabilidad. Ellas fueron Río de Janeiro, San José de Costa Rica, Lilongwe, Madrid y Praga, mientras en Kuala Lumpur y en Bangok los porcentajes cayeron a menos del 50. Una persona con una pierna lastimada en San José tiene tres veces más posibilidades de que alguien levante su revista caída que si se encuentra en Nueva York.

"Una cuestión determinante es el ritmo de vida. En América latina es más lento. Y si la gente está más relajada tiende a usar su tiempo para ayudar a los demás", dijo Levine.

Pero según explicó Levine, una trama de factores sociales, económicos y ambientales influyó en los resultados. El principal fue la densidad de población. En las ciudades densamente pobladas la gente se toma menos tiempo para ayudar a los demás, ya que se siente menos responsable.

También influye el comportamiento simpático, que consiste en actuar como una buena persona en lugares públicos. Esta característica que el estudio adjudica a los brasileños y a los hispanohablantes -y que ayuda a explicar por qué los países de América latina son los más solidarios- se toma del significado que esta palabra tiene en portugués y castellano.

"Una persona simpática es alguien que posee ciertas cualidades sociales positivas, como ser amigable, agradable o razonable", explicó Aroldo Rodrigues, colega de Levine en CSU.

El estudio también estableció que en los países con economías menos vitales se tiende a usar el tiempo para ayudar a los extraños. "Donde las personas son económicamente menos productivas, a la vez son más amables", señaló Levine.

Pero estas tendencias no se registraron en todas las ciudades. En Viena y Copenhague, muy pobladas y productivas, se registraron altos índices de amabilidad. Y en otras con ritmo de vida más lento, como Kuala Lumpur, ocurrió lo contrario. "Las ciudades, como las personas, tienen sus propias personalidades", concluyó Levine.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.