Las elecciones legislativas destapan la creciente lucha de poder en Teherán

Sin embargo, parece improbable que los comicios alteren la postura nuclear del régimen iraní
Sin embargo, parece improbable que los comicios alteren la postura nuclear del régimen iraní
Catalina Gomez
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1 de marzo de 2012  

TEHERAN.- Los iraníes regresarán mañana a las urnas por primera vez desde las controvertidas elecciones presidenciales de 2009, en medio de una disputa política que enfrenta a los seguidores del líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, y el presidente Mahmoud Ahmadinejad.

"Estas son elecciones en una sola dirección", dijo a LA NACION el analista político Hermidas Baband, que explicó que la disputa en estos comicios se llevará a cabo entre Ahmadinejad y muchos políticos conservadores que antes lo defendían. Por esta razón, parece improbable que el resultado de la elección pueda tener alguna influencia en el desafiante programa nuclear iraní.

Ambos sectores terminaron enfrentados en el último año, después de que el presidente y sus allegados fueran acusados de desafiar la autoridad de Khamenei.

"Los acusan de querer dejar de lado a los grupos religiosos", dijo Baband, que también señaló que los acusan de ir en contra de los valores del islam a través de la recuperación de algunas tradiciones persas preislámicas.

"Lo irónico de esta división es que se lleva a cabo en momentos en que Irán se encuentra en medio de una de las presiones más intensas de los últimos años como consecuencia de su programa nuclear", dijo otro analista político iraní, que prefirió guardar el anonimato.

Además de las sanciones económicas que pesan sobre Irán, el país siente la amenaza de un ataque militar. En las últimas semanas han reaparecido viejos rumores de que Israel estaría pensando atacar las instalaciones nucleares iraníes si Teherán no detiene su programa de enriquecimiento de uranio -paso necesario para dotarse de un arma nuclear- y decide ser absolutamente claro sobre su programa atómico. Estados Unidos e Israel, entre otros países, sospechan que la república islámica busca fabricar armas nucleares.

Pero el ayatollah Khamenei, que tiene la última palabra en cuestión de seguridad nacional, siempre ha negado estas acusaciones.

Para muchos iraníes, este programa nuclear es un proyecto nacional, y gane quien gane las elecciones no será puesto en cuestión. "El enemigo tiene que ser ignorante para atacarnos de nuevo y no haber aprendido las lecciones de Afganistán e Irak", dijo Laleh Eftekhari, una de las ocho mujeres que integran el Parlamento y que se presenta de nuevo a elecciones en la lista del Frente Principalista, conformado por políticos cercanos a Khamenei.

Como consecuencia de la división política, la mayoría de las personalidades conservadoras han convertido el apoyo al líder supremo en uno de los principales temas de campaña, basándose en que estas elecciones llegan en un momento en que Irán se encuentra bajo amenaza.

Independientes

Para Baband, la estrategia de Ahmadinejad ha sido trabajar en las áreas rurales y poblaciones pequeñas, donde sus candidatos han repartido dinero. Muchos de esos candidatos se presentaron, sin embargo, como independientes, sin señalar ninguna relación con el presidente. Por esa razón, coinciden muchos analistas, el apoyo real de Ahmadinejad en el nuevo Parlamento sólo se conocerá una vez terminadas las elecciones.

"Estamos en el mismo bando que el presidente Ahmadinejad. Nuestra crítica está relacionada con la manera que ve y expresa los problemas", dijo Eftekhari, que estuvo entre los conservadores del régimen que cerraron filas para defender a Ahmadinejad después de las controvertidas elecciones de 2009.

En aquel momento la reelección del presidente fue puesta en duda por los líderes reformistas y un inmenso grupo de la sociedad que inició un movimiento de protestas sin precedente desde la creación de la revolución islámica. El régimen comenzó entonces una violenta represión que terminó con cerca de 2000 personas en prisión -incluidos los ex candidatos Mir Hossein Moussavi y Mahdi Karroubi, que están bajo arresto domiciliario-, un centenar de muertos y miles de ciudadanos presionados para que se conviertan en informantes del régimen. El dramático desenlace de esas elecciones trajo como consecuencia que esta vez la mayoría de los reformistas decidieran no participar.

Aunque algunos sí lo harán: "Creo que cuando uno está en la batalla política, tiene que dar la pelea desde adentro", dijo el legislador reformista Seyyed Hussein Hashemi.

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