Las epidemias alarman a una Venezuela con escasez de medicinas

Cada vez es más difícil conseguir remedios y repelentes para combatir la chikungunya, el dengue o la malaria
Corina Pons
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18 de octubre de 2014  

CARACAS.- Con fiebre, dolor en las rodillas y los dedos hinchados, Miguel Ángel Maracara, de 21 años, y su padre recorrieron casi una decena de farmacias en el estado venezolano de Aragua sin encontrar acetaminofén, el medicamento para calmar los fuertes dolores que produce el virus de la chikungunya.

"Me inyectaron [un antipirético y analgésico] y así me bajó la fiebre", dijo Maracara. "No encontramos acetaminofén por ningún lado."

Los doctores les dijeron que tampoco había reactivos, así que no pudieron corroborar científicamente si tuvieron chikungunya, un virus escasamente mortal llegado desde África a fines del año pasado y que, en uno de los idiomas de Tanzania, quiere decir "doblarse del dolor".

Las peripecias de los Maracara no son únicas. Venezuela encabeza la lista de infectados con el virus del chikungunya en América del Sur, según los registros oficiales, con 788 casos confirmados y 2000 sospechosos. Además, es el cuarto país del continente con mayor incidencia de dengue este año, y la malaria repuntó desde 2013, tras años en el olvido.

Demoras en la liquidación de divisas por un control de cambios elevaron las deudas de los importadores con sus proveedores internacionales, lo que congeló líneas de crédito y retrasó la compra de antipiréticos, reactivos y repelentes, en un país que importa seis de cada diez medicamentos que consume.

La escasez de medicinas es sólo la punta del iceberg de una crisis de abastecimiento que azota a Venezuela y que, junto con una inflación del 63,4% interanual, está arrastrando la popularidad del presidente Nicolás Maduro, que en un momento manejó la teoría de la "guerra bacteriológica" para explicar el avance de las enfermedades.

Su gobierno calificó al chikungunya como "un nuevo desafío a la salud pública" y llamó a la calma, comparando los casos en Venezuela con los 486.300 de República Dominicana -más de la mitad de los infectados en América-. También acusó a la oposición y a medios de comunicación de magnificar el asunto.

Aún así, aprobó alrededor de 1500 millones de dólares a fines de septiembre para que el sector de salud -público y privado- adquiera los insumos necesarios, y anunció que esta semana llegarán al país 29 millones de tabletas de acetaminofén, seis millones de jarabes para chicos y 600.000 gotas para bebés.

"No voy a aceptar ningún reto contra el pueblo por parte de la burguesía. Al costo que sea vamos a defenderlo", dijo Maduro.

Sin pastillas

El dengue y la chikungunya no tienen un tratamiento específico, pero ingerir otra medicina diferente al acetaminofén -o paracetamol- puede producir hemorragias. Por ello, el gobierno dijo que trabaja para garantizar el fármaco.

Desde septiembre empezaron a ser visibles las colas para comprar el medicamento, racionado a una o dos cajas por persona. La desesperación por obtenerlo fue aprovechada por vendedores ambulantes, pese a que las leyes castigan con cárcel las ventas sobre el precio regulado.

En Petare, la barriada más grande de América latina, erigida al este de Caracas, se vende cada lámina de diez tabletas de acetaminofén a un precio cuatro veces por encima a lo que se paga en las farmacias por una caja con el doble de pastillas.

"Las remesas de acetaminofén distribuidas por el gobierno no son suficientes para cubrir las necesidades del mercado", dijo Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica de Venezuela, gremio que agrupa a dueños de farmacias privadas.

En lo que va del año, Venezuela reportó 56.729 casos probables de dengue, un 49% más que el año pasado, y 65.792 de malaria, o un 9% más que en 2013, cuando los casos se dispararon luego de medio siglo bajo control.

Si bien los números aún no son comparables con otros países de la región, como Brasil, las enfermedades están aumentando el ausentismo laboral en un país cuya economía habría entrado en recesión, según varios analistas.

A la par, se iniciaron campañas de fumigación y prevención en las zonas endémicas del país, de 29 millones de habitantes, pero los médicos advierten que las acciones llegaron tarde.

"Todas las epidemias son complicadas para los sistemas de salud, pero si tienes bases débiles el impacto en los ciudadanos será mayor", dijo Julio Castro, director de salud del municipio opositor Sucre, en Caracas.

Una severa sequía que obligó al gobierno a declarar racionamientos de agua potable forzó a los venezolanos a juntar agua en recipientes, multiplicando el hábitat del mosquito aedes, transmisor del dengue y la chikungunya.

"Todos los países donde hay presencia del mosquito aedes y donde ya hay presencia del chikungunya están en riesgo de que la situación empeore", explicó la doctora Pilar Ramón, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

A estos problemas se suman los de la industria química, que reconoce que produce poco repelente por falta de materia prima.

El sector opera al 12% de capacidad y recién en entre dos y cuatro meses podrían empezar a reactivar la producción, dijo Juan Carlos Olalquiaga, presidente de la Asociación de la Industria Química y Petroquímica (Asoquim).

Los virus que aquejan al país

788

Casos de chikungunya

Venezuela encabeza la lista de infectados con este virus en América del Sur

56.729

Casos probables de dengue

Con un 49% más que en 2013, es el cuarto país del continente con mayor incidencia de dengue

65.792

Casos de malaria

Equivale a un 9% más que en 2013, tras medio siglo bajo control

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