Las esposas también traen votos

Apoyados por sus mujeres, los candidatos intentan diferenciarse de Bill Clinton
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26 de octubre de 2000  

WASHINGTON.- Para tomar distancia de las aventuras de Bill Clinton con Monica Lewinsky en la Casa Blanca, los candidatos a la presidencia se esfuerzan en esta campaña, más que en otras, por proyectar la imagen de un marido fiel, con gran apego a la familia.

Laura Bush es tan tímida que antes del casamiento impuso una condición: ella jamás tendría que pronunciar un discurso político. Pero en la convención republicana, la presentación de George Bush quedó a cargo de su mujer, que se veía nerviosa en su aparición ante millones de televidentes, mientras recordaba los momentos en que su marido leía cuentos para sus hijas.

A Tipper Gore tampoco le interesa mucho la política, prefiere la fotografía y su trabajo con los homeless , pero le tocó un rol vital en la campaña: mostrar que el vicepresidente es un marido apasionado.

Gore escribió de su puño y letra el el discurso que pronunció para aceptar la candidatura por el Partido Demócrata en la convención de Los Angeles. Pero nada de lo que dijo tuvo tanto impacto como la imagen del beso prolongado que le estampó en el escenario a Tipper.

El beso fue materia de análisis de varias columnas de la página de opinión de The New York Times y hasta Larry King le preguntó a Gore en su programa de la CNN si había sido una estrategia premeditada para sacudirse la imagen de político frío y calculador. El vicepresidente pareció molesto con la sugerencia.

Karenna Gore Schiff, la mayor de sus cuatro hijos, es una de las asesoras más visibles del vicepresidente. Sus misiones son movilizar el voto joven y prestar testimonio de la dedicación de Gore a su familia.

Aunque las hijas mellizas del gobernador y los otros tres hijos de Gore mantienen un bajo perfil, los dos candidatos hablan todo el tiempo de sus vivencias familiares. Cuando le preguntaron de qué se arrepentía, Gore respondió que de no haberle dedicado más tiempo a su familia; Bush repite siempre que la decisión más importante de su vida fue pedirle la mano a Laura Welsh.

Sin ambiciones políticas

Ni Tipper Gore ni Laura Bush tienen ambiciones políticas como Hillary Clinton, que con su campaña por un lugar en el Senado por Nueva York está haciendo historia.

Laura Welsh creció en un pueblo de Texas, Midland, estudió para ser bibliotecaria, fue maestra de escuela primaria durante casi una década y se casó tres meses después de su primera cita con Bush. Sus amigos dicen que ella encarriló la vida de Bush, que era la oveja negra de la familia hasta que dejó el alcohol a los 40 años. Su marido no tiene fama de gran lector, pero ella aprovecha la campaña para devorar literatura.

Tipper Gore estudió psicología, fue reportera gráfica, y a partir de su experiencia personal con una depresión clínica se convirtió promotora de una mayor comprensión y de la cobertura médica para las enfermedades mentales. Ella tiene ritmo y soltura para bailar, mientras que Gore pelea con su imagen de acartonado.

En esta campaña no hubo ni historias ni rumores vinculados con una infidelidad, pero a Gore no le alcanzó con presentar generosamente a su familia ante los medios. Bush intentó capitalizar el escándalo Lewinsky con la promesa de "restaurar el honor en la Casa Blanca".

Para neutralizar la estrategia de Bush, Gore eligió como compañero de fórmula al senador Joe Lieberman, el primer demócrata que criticó en público a Clinton por su affaire con la pasante.

Las mujeres y los hijos de los candidatos siempre juegan un papel en las campañas norteamericanas, "pero este año, tal vez más que en cualquier otro, la pelea por la presidencia se ha convertido en un asunto familiar", dice un artículo reciente de The New York Times.

Hillary y un cheque comprometedor

NEW YORK (ANSA).- A dos semanas de las elecciones presidenciales, Hillary Clinton fue obligada ayer a devolver un cheque de mil dólares al líder de un grupo islámico norteamericano que apoya al movimiento radical palestino de Hamas. El cheque había sido entregado en mayo último para apoyar la elección de la primera dama al Senado por el Estado de Nueva York. "Hillary apoya a Israel sin condiciones", dijo ayer su vocero Howard Wolfson.

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