Las FARC convocaron a un paro armado

Pastrana ordenó "combatir a los violentos", luego de que la guerrilla amenazó con atentar contra quienes circulen en las rutas
Pastrana ordenó "combatir a los violentos", luego de que la guerrilla amenazó con atentar contra quienes circulen en las rutas
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25 de enero de 2002  

BOGOTA.- La posibilidad de alcanzar una tregua en Colombia parecía ayer cada vez más lejana, luego de que las fuerzas militares entraran en alerta máximo por orden del presidente Andrés Pastrana, dispuesto a "combatir a los violentos", y mientras la guerrilla continúa su ofensiva terrorista, que ayer reforzó al imponer un "paro armado" en algunas regiones del país.

La orden de contraatacar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fue impartida al conocerse el plan de los insurgentes de incendiar todos los automóviles que transiten, desde ayer y hasta el próximo 5 de febrero, por las rutas de los departamentos de Arauca (Este, fronterizo con Venezuela), Meta y Cundinamarca (centro), del que Bogotá es la capital.

El anuncio del llamado paro armado (huelga bajo amenaza de muerte contra quien no la acate) alteró visiblemente a Pastrana, que criticó a las FARC por insistir en amenazas a la población civil y en atentados terroristas, que desde el 14 del actual causaron más de 80 muertos y grandes pérdidas económicas al país.

"La orden del presidente al ejército es que tenemos que salir a combatir a los violentos, sean quienes fueren", exclamó el mandatario colombiano.

Pastrana dio a entender que en esa contraofensiva intervendrán parte de las tropas destacadas en la periferia de la zona despejada del sur del país, de 42.000 kilómetros cuadrados, sede del proceso de paz con las FARC y bajo control rebelde desde noviembre de 1998.

"En estos tres años y medio hemos fortalecido a nuestras fuerzas armadas, de manera que hoy tenemos un ejército preparado para la paz, pero también para la guerra", advirtió el presidente.

Puntos críticos

En medio de esa tensión, los negociadores del gobierno y de las FARC continuaron ayer su segunda ronda de conversaciones para definir el cronograma que seguirán para el desarrollo de un acuerdo suscripto el domingo último, en el que fijaron el 7 de abril como fecha límite para concretar un cese del fuego y hostilidades, que el ejecutivo reclama con insistencia.

Pese al acuerdo, los insurgentes anunciaron que no detendrán su oleada de ataques, que además de decenas de muertos dejaron un tendal de puentes, oleoductos y torres de conducción eléctrica dinamitados. De hecho, los daños mantienen bajo racionamiento de energía a una extensa zona del centro del país.

Ayer, en este sentido, el comandante de las fuerzas armadas colombianas, Fernando Tapias, anunció que los militares vigilan más de 2000 puntos críticos de las infraestructuras públicas del país.

"En este momento la prioridad de las fuerzas militares está orientada a proteger los recursos vitales de la nación. Estamos cubriendo más de 2000 puntos en el país para garantizar el servicio eléctrico y de acueducto, así como facilitar el libre desplazamiento por las vías de circulación", declaró.

En tanto, la policía decomisó ayer dos toneladas del explosivo conocido como "superanfor", diez veces más poderoso que la dinamita, al tiempo que detuvo a cinco personas que al parecer intentaban venderlo a grupos guerrilleros izquierdista.

Según informó el director de la policía colombiana, Luis Gilibert, los capturados eran comerciantes de explosivos que trataban de aprovechar la violenta ofensiva guerrillera de los últimos días contra la infraestructura eléctrica del país, para venderles el material.

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