Las FARC también tienen en la mira al alcalde de Bogotá

Mockus afirmó que no renunciará
Mockus afirmó que no renunciará
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25 de junio de 2002  

BOGOTA.- Las amenazas de la guerrilla de las FARC contra los alcaldes y otros funcionarios colombianos se extendieron en los últimos días a 15 de los 32 departamentos del país y llegaron a Bogotá, cuyo mandatario, Antanas Mockus, reconoció ayer que los insurgentes lo ultimaron a renunciar en los próximos días.

Mockus, alcalde de una ciudad de más de siete millones de habitantes, dijo a la prensa que el ejército detectó una conversación en la que un líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) instruye a un comandante del frente para que presione por la renuncia de una serie de alcaldes del centro y oriente del país, entre los cuales él está incluido.

"Nuestra consigna es no dejar funcionar a ningún representante del Estado, en ninguno de los municipios", señalaron las FARC. "Pueden capturar o ajusticiar a los que no cumplan con esta determinación", advirtió la guerrilla, y aclaró que "no se trata de un anuncio. Es necesario que todos los frentes, en sus diferentes áreas, pongan ya en práctica esta importante decisión".

Tres años de mandato

Mockus dijo que el plazo señalado por la guerrilla se vence "en unos pocos días. Yo no me fijé en ese detalle porque no tengo manera de renunciar, ya que me comprometí con mis ciudadanos a cumplir los tres años de mandato".

La amenaza contra Mockus se conoce en momentos en que las FARC continúan extendiendo una campaña de intimidación que fue iniciada a comienzos de junio en los departamentos del sur del país, donde tienen una mayor influencia, y ha llevado a la renuncia de cerca de medio centenar de alcaldes de los departamentos de Antioquia, Arauca y Caquetá.

Varios de los alcaldes y concejales amenazados llegaron ayer a Bogotá para reunirse con funcionarios del Ministerio del Interior, a quienes les entregarán sus renuncias.

En Arauca, la situación es particularmente dramática, pues las FARC dieron diez días de plazo -vencidos el sábado pasado- para la renuncia de todos los funcionarios elegidos por votación popular. Como consecuencia de esa amenaza, el viernes último hubo una renuncia en bloque de 97 funcionarios, entre ellos los siete alcaldes del departamento.

La incapacidad del Estado

La situación de unos 110 alcaldes amenazados, ya de por sí compleja, se ha dificultado aún más por las advertencias de los paramilitares contra aquellos que abandonen sus puestos a instancias del ultimátum de los guerrilleros, y por la incapacidad del Estado para darles protección y su negativa a aceptarles la renuncia.

Mientras crecen los rumores de una posible designación de mandatarios con rango de oficiales del ejército o la policía, ayer el gobierno anunció que los ediles podrían ejercer sus funciones desde instalaciones militares, "en el caso de que un señor alcalde crea que con el esquema de seguridad que se le ofrece no es suficiente".

Durante el proceso de paz que llevó a cabo la administración del presidente Andrés Pastrana con las FARC (de enero de 1999 a febrero de 2002), la agrupación insurgente empleó una estrategia de ataques contra los cuarteles de policía, logrando erradicar la presencia de fuerza pública en 180 de los 1098 municipios del país.

Pero desde el 20 de febrero, fecha de ruptura de las negociaciones, la guerrilla abandonó la estrategia de ataque directo contra las poblaciones, y prefirió los atentados contra la infraestructura productiva, y a partir de junio con la amenaza contra los alcaldes.

Analistas consideran que esta última estrategia de las FARC tiene que ver con un intento de posicionarse para una eventual negociación con el gobierno del presidente electo, Alvaro Uribe, quien asumirá el cargo el próximo 7 de agosto.

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