Las palmeras de la discordia: una exótica plantación frente al Duomo divide a Milán
El rediseño de la simbólica plaza de la capital financiera italiana generó polémica; la idea fue de la cadena Starbucks, que abrirá allí un local
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ROMA.- Todo empezó a mediados del mes pasado, cuando la famosa plaza del Duomo de Milán, el lugar más emblemático de la capital financiera de Italia, donde se levanta una espectacular catedral de estilo gótico, amaneció de repente con palmeras.
Desde entonces, arrecia lo que algunos bautizaron "la guerra de las palmeras de Milán", una polémica que trascendió la ciudad de la moda y que no sólo es una cuestión de estética, sino también de razones políticas. ¿Qué tienen que ver esas plantas exóticas con la gris capital de los negocios del país?
Quien tuvo la idea de plantar las también llamadas "palmeras de la discordia" en ese lugar símbolo de la ciudad del Norte, a espaldas del monumento ecuestre de Víctor Manuel II, fue la cadena Starbucks. La multinacional ganó una licitación de la comuna para auspiciar un proyecto "verde" justo ahí, en el corazón de Milán. Y lo hizo en vísperas de abrir el año próximo a metros de ese lugar, en el Palacio del Correo de Piazza Cordusio, la mayor cafetería Starbucks de Europa.

Firmado por el arquitecto italiano Marco Bay, el proyecto del cantero de palmeras -de tipo chino, que resisten temperaturas bajas- y plátanos en semejante lugar, símbolo de Milán, enseguida causó controversia.
El alcalde de la ciudad, Beppe Sala (centroizquierda), se vio obligado a recordar a la opinión pública un dato histórico: a fines del siglo XIX hubo palmeras en la plaza del Duomo. "Hay una referencia histórica", dijo, y subió en la página de Facebook de la comuna una vieja foto de la plaza donde pueden verse pequeñas palmeras, resabio de un gusto exótico de los habitantes de la fría capital de la Lombardía.
"La calidad de la foto no es muy buena, pero se ven carrozas, caballos, tranvías, un kiosko y algunos canteros en los que aparecen algunas palmeras. Por lo tanto, el proyecto de Starbucks será un homenaje a la tradición", subrayó la comuna.
Los defensores de la intervención de "arquitectura botánica" también recordaron que a 500 metros del Duomo, en la cripta de Sansepolcro, desde hace 400 años se custodia una palmera de cobre y bronce que marca el "punto cero" de la antigua ciudad de Milán.
Más allá de eso, políticos de centroderecha pusieron el grito en el cielo. "¿Palmeras y plátanos en la plaza del Duomo de Milán? Faltan los monos y los camellos y después tendremos a África en Italia. Los ilegales, por otro lado, ya los tenemos", reaccionó Matteo Salvini, líder de la xenófoba Liga Norte, que en los días siguientes salió a repartir bananas en el escenario del escándalo.
"¿Starbucks ya dijo que va a emplear a miles de refugiados? Yo invito a los ciudadanos, más allá de los valores políticos en los que creen, a rebelarse a este sistema. ¡Y por lo que me respecta, yo el café lo tomo en otro lado!", agregó Salvini.
Coincidió Riccardo De Corato, consejero regional de Fratelli d'Italia (derecha). "Milán se está transformando en una pequeña África, al abrirle las puertas a inmigrantes e ilegales. Entonces quiere también poner palmeras y plátanos en la plaza del Duomo. Nunca se vio una gran catedral europea con plantas de banana enfrente", acusó.
Redes sociales
El inesperado restyling también generó revuelo en las redes sociales donde aparecieron comentarios racistas, insultos y memes de todo tipo, uno con la imagen de la catedral con sus famosas agujas convertidas en minaretes y la leyenda "bienvenidos a Milanabad". En medio de este clima, durante la noche del 19 de febrero algunos vándalos intentaron incendiar las palmeras. Pero sólo tres fueron dañadas. Luego de ese ataque, la comuna auspició que semejante gesto pudiera llevar a los milaneses a encariñarse con las plantas.
Pero pasan los días y las polémicas no amainan. Al responder cartas de lectores aún disconformes con la novedad, el miércoles pasado Aldo Cazzullo, editorialista del Corriere della Sera, confesó que la "verdadera cuestión no son las palmeras, sino el desembarque de Starbucks, su auspiciante, una humillación para un italiano".
"En todo el planeta, empezando por la casa madre norteamericana, el menú está escrito en italiano, desde el espresso al cappuccino. Pero no es café italiano, no es trabajo italiano", escribió. "Estoy convencido de que los italianos seguirán prefiriendo el tradicional espresso en taza chica", agregó, al destacar que los McDonald's abiertos hace ya décadas en toda la península nunca lograron hacerle competencia a la pizza italiana.
Como Starbucks ya anticipó que su local significará 350 nuevos puestos de trabajo, Cazzullo se preguntó cuántos irán a jóvenes italianos -sector que registra una desocupación de más del 40%- y cuántos a inmigrantes. Todo un tema, más allá de las palmeras de la discordia.
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