Llamado a la unidad cristiana

Credos: el Papa dijo que es "escandaloso" que persistan divisiones durante una reunión que mantuvo en el patriarcado griego ortodoxo.
Credos: el Papa dijo que es "escandaloso" que persistan divisiones durante una reunión que mantuvo en el patriarcado griego ortodoxo.
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26 de marzo de 2000  

JERUSALEN (De una enviada especial).- Aunque sabe que es algo muy difícil, si no imposible, el Papa volvió a hacer un fuerte llamamiento en favor de la unidad de los cristianos en el encuentro ecuménico que tuvo lugar ayer por la tarde en el patriarcado griego ortodoxo de esta ciudad.

En la reunión no sólo estuvo su anfitrión, el patriarca griego ortodoxo de Jerusalén, Diodoros I, sino también distintos representantes de las múltiples confesiones cristianas que hay en Tierra Santa.

Sin medias tintas, el Papa calificó de "escandaloso" el hecho de que, mientras la Iglesia entra en el tercer milenio, aún subsistan "dolorosas divisiones" entre los cristianos, sobre todo a raíz del cisma del año 1050, que dividió a la Iglesia entre Oriente y Occidente.

"En Tierra Santa, donde los cristianos viven junto a los seguidores del judaísmo y del islam, donde casi todos los días hay tensiones y conflictos, es esencial superar la escandalosa imagen suscitada por nuestros disensos y por nuestras controversias", dijo el Pontífice. "En esta ciudad -agregó- debería ser posible, sobre todo para cristianos, judíos y musulmanes, vivir juntos en hermandad y libertad, en dignidad, justicia y paz", agregó.

El Papa recordó que si todos estaban allí reunidos era porque ya se había iniciado un camino "para conocernos mejor" y para superar la "desconfianza y las rivalidades" heredadas del pasado. Aludió así a los famosos conflictos que caracterizan desde tiempo inmemorial las relaciones entre las diversas comunidades cristianas que son dueñas de los lugares santos, que se pelean por el manejo de algunos santuarios. La solución que se ha encontrado es el denominado statu quo, por el cual se comparten espacios y tiempos, regulados en forma estricta.

Al respecto, pidió al Señor "que inspire un nuevo espíritu de armonía y solidaridad entre las iglesias para enfrentar las dificultades prácticas que acechan a la comunidad cristiana en Jerusalén y en Tierra Santa". "Pese a nuestras dolorosas divisiones, todos seguimos al mismo Señor -agregó- y somos conscientes de que su voluntad nos obliga a recorrer el camino de la reconciliación y de la paz.

"En los años pasados hemos aprendido que el camino hacia la unidad es difícil -agregó-, pero no debemos desanimarnos. Debemos ser pacientes y perseverantes, y seguir avanzando sin vacilaciones."

Jubileo

Al recordar el espíritu del Jubileo, el Santo Padre auguró que el tercer milenio será "un tiempo providencial para pedir perdón por las heridas que los miembros de nuestras iglesias han infligido los unos a los otros a lo largo de los siglos", y llamó a que haya un "diálogo teológico cada vez más fecundo".

Antes de protagonizar este encuentro ecuménico tan significativo, el Papa rezó en la basílica del Huerto de Getsemaní, que se levanta donde, según la tradición, Jesús oró antes de ser tomado prisionero, el jueves a la noche, antes de ser crucificado, el viernes. Esta basílica también es llamada iglesia de las Naciones porque varios países contribuyeron para construirla, razón por la cual en lo alto de una de sus columnas se puede ver el escudo argentino.

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