Llegar a la base chavista, un esquivo desafío para la oposición venezolana

Maduro mantiene su influencia sobre los trabajadores, lo que reduce el impacto de las protestas
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1 de marzo de 2014  

CARACAS.- Desde hace semanas , cuesta conseguir papel higiénico y harina en la petrorrica Venezuela , y el país sufre tasas de inflación, homicidios y secuestros de las más altas del mundo. Los choques entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad leales al presidente dejaron 16 muertos, y un telegénico líder opositor fue arrojado a la cárcel.

Pero no hay que esperar una revolución al estilo ucraniano, ni ahora ni en un futuro próximo, en esta nación sudamericana, donde la ya de por sí rezagada oposición no tiene una estrategia consensuada ni logró ampliar su poder convocante más allá de la clase media, seguidores con educación a los que siempre tuvo de su lado. El hombre al que se enfrentan, Nicolás Maduro, tiene un dominio casi total sobre los militares, los medios de difusión y las instituciones.

Eso podría cambiar si las protestas continúan y la situación se sale aún más de control. Pero a los ojos de muchos venezolanos, los dos líderes opositores de más alto perfil, el ex candidato presidencial Henrique Capriles y el encarcelado Leopoldo López, siguen siendo parte de una elite ajena a la vida de la clase trabajadora.

La oposición machacó durante años sobre la ilegitimidad del gobierno, en vez de construir puentes entre la línea divisoria de clases, reforzando así la percepción de que no evolucionó desde su apoyo al golpe de Estado fallido de 2002, contra Hugo Chávez.

"La oposición sigue convencida de que es mayoría, y por lo tanto piensa que el gobierno gana las elecciones con fraude", dijo David Smilde, miembro de la ONG Washington Office on Latin America. "Pero en realidad se trata de un gobierno que tiene un considerable apoyo", dijo Smilde.

El partido de Maduro ganó holgadamente las elecciones municipales de diciembre, que fueron vistas como un referéndum sobre su primer año de gobierno.

Desde entonces, el declive económico se aceleró, pero Maduro sigue inyectando fondos gubernamentales en los barrios más pobres. Si bien la gente no deja de sufrir las penurias económicas, siente poca afinidad con los manifestantes que ve en la televisión quemando basura y levantando barricadas en barrios parquizados en los que jamás aspirarían a vivir. Para colmo, los dos líderes opositores no lograron acordar una estrategia.

Capriles se mostró más afín a ampliar sus bases con propuestas para los seguidores de Chávez, como la promesa de proteger los logros sociales de la revolución. Ese discurso lo dejó a apenas 225.000 votos de ganar las elecciones de abril pasado. Pero fue empujado fuera de ese camino por López, líder de un pequeño partido opositor, que se apoderó de las protestas estudiantiles de este mes para convocar al resto de los opositores a ganar las calles.

La jugada lo llevó a la cárcel, donde enfrenta cargos por incitación a la violencia y eso forzó a Capriles a apoyarlo.

Capriles admitió que las manifestaciones pueden haber terminado fortaleciendo a Maduro en el corto plazo, ya que distrajeron a los venezolanos de sus penurias diarias y le regalaron al presidente un conveniente chivo expiatorio al que culpar de la inminente crisis económica causada por las torpes políticas de su gobierno.

De hecho, Maduro enfocó las cámaras de la televisión estatal en las barricadas de basura y muebles levantadas por los opositores. "Ahora van a querer culparme a mí del desabastecimiento, cuando son ellos los que no dejan pasar los camiones con arroz y harina", dijo el martes.

En los próximos meses, la extendida inquietud por la situación económica del país no hará más que profundizarse, de modo que la oposición tendrá nuevamente su oportunidad. "Estas protestas tienen que lograr conectarse con los problemas de la gente, para construir una organización fuerte y de amplio alcance -dijo Capriles-. De lo contrario, los ganará el cansancio."

Fopea pide el fin de las agresiones

En una carta remitida al embajador venezolano en la Argentina, Carlos Martínez Mendoza, el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) solicitó ayer al gobierno de Venezuela que haya un cese a las "agresiones y ataques" contra periodistas en ese país, y expresó su "preocupación por las graves violaciones de la libertad de expresión".

Traducción de Jaime Arrambide

Ben Fox y Cristopher Sherman

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