Llegó la hora de los actores secundarios

Luis Argandoña
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18 de noviembre de 2013  

Santiago, CHILE.- Por primera vez en la historia reciente de Chile, los votos de los candidatos que no pertenecen a las dos grandes coaliciones (la opositora Nueva Mayoría y la oficialista Alianza) sumaron casi el 30%, y superaron así diametralmente la vara desde el histórico 20% que habían aglutinado en el pasado.

Las disímiles posturas que conforman estas fuerzas van desde el mediático independiente Franco Parisi, que se ganó un lugar con un pegajoso discurso que habla de oportunidades y emprendimientos, hasta la candidata popular Roxana Miranda, una ex deudora habitacional que amenaza con encarcelar a los corruptos y que bautizó a la Nueva Mayoría "Nueva Pillería".

En el medio, el incombustible candidato progresista Marco Enríquez-Ominami, que volvió a posicionarse como la tercera fuerza nacional; el ecologista verde Alfredo Sfeir; el humanista Marcel Claude; el regionalista Ricardo Israel, y el ex diputado democristiano Tomás Jocelyn-Holt.

Toda esta fauna extrabinominal sí tiene algo en común: su rechazo a la derecha tradicional y un profundo desencanto con la Concertación.

No deja de ser llamativo que algunos de ellos (Enríquez-Ominami y Jocelyn-Holt) provengan de las entrañas más profundas de la Concertación e incluso hayan ejercido como diputados por esa coalición.

Hoy, mucho más que antes, todos ellos son indispensables para el ballottage del próximo 15 de diciembre, con una previsible mayor decantación de votos en favor de Bachelet.

Haber llegado a tal instancia para Matthei ya debería ser considerado un triunfo, pese a que hará lo imposible por consumar un milagro apelando a los votos de Parisi, al que ninguneó sin asco durante la campaña, pero con el que la derecha ya ha tenido ciertos gestos que denotan un acercamiento por conveniencia.

Antiguas heridas

El ballottage también se verá salpimentado por el repaso de las antiguas heridas concertacionistas y la decisión que deberá tomar Enríquez-Ominami de apoyar o no a Bachelet y bajo qué condiciones.

Para 2010, luego de renegar públicamente de la campaña de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, terminó por liquidarlo con un tibio apoyo en su definición con Sebastián Piñera.

Salvo Enríquez-Ominami, diversos actores políticos alternativos de elecciones pasadas no han logrado concretar un proyecto que perdure en el tiempo y permee a los dos grandes bandos políticos que rigen Chile desde el regreso de la democracia.

Sin embargo, la fecha de caducidad del actual sistema electoral binominal podría canalizar los esfuerzos de quienes cuentan con partido y estructuras a través de la institucionalidad.

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