Los aliados árabes de Bush empiezan a mostrar su enojo

Critican el apoyo de Washington a Israel Comparan a los palestinos con los iraquíes Mubarak dijo que nunca hubo tanto odio hacia EE.UU. Y el rey Abdullah II suspendió una reunión en la Casa Blanca
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21 de abril de 2004  

WASHINGTON.- En una nueva señal del enfriamiento de las relaciones entre Washington y sus aliados árabes, que pasan por su peor momento luego de que el presidente George W. Bush expresó su apoyo sin reparos al plan del primer ministro israelí, Ariel Sharon, el rey Abdullah II de Jordania decidió postergar un encuentro previsto para hoy con el mandatario norteamericano.

El soberano jordano, que ya se encontraba en Estados Unidos, regresó anoche a Amman, tras haber suspendido su encuentro con Bush y con el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell.

Este desplante llega después de la suspensión de una visita a la capital de Estados Unidos de una delegación palestina encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Nabil Chaath, que tenía previsto entrevistarse con Powell el fin de semana.

El desaire del rey jordano se suma a las críticas a Washington de otro firme aliado de Bush, el presidente Hosni Mubarak. El mandatario egipcio, que se había reunido con Bush en su rancho de Crawford el 12 de este mes, expresó su indignación con el gobierno norteamericano durante una entrevista con el diario francés Le Monde, al que dijo que "hoy existe un odio sin igual hacia los estadounidenses".

El apoyo sin reservas que Bush otorgó la semana pasada al plan de Sharon de separación unilateral de los palestinos, sumado a la ausencia de una condena norteamericana por el asesinato del jefe de Hamas, Abdel Aziz Rantisi, agravaron el mal humor.

Los países árabes recibieron muy mal la luz verde que dio Bush al mantenimiento de cinco colonias judías en Cisjordania y sus reservas acerca del regreso de los refugiados palestinos a Israel.

"Están mucho más molestos de lo que dejan ver. Bush ha golpeado el corazón de sus pueblos y esto hace que el rey Abdullah II y Mubarak estén realmente furiosos", dijo un embajador árabe que pidió reserva de su nombre. "Están avergonzados y humillados ante sus pueblos (...). Bush está jugando con fuego", señaló otro diplomático árabe.

Además de la ocupación estadounidense de Irak, que los árabes han comenzado a vincular con la ocupación israelí de los territorios palestinos, las concesiones a Israel se percibieron como una bomba política.

"Los pueblos árabes tienen una sensación de injusticia. Y ven que Sharon hace lo que quiere sin que Estados Unidos diga nada. Asesina a gente que no tiene los aviones ni los helicópteros que él posee", dijo un indignado Mubarak a Le Monde.

Reunión pospuesta

El gobierno de Jordania fue más circunspecto. Su embajada en Washington dijo que la reunión con Bush fue pospuesta "para aclarar la postura de Estados Unidos con respecto a temas importantes, sobre todo bajo la luz de las declaraciones recientes".

La Casa Blanca, sin embargo, se cuidó de destacar que las conversaciones entre Bush y Abdullah II sólo fueron postergadas y que tendrán lugar en la primera semana de mayo. Washington atribuyó la decisión del monarca a "cuestiones de orden interno" en su país.

A pesar de la postura oficial tan mesurada, un miembro del Parlamento jordano, Mahmoud al-Kharabsheh, dijo que su país no puede permanecer en silencio, a pesar de la histórica amistad con Estados Unidos. "Esta es una expresión de insatisfacción y furia hacia la política de Estados Unidos en general y, aunque Jordania es un aliado de Washington, el reino no puede aceptar esta postura tan favorable hacia Israel", dijo Kharabsheh.

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