Los árabes congelan relaciones con Israel

En un triunfo de los moderados, no acordaron romper vínculos; piden a la ONU que intervenga para detener la violencia
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23 de octubre de 2000  

EL CAIRO.- En una actitud que supone la victoria de los países más moderados, la Liga Arabe llamó a sus miembros a congelar sus relaciones con Israel, al que acusó con vehemencia por la escalada de violencia en Medio Oriente, pero permaneció imprecisa sobre las medidas por adoptar.

En su cumbre extraordinaria de El Cairo, los dirigentes árabes amenazaron con romper sus relaciones con Israel, pero sin exhortar abiertamente a que se haga. Tras dos días de reuniones, la Liga decidió "suspender el establecimiento de relaciones con Israel en el futuro", así como la participación árabe en los foros para la cooperación regional, en respuesta al estancamiento del proceso de paz, del que responsabilizaron al Estado judío.

El estudiado y moderado documento final considera claramente a Israel el único responsable de la violencia y del congelamiento del proceso de paz.

La Liga Arabe solicitó también que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) formara "un tribunal internacional para juzgar como criminales de guerra a los israelíes responsables de las masacres contra los palestinos, similar a las cortes que juzgaron a los criminales de guerra en Ruanda y la antigua Yugoslavia".

Pese a estas acusaciones, el documento final representó una derrota para el ala radical de la cumbre, conformada por Irak, Sudán y Yemen, que había llamado a la Jihad (guerra santa), y otros gobiernos duros como el de Siria, el Líbano y los propios palestinos, que habían pedido la "ruptura inmediata" de cualquier tipo de relación y un boicot económico del mundo árabe contra Israel.

Egipto y Jordania, los dos únicos países que junto a Mauritania reconocen plenamente el Estado de Israel, y que, además, han firmado sendos tratados de paz, en 1979 y 1994, respectivamente, resaltaron que la negociación es la única vía para conseguir la paz en la región.

Que el mensaje sea recibido

El presidente egipcio, Hosni Mubarak, expresó su deseo de que "el mensaje enviado por la cumbre sea recibido", y afirmó que "los árabes piden una paz justa, una estabilidad global y un futuro mejor para las generaciones por venir".

De cualquier manera, y en la primera reacción a las resoluciones de la cumbre, Túnez, que tenía una oficina comercial en Israel, decidió cerrar su representación y pidió a Israel que hiciera lo mismo.

Omán, que también tenía una oficina de representación en Israel, ya la había cerrado el 12 de este mes, tras la escalada de la violencia en Gaza y Cisjordania.

Por otra parte, el documento final, leído en la sesión de clausura por el secretario general de la Liga Arabe, Esmat Abdel Meguid, pidió la creación de un fondo de unos 1000 millones de dólares para ayudar a los palestinos y proteger la naturaleza árabe de Jerusalén oriental.

Sin embargo, el movimiento extremista Jihad Islámica criticó con dureza el resultado de la cumbre e incluso la creación del fondo, al que calificó de "soborno para que el pueblo palestino se calle".

Asimismo, acusó a la Liga de "haber cedido a las presiones de Estados Unidos y a las amenazas sionistas" por no decidir la ruptura total con Israel, y aseguró que "la Intifada (levantamiento popular) proseguirá hasta que consigamos todos nuestros derechos en nuestra patria, Palestina".

Aspiraciones palestinas

En tanto, la Liga reiteró el apoyo árabe a las aspiraciones de los palestinos de crear un Estado independiente en la Franja de Gaza y Cisjordania, con capital en Jerusalén oriental, conquistada en 1967 por Israel, junto con las Alturas del Golán de Siria.

Además, advirtió que los países árabes interrumpirán sus relaciones diplomáticas con los Estados que reconozcan a Jerusalén como capital de Israel o los que trasladen sus embajadas a la ciudad.

El futuro político de Jerusalén, que el Estado hebreo insiste en que permanecerá como su capital "eterna e indivisible", se considera el principal punto de diferencia en las estancadas negociaciones.

Durante la cumbre, los líderes árabes acusaron a Israel de "convertir el proceso de paz en un proceso de guerra contra los palestinos", e insistieron en que el levantamiento popular en los territorios ocupados "fue consecuencia de la ocupación, y de las violaciones israelíes de los lugares sagrados islámicos y cristianos de Jerusalén".

Aludían así a la visita del líder derechista israelí Ariel Sharon, el 28 de septiembre, a la Explanada de las Mezquitas, en el sector árabe de Jerusalén, considerada el detonante del estallido de violencia que ya ha causado la muerte de más de 125 personas y más de 3000 heridos.

Por petición de los ministros de Relaciones Exteriores, la Liga también aprobó mantener cumbres anuales, que comenzarán en marzo próximo en Jordania.

Tras la división causada en el mundo árabe por la invasión iraquí de Kuwait, en 1990, sólo se ha celebrado desde entonces otra cumbre de la Liga Arabe, en 1996, a la que no fue invitado Irak, después de que Arabia Saudita y Kuwait amenazaron con boicotearla.

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