Los chalecos amarillos esperaron una fecha simbólica para reaparecer

Con el Arco de Triunfo de fondo
Con el Arco de Triunfo de fondo Fuente: AFP - Crédito: Kenzo Tribouillard
Hubo enfrentamientos y vandalismo durante el desfile que conmemoraba la toma de la Bastilla
Luisa Corradini
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15 de julio de 2019  

PARÍS.- Tras cuatro meses de calma, varios centenares de chalecos amarillos y de vándalos aprovecharon ayer en París el tradicional desfile militar del Día de la Bastilla para enfrentarse violentamente con las fuerzas del orden en los Campos Elíseos y causar daños materiales.

Los enfrentamientos, que concluyeron con 175 personas detenidas, estallaron después de que finalizó la parada militar del 14 de julio, que conmemora la toma de la Bastilla, en 1789, y que se realizó bajo el signo de "una Europa de la defensa", con la presencia de numerosos líderes políticos europeos.

Unos 200 individuos, que consiguieron bloquear durante algunas horas los Campos Elíseos, armaron barricadas, degradaron mobiliario urbano e incendiaron tachos de basura, y tuvieron que ser dispersados con gases lacrimógenos por la policía. Algunos iban encapuchados y vestidos de negro. Otros reivindicaban su pertenencia a los chalecos amarillos, aunque esta vez nadie usaba esa prenda de emergencia en la ruta, color amarillo flúo, que los identifica.

"Algunas vitrinas resultaron trizadas, pero no fracturadas. La situación tampoco se transformó en pillaje, como sucedió en diciembre o marzo, al margen de las manifestaciones", precisó la prefectura de París.

Las autoridades no excluían, sin embargo, más violencia durante la noche, con gran cantidad de gente afluyendo a la capital para presenciar los clásicos fuegos artificiales cerca de la Torre Eiffel, e incluso debido a la semifinal de la Copa Africana de Naciones (CAN). A comienzos de semana, el triunfo de Argelia sobre Costa de Marfil había provocado serios desmanes en la ciudad.

La violencia del domingo por la tarde contrastó con la conmemoración oficial del 14 de julio, que se realizó sin ningún inconveniente, a pesar de que el presidente Emmanuel Macron fue por momentos abucheado, cuando pasaba revista de las tropas estacionadas en los Campos Elíseos.

Según la prefectura de París, la policía detuvo a aquellas personas que portaban armas prohibidas, cometieron hechos de violencia contra las fuerzas del orden, deterioraron bienes privados o manifestaron sin estar autorizadas. Entre los detenidos se encuentran conocidas figuras de los chalecos amarillos, como Eric Drouet, Maxime Nicolle y Jérôme Rodrigues.

La prefectura había prohibido a los chalecos amarillos reunirse en las inmediaciones de los Campos Elíseos, la Plaza de la Concorde -donde se hallaba el palco presidencial- y la Torre Eiffel. Por precaución, los negocios de la célebre avenida habían protegido una vez más sus vitrinas. El famoso restaurant Fouquet's reabrió sus puertas justo este fin de semana después de haber sido incendiado y totalmente desvalijado en marzo.

Los incidentes provocaron la inmediata reacción de la clase política, en particular de la oposición.

Para Philippe Goujon, alcalde del distrito 15 de la capital por el partido conservador Los Republicanos (LR), "es inexcusable que el día de la fiesta nacional, una hora después de los desfiles, los Campos Elíseos se vean nuevamente librados a los BlackBlocks". Goujon señaló la responsabilidad del ministro del Interior, Christophe Castaner, que "no fue capaz de garantizar la seguridad".

Marine Le Pen fue aún más dura. La presidenta del movimiento de ultraderecha Unión Nacional se preguntó "cómo es posible que los BlackBlocks y los vándalos de extrema izquierda consigan romper todo el día mismo de la fiesta nacional".

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